El Niño could affect the upcoming Chilean cherry and blueberry season
La posible llegada de un episodio de El Niño durante los próximos meses podría condicionar el desarrollo de la campaña 2026/27 de cerezas y blueberries en Chile, según el bioclimatólogo y académico de la Universidad de Chile Fernando Santibáñez.
El experto explicó que los modelos climáticos anticipan la consolidación del fenómeno entre junio y julio, asociado a un calentamiento significativo de las aguas del océano Pacífico. Aunque no se espera un evento extremo, sí podría alcanzar una intensidad suficiente para alterar las condiciones habituales del invierno y la primavera en las principales zonas productoras del país.
Entre las principales amenazas figura la posibilidad de precipitaciones abundantes durante etapas sensibles del desarrollo de los frutales. Santibáñez advirtió de que las lluvias podrían prolongarse hasta la primavera y, en algunos casos, presentar características propias de sistemas tropicales, con episodios de granizo que afectarían especialmente a los huertos en floración o cuajado.
A ello se sumaría una combinación de humedad y temperaturas superiores a las normales que favorecería la proliferación de hongos y bacterias.
Según indicó, la distribución geográfica de los efectos de El Niño también ha cambiado en las últimas décadas. Mientras que históricamente las consecuencias se concentraban entre Coquimbo y La Araucanía, los eventos más recientes han desplazado su influencia hacia el sur. En este contexto, las regiones de O’Higgins y Maule aparecen entre las zonas con mayor exposición al riesgo debido a la importancia de su producción frutícola.
Las proyecciones actuales apuntan además a que el fenómeno podría prolongarse más allá de finales de 2026 y extender su influencia hasta los primeros meses de 2027.
El académico recomendó reforzar las medidas preventivas en los huertos, especialmente en aquellos con cubiertas de protección frente a la lluvia. También aconsejó prestar especial atención a las estrategias destinadas a reducir el riesgo de partidura en cerezas mediante un adecuado manejo nutricional y el uso de herramientas específicas.
Otro de los factores que podría influir en la campaña sería la irregularidad de las temperaturas invernales. Santibáñez advirtió de que la alternancia entre periodos cálidos y fríos puede provocar alteraciones fisiológicas similares a las asociadas a una insuficiente acumulación de horas frío, aunque se alcancen teóricamente.
Asimismo, señaló que eventuales episodios cálidos durante la primavera podrían adelantar la brotación de los árboles y aumentar su exposición a heladas tardías. Por ello, recomendó cautela en labores como la poda y evitar adelantar en exceso determinadas aplicaciones destinadas a estimular la salida del reposo vegetativo.
El Niño también podría repercutir en la retención de la fruta. La sucesión de días cálidos, lluvias y descensos bruscos de temperatura puede afectar al cuajado y favorecer una mayor caída de frutos durante las primeras fases de desarrollo.
En este contexto, el especialista aconsejó prudencia en el raleo de la fruta, recomendando evaluar previamente el comportamiento de cada huerto para evitar pérdidas adicionales derivadas de una reducción prematura de la carga productiva.
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