SmartPac: Nuevas soluciones para extender la poscosecha del arándano

“A fin de evitar cualquier tipo de riesgo, se debe tener una concentración controlada de gas muy cerca de la fruta, y eso es lo que buscamos con este sistema”

La industria del arándano ha experimentado un rápido y explosivo desarrollo con la aparición de nuevos actores, por lo que el aumento de la oferta de fruta y la apertura de nuevos (y más lejanos) mercados, obliga a llegar a destino con un producto de calidad soportando tránsitos cada vez más extensos.

La falta de firmeza (47%), la deshidratación (22%), la presencia de hongos (18%) y la piel suelta (13%), son los principales problemas que afectan a la fruta en la etapa de arribo a los mercados de destinos lejanos.

La industria del arándano ha combatido por años estas carencias desarrollando mejores manejos, buscando nuevas variedades con una mejor genética, y aplicando más y mejor tecnología en todas las áreas de la producción del cultivo.

Tecnología de solución

Buscando mitigar los problemas que presenta la fruta fresca latinoamericana – que debe recorrer largas distancias para comercializarse mejor y permanecer en buena condición por varias semanas después de cosechada – es que la empresa Quimas ha desarrollado la tecnología SmartPac.

Se trata de un embalaje que protege y extiende la vida de los arándanos. La empresa está lanzando tres productos derivados: “Láminas Pallet”, “Bolsas de Atmósfera Modificada” y “Bolsas Ventiladas”, todas con emisión de SO2.

“Estas soluciones han demostrado ser eficientes en términos operacionales, y muy convenientes en términos de la ‘performance’ del productor”, sostiene Sebastián Cáceres, gerente de desarrollo de Quimas.

Lámina Pallet

En el caso de “Lámina Pallet”, es un producto diseñado y desarrollado para aquellos productores que envían su fruta a granel, que genera un impacto mínimo en los tiempos de pre frío. “Esta lámina con anhídrido sulfuroso, de 1.00 x 1.20 metros se instala sobre cada uno de los niveles de bandejas, antes del ingreso a los túneles de enfriamiento, sin afectar el flujo de aire forzado durante este proceso. Luego, antes de cargar la fruta en el contenedor, se le coloca un capuchón”, explica Cáceres y añade que tiene un alto impacto, evitando la deshidratación de la fruta y disminuyendo el riesgo de aparición de hongos.

“Forrar el pallet externamente con la fuente del SO2 es poco eficiente, sobre todo cuando se espera alcanzar a aquella fruta que está en el centro del pallet. A fin de evitar cualquier tipo de riesgo, se debe tener una concentración controlada de gas muy cerca de la fruta, y eso es lo que buscamos con este sistema”, precisa.

Bolsa de atmósfera modificada

En el caso de las “Bolsas de atmósfera modificada”, con emisión de SO2 desde la matriz plástica, la idea es que mientras mayor es la humedad relativa que se genera dentro del envase, menor es la deshidratación y menor es la pérdida de peso. Por otro lado, mayor es la firmeza, mayor también es la turgencia y mayor es la crocancia del arándano, aplicando esta tecnología.

“La experiencia de comerse un arándano que ha viajado y permanecido muchos días en una bolsa de atmósfera modificada es muy buena”, resalta Cáceres.

Los productores de arándanos en el mundo se han debido ajustar a las necesidades y exigencias de los compradores y consumidores finales. “El importador prefiere que el producto llegue en este tipo de bolsas y paga más por eso”, afirma Nicolás Vidal, gerente de ventas de Quimas, y agrega: “Ahora bien, cada empresa tendrá una mayor o menor capacidad de hacer un volumen de fruta en bolsas de atmósfera modificada, de acuerdo con su logística, calidad de fruta e infraestructura de frío”.

Bolsa de atmósfera ventilada

Para aquellas empresas en que las bolsas de atmósfera modificada no son una solución, ya sea por un tema logístico, por capacidad de frío, por infraestructura o simplemente por un tema de preferencia, Quimas ha diseñado una “Bolsa ventilada”, en donde se sigue buscando mantener la fruta en la mejor condición posible y en el mayor tiempo de traslado.

“La atmosfera modificada es una solución óptima porque evita los dos problemas de deterioro de la fruta en poscosecha, pero también las exportadoras saben que hay riesgos asociados. Y las bolsas ventiladas son una solución efectiva para lo que los agroexportadores buscan”, afirma Vidal. En todo este proceso, Quimas no deja solos a los clientes, asesorándolos en todo momento. “Con los responsables técnicos de las agroexportadoras vamos generando un diálogo para ofrecer una solución que se ajusta a las necesidades de cada cliente y que, posteriormente, es validada comercialmente”, finaliza Vidal.