Innovación varietal: la búsqueda de arándanos más crujientes, sabrosos y rentables
En muchos sentidos, el mejoramiento frutal es un juego de números, y eso es especialmente cierto en berries. Los mejoradores toman polen de una variedad, lo cruzan con otra y luego cosechan, literalmente, el fruto de ese trabajo. A partir de esos cruzamientos se obtienen semillas que darán origen a plántulas genéticamente únicas, las que luego serán evaluadas y descartadas progresivamente en campos de ensayo y pruebas sensoriales.
“Es una inversión enorme”, señala Brian Bocock, CEO de MBG Marketing. “Estamos trabajando en materiales que quizá lleguen a las tiendas dentro de 15 años”.
MBG y Naturipe invitaron a medios a conocer su programa de mejoramiento en Grand Junction, Michigan, donde buscan desarrollar la próxima generación de variedades de arándanos.
Julie Cromie, gerente de mejoramiento vegetal de Naturipe, explica que su equipo realiza alrededor de 100 cruzamientos distintos al año. Cada semilla obtenida de esos cruzamientos es una plántula genéticamente única. Las semillas provenientes de un mismo cruzamiento pueden ser similares, pero no idénticas.
“Cada semilla obtenida de la polinización de una flor individual es genéticamente única, como ocurre entre hermanos”, explica. “Para encontrar esa nueva variedad que pueda convertir a Michigan en el productor número uno, necesitamos observar cada combinación genética única”.
Naturipe realiza cruzamientos para variedades northern highbush y southern highbush. Las primeras se adaptan mejor a climas fríos, mientras que las segundas requieren menos horas de frío y son más adecuadas para zonas cálidas.
La temporada de cruzamientos se extiende durante varios meses.
“Nos gusta decir que el mejoramiento es arte y ciencia”, afirma Cromie. “Hay mucha recopilación de datos, muchas observaciones, mientras nuestro equipo de mejoradores y técnicos trabaja en distintos campos de ensayo. También registramos todo lo que comparten nuestros productores, reunimos esa información y tomamos las mejores decisiones posibles desde el punto de vista estadístico para llegar a la próxima gran variedad”.
También existe cierto componente de incertidumbre, agrega Cromie. Parte de ese desafío consiste en ubicar cada selección experimental en una zona del país donde tenga posibilidades reales de expresar su potencial.
“En cierto sentido, cruzamos los dedos esperando encontrar algo interesante”, comenta.

Julie Cromie, gerente de mejoramiento vegetal y Beth Alger experta en mejoramiento de Naturipe Farms presentan algunos de los ensayos varietales de la compañía en Brookside Farms ☺The Packer
El equipo evalúa cada selección en 60 características distintas. Aproximadamente la mitad responde a atributos deseados por los consumidores y la otra mitad a necesidades de los productores.
“Cuando hacemos un cruzamiento, vienen varios años de evaluación y prueba, tanto en nuestro campo experimental interno como junto a los miembros productores de nuestra cooperativa, para ver cómo se comportan bajo sus sistemas comerciales de manejo”, explica.
El equipo de mejoramiento de Naturipe también evalúa la cicatriz de cosecha en la fruta, ya que “una cicatriz abierta puede provocar pérdida de agua, arrugamiento o aparición de moho”, detalla Cromie.
El objetivo es encontrar las selecciones con la mejor combinación de atributos. Al final del proceso de evaluación, Cromie espera contar con entre tres y cinco selecciones avanzadas.
“Es mucho trabajo, tiempo, energía y colaboración para que todo ocurra”, dice. “Pero el resultado final será una variedad que el productor quiera plantar en su campo”.
Responder a la demanda por textura, dulzor y vida postcosecha
El equipo de Naturipe realiza estos cruzamientos pensando en las demandas y expectativas futuras de los consumidores.
Bocock señala que Naturipe busca desarrollar variedades “que encanten, que hagan feliz al consumidor cada vez”.
Ese objetivo incluye reducir la textura harinosa en los berries y responder al interés de los consumidores por una fruta más firme y crujiente. Cromie explica que el equipo procesa las selecciones en laboratorio para evaluar su comportamiento en almacenamiento, el contenido de azúcar y acidez, la firmeza, la consistencia y la uniformidad de la experiencia de consumo.
“Todo eso importa para nuestros retailers y consumidores”, afirma.
Cromie agrega que una textura más firme y crujiente no solo mejora la experiencia de consumo, sino que también permite que la fruta “dure más en el refrigerador”. Entregar una experiencia consistente es un objetivo central.
Aunque textura, crocancia y firmeza son atributos críticos para la próxima generación de arándanos, Bocock sostiene que “el sabor del arándano está tomando vida propia”.
Cromie apunta al crecimiento constante de la categoría.

© Brookside Farms Fritz’s Blueberries
Hay frutas jumbo, frutas extra dulces, y cuando encontramos algo interesante en el campo, como un sabor novedoso que creemos que a nuestros amigos y familias les encantaría, somos nosotros quienes podemos impulsarlo hacia la siguiente etapa”, señala.
Según Cromie, su equipo ha logrado desarrollar arándanos con sabores a mango y durazno, demostrando que esta innovación orientada al futuro es posible.
“Mango, maracuyá, piña, sabores tipo palomitas de maíz, como si fuera un paquete de jellybeans; hay una oportunidad de mercado para estos sabores novedosos”, explica. “Imaginen un paquete de arándanos dentro de 10 años con mango, canela y durazno en un mismo formato triple”.
Bocock aclara que esos sabores provienen del mejoramiento natural, no de modificación genética. La fruta se ve como un arándano estándar, pero presenta un perfil de sabor diferente.
“Es realmente sorprendente”, afirma.
Joe Klick, vicepresidente asociado de gestión de producto en Naturipe Farms, señala que los berries son “el postre de la naturaleza” y un snack saludable listo para consumir. Los consumidores también buscan experiencias de consumo, ya sea a través de “un nuevo sabor o un nuevo matiz”.
“Estamos avanzando hacia variedades propietarias que realmente nos impulsarán hacia el futuro, con el sabor, la calidad y la vida postcosecha que demanda el mercado para los próximos 10 o 15 años”, afirma. “Tener ese tipo de sabores y lograr que las personas se entusiasmen con un producto tan saludable es algo muy potente al mirar hacia adelante”.

© Brookside Farms Fritz’s Blueberries
Equilibrar innovación en sabor con altos rendimientos para los productores
Bocock sostiene que Naturipe busca desarrollar variedades de próxima generación que no solo entusiasmen al consumidor, sino que también sean económicamente viables para el productor de arándanos.
“El objetivo del programa es encontrar variedades que conecten las necesidades del consumidor con las necesidades del productor”, explica. “Eso significa asegurar una planta que el productor pueda cosechar con éxito, que el trabajador de cosecha pueda recolectar a un ritmo que le permita ganarse la vida de verdad para su familia, y que el rendimiento por acre permita al productor pagar una cena de Acción de Gracias y enviar a su hijo a la universidad”.
Lance Fritz, propietario de Brookside Farms y productor asociado a MBG, señala que, al pensar en la próxima generación de fruta, busca materiales fáciles de cultivar. Parte de Brookside Farms está destinada a ensayos de campo de variedades de Naturipe.
Fritz considera una ventaja poder caminar hasta el campo de ensayo. “Podemos ir a verlo, podemos probar la fruta cuando queramos”, dice. Como productor de tercera generación, asegura que su familia se siente orgullosa de recibir variedades experimentales y ensayos.
“Una de las mejores cosas de tener eso es que puedes ver lo que viene más adelante”, afirma. “Para el futuro de la industria, incluso aquí en Michigan, si queremos competir con otras regiones productoras, nuestra calidad y nuestros rendimientos tienen que mejorar. Y eso empieza ahí”.
Fritz explica que las ventanas específicas de producción también son una parte crucial del proceso de evaluación, ya que busca variedades que permitan equilibrar la temporada en lugar de generar picos y caídas.
También observa que las plantas tengan una estructura de arbusto adecuada, facilidad de cosecha y los atributos de consumo que buscan los compradores.
“Queremos algo que rinda muy bien para nosotros”, dice. “Aquí en Michigan tenemos inviernos duros, por lo que necesitamos algo que pueda resistir el invierno. Queremos buena calidad de fruta; algo que podamos cosechar, que se mantenga firme desde la cosecha, durante el empaque y hasta llegar al consumidor. Buscamos tamaño, buscamos sabor y, como productores, también observamos la estructura del arbusto”.
Fritz prefiere plantas de estructura más erguida, que no se doblen cuando están cargadas de fruta.
Por lo general, cuando existe una selección más avanzada, planta un bloque de alrededor de 2,5 acres “para ver si es algo que puede funcionar para nosotros en el futuro”.
Bocock señala que los márgenes ya no son los de antes, por lo que los productores han tenido que enfocarse en eficiencias en producción, cosecha, recolección, empaque, manejo del campo y otros aspectos. En ese contexto, las variedades que ayudan al productor en algunas de esas áreas también son importantes.
“Podemos ser la organización más eficiente del mundo y aun así quedar fuera del negocio”, afirma. “Pero aquí, en el campo, podemos lograr un cruzamiento excepcional y marcar una diferencia. Podemos ganar varios años seguidos porque ese cruzamiento excepcional es mucho mejor que cualquier otra cosa en el mercado”.
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