Entrevista:

Arándano: Cerro Prieto y el costo de adaptarse en un negocio que cambia cada temporada

Desde la operación diaria, Carlos Alberto Luna, gerente de Operaciones de Agrícola Cerro Prieto, detalla las decisiones que están moviendo el tablero, con foco en recambio varietal, mayor control del sistema productivo y planificación de inversiones, en un escenario donde la genética, los costos y la exigencia del mercado no dejan margen para errores.

En una entrevista concedida para la revista Blue Magazine 2026 de Blueberries Consulting, Carlos Alberto Luna, gerente de Operaciones de Agrícola Cerro Prieto, comparte su lectura del momento que vive el arándano peruano y los ajustes que exige operar a gran escala en un escenario de cambio permanente. Aborda la apuesta por el recambio varietal, la migración progresiva a sistemas en maceta y la necesidad de reforzar la mejora continua para sostener competitividad y cumplimiento.

En el mapa de la agroexportación peruana, Agrícola Cerro Prieto ocupa un lugar singular. Con más de tres décadas de trayectoria, la empresa ha sido protagonista de distintas etapas del desarrollo agrícola del norte del país, desde el auge del espárrago hasta la consolidación de los cultivos frutales de alto valor. En los últimos años, sin embargo, el arándano se ha transformado en uno de sus ejes estratégicos más relevantes, tanto por superficie como por complejidad operativa.

Con alrededor de 1.500 hectáreas de arándanos en producción, distribuidas principalmente entre Chiclayo y Santa Rosa, Cerro Prieto forma parte del grupo de compañías que sostienen el liderazgo del Perú como principal exportador mundial de arándanos.

Desde esa posición, conversamos con Carlos Alberto Luna, gerente de Operaciones de la compañía, ingeniero colombiano con una extensa trayectoria internacional, quien llegó a Perú para liderar uno de los desafíos más complejos del negocio agrícola moderno: operar grandes superficies productivas en un escenario de cambio permanente.

  • Cerro Prieto ha tenido en los últimos años una presencia más activa en la industria, en seminarios, encuentros técnicos y espacios sectoriales. ¿A qué responde ese cambio?

Más que una búsqueda de visibilidad responde a una preocupación genuina por hacer las cosas bien. Estamos en un sector que cambia todos los días. Técnicas que hace pocos años eran de punta hoy pueden estar obsoletas, y si uno no se mantiene conectado con lo que ocurre en la industria, se queda atrás muy rápido.

Interactuar con otros productores, asesores, proveedores y centros de conocimiento es parte de ese proceso. En la medida en que uno conversa más, pregunta más y compara más, naturalmente se vuelve más visible, pero ese no es el objetivo principal. El objetivo es mejorar de forma continua.

Para el ejecutivo, la exposición pública no es un fin, sino un medio. Participar en seminarios, encuentros técnicos o giras no es un lujo, es parte del trabajo. La agricultura moderna se construye compartiendo información y aprendiendo de lo que hacen otros, incluso de sus errores. “El que cree que ya sabe suficiente, en esta industria dura muy poco”, enfatiza.

Carlos Alberto Luna, gerente de Operaciones de Agrícola Cerro Prieto © Linkedin

  • Uno de los procesos más relevantes que están viviendo es el recambio varietal en arándanos. ¿Cómo se está abordando internamente?

El recambio varietal no es una moda, es una necesidad estructural. Si queremos permanecer en el negocio y seguir creciendo, tenemos que adaptarnos a la genética que hoy exige el mercado. En nuestro caso, ya iniciamos este proceso de manera concreta.

El año pasado reemplazamos alrededor de 200 hectáreas y este año estamos hablando de 300 hectáreas adicionales. Hemos incorporado variedades como Sekoya Pop, Mágica y también estamos evaluando otras como Imperial. Son materiales que ofrecen mejor calidad, mayor calibre, mejor sabor y mejor comportamiento postcosecha que variedades históricas como Biloxi o Ventura, que claramente están entrando en una etapa de salida.

A futuro, el recambio será aún mayor. Estamos hablando de cifras del orden de 700 hectáreas o más, lo que implica inversiones muy significativas y decisiones que no se pueden tomar a la ligera.

  • ¿Cómo evalúan hoy el tránsito desde cultivo en suelo hacia sistemas en maceta?

Hoy estamos migrando progresivamente hacia maceta, porque ofrece ventajas claras en control del sistema radicular, manejo de sales, nutrición y uniformidad.

Eso no significa que el suelo deje de ser válido, pero sí que el nivel de exigencia actual nos empuja a sistemas más controlados. En arándanos, pequeñas desviaciones en riego, sustrato o balance de sales pueden generar pérdidas importantes, y la maceta ayuda a reducir ese riesgo.

  • Cerro Prieto no es solo arándanos. ¿Cómo se estructura hoy el portafolio productivo?

Además del arándano, tenemos alrededor de 1.800 hectáreas de palta y unas 450 hectáreas de espárrago. El espárrago fue nuestro cultivo histórico y hoy también está entrando en una fase donde el recambio y la reconversión empiezan a ser necesarios.

Siempre estamos atentos a nuevas oportunidades. Analizamos tendencias, mercados y posibilidades, pero sin apresurarnos. Por ahora no estamos en cultivos como la cereza, aunque no descartamos ninguna opción a largo plazo.

  • Si tuviera que resumir el principal desafío operativo del arándano hoy, ¿cuál sería?

La velocidad del cambio. El desarrollo genético avanza muy rápido. Una variedad que hoy consideramos nueva, en seis o siete años puede estar obsoleta. Eso implica inversiones enormes: una hectárea de arándanos puede costar entre 120.000 y 130.000 dólares, por lo que el riesgo es alto.

A eso se suman los desafíos técnicos: manejo de sustratos, riego, acumulación de sales, balance hídrico, nutrición. Todo cambia, y no podemos dejar de actualizarnos.

  • Después de varios años en la industria, ¿cómo define el momento actual del arándano peruano?

Es una industria extraordinaria, pero también muy exigente. El Perú ha logrado un liderazgo notable, pero sostenerlo va a requerir adaptación constante, inversión y mucho criterio técnico. No hay espacio para la complacencia.

Y cierra con una frase que resume su visión:

“En el arándano no gana el que crece más rápido, sino el que se adapta mejor”.

*Extracto de entrevista publicada en la nueva edición de Blue Magazine 2026

Fuente
BlueBerries Consulting

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