Genética y futuro:

El germoplasma vuelve al centro de la innovación varietal en arándanos

John Reuben Clark, profesor distinguido de Horticultura de la Universidad de Arkansas, sostiene que el auge del mejoramiento privado aceleró la salida de variedades comerciales, pero advierte que la diversidad genética —impulsada históricamente por programas públicos— sigue siendo la base para sostener innovación y competitividad en el largo plazo.

En un análisis sobre tendencias del mejoramiento genético en berries, John Reuben Clark —profesor distinguido de Horticultura de la Universidad de Arkansas, con más de 40 años dedicado al mejoramiento de frutas, plantea que la industria vive un cambio de ciclo: crece la capacidad de generar variedades comerciales con rapidez, pero se vuelve más evidente la necesidad de proteger la “materia prima” de la innovación: el germoplasma. En arándano, explica, esa diversidad genética es la que permite abrir nuevas rutas de adaptación productiva y responder a exigencias de mercado cada vez más específicas.

Clark recuerda que gran parte de los avances que hoy sostienen la industria global se construyeron sobre trabajo público acumulado durante décadas. Desde esa perspectiva, su mensaje es claro: el impulso comercial es clave, pero sin diversidad genética el sistema pierde capacidad de renovarse.

Del dominio público al empuje privado

El investigador describe una transición marcada en los últimos 25 años. El mejoramiento dejó de estar liderado casi exclusivamente por programas públicos (universidades y USDA-ARS) y pasó a un escenario donde la cría privada tomó un rol protagónico. Como ejemplo, menciona el desarrollo de Driscoll’s, que partió en frutilla y luego expandió su trabajo a frambuesa, mora y arándano, con una inversión sostenida y un portafolio amplio de variedades patentadas.

Este cambio, señala, también ha tenido efectos en el acceso a nuevas variedades para el mercado abierto, especialmente para productores que no están integrados a organizaciones comerciales o “clubes varietales”, un segmento que sigue siendo relevante en berries en Estados Unidos.

Dos lógicas: variedad comercial versus germoplasma

En la lectura de Clark, los programas privados suelen concentrarse en variedades listas para el mercado, porque necesitan retorno y velocidad para sostener el negocio de la innovación. Eso obliga a trabajar con parentales ya avanzados y a combinar atributos en ciclos más cortos.

El germoplasma, en cambio, responde a otra lógica. Incorporar diversidad genética implica avanzar con materiales que, muchas veces, no cumplen los estándares comerciales actuales y requieren más tiempo para transformarse en valor. Sin embargo, es precisamente ese trabajo el que habilita los próximos saltos: nuevas adaptaciones, tolerancias, mejoras de calidad y capacidad de respuesta frente a condiciones cambiantes.

John R. Clark recibió el Premio Embajador Chad Finn 2022 de la Sociedad Pomológica Estadounidense. © Fred Miller de la División de Agricultura del Sistema de la Universidad de Arkansas

Por qué el rol público sigue siendo estratégico

El académico enfatiza que el desarrollo de germoplasma es lento y demandante, y no siempre produce resultados inmediatos. Como referencia, menciona la incorporación de germoplasma de bajo requerimiento de frío en programas de arándano desde la década de 1950: un proceso que tomó décadas antes de reflejarse en la oferta varietal que hoy permite producir en zonas con menor acumulación de frío.

Por eso, sostiene que instituciones como USDA-ARS siguen siendo especialmente adecuadas para sostener líneas de diversidad, investigación genética y trabajo de largo plazo. También advierte que las reducciones recientes en programas públicos elevan la incertidumbre, incluso entre fitomejoradores jóvenes, en un momento donde el sector necesita continuidad más que interrupciones.

John Clark inspecciona plantas de mora en la Estación de Investigación Frutícola de la Estación Experimental Agrícola de Arkansas en Clarksville. © División de Agricultura del Sistema de la Universidad de Arkansas

Licenciar germoplasma: una vía de colaboración

Una propuesta central de Clark es que el germoplasma público pueda licenciarse a programas privados. No se trataría de licenciar variedades comerciales, sino parentales y materiales que aporten diversidad y aceleren el desarrollo de nuevos cultivares. Este modelo, además, podría generar recursos para fortalecer el trabajo público en germoplasma y hacerlo más sostenible.

En ese marco, recuerda tres hechos estructurales: muchas variedades actuales nacen de programas públicos; gran parte del material genético usado por programas privados también proviene de esos programas; y la formación de fitomejoradores ocurre, en gran medida, en universidades públicas.

Edición genética: gran potencial, sin reemplazo automático

Finalmente, el académico aborda la edición genética como una herramienta con enorme proyección para el mejoramiento. Sin embargo, plantea que es poco probable que sustituya de inmediato el valor de la diversidad genética tradicional. En su visión, el éxito de la industria se explica por la combinación entre avances públicos y privados, y el desafío es sostener ese motor sin perder la base que lo alimenta.

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