Ignacio Santibáñez: “El recambio varietal es clave para sostener la competitividad del arándano”
En el marco del XXXIX Seminario Internacional de Blueberries, realizado en Lima, Ignacio Santibáñez abordó dos ejes que hoy marcan la discusión comercial y técnica del cultivo: la evolución de la calidad del arándano peruano en destino y la creciente relevancia del recambio varietal. En una industria cada vez más exigida por consistencia, sabor y condición, la lectura de los mercados se ha vuelto más fina y también más determinante para la toma de decisiones.
En conversación con Blueberries Consulting, el ejecutivo explicó que, si bien la campaña mostró un comportamiento general más favorable que la temporada previa, los mercados siguieron detectando ciertos atributos sensibles según destino, como fruta roja en China, deshidratación en Estados Unidos y variaciones de firmeza en Europa. A ello se suma un cambio importante en la forma de evaluar la fruta: hoy el sabor dejó de ser un parámetro secundario y pasó a formar parte central de la competitividad del arándano.
—Ignacio, ¿cuáles han sido los principales problemas de calidad y condición del arándano peruano en esta temporada?
En términos generales, esta fue una campaña bastante buena en comparación con la anterior. No se observaron problemas especialmente marcados de calidad y condición, lo que ya representa una señal positiva para la industria del arándano peruano.
Sí hubo algunas observaciones puntuales según mercado. Al inicio de la campaña, por ejemplo, en China se detectó presencia de fruta roja en algunas variedades. No se trata de un defecto grave, pero sí llamó la atención de los compradores. En Estados Unidos también se encontró algo de fruta deshidratada, que tampoco fue un problema mayor, aunque sí estuvo presente. En Europa, en tanto, lo que más se siguió fue la firmeza, que fue el atributo que mostró más variación durante la temporada.
—¿Cómo se comportó esa firmeza a lo largo de la campaña?
La firmeza fue, en general, buena, pero no completamente uniforme. Nosotros hacemos un seguimiento semana a semana y construimos gráficos en base a esa evaluación, lo que permite ver con precisión cómo evoluciona el comportamiento de la fruta en destino.
Lo que se observó fue que la campaña partió con fruta muy firme, luego hubo algunos descensos en ciertas semanas, particularmente hacia fin de año, en torno al período previo a Navidad. Esos bajones fueron acotados, pero sí se hicieron visibles dentro de la curva de comportamiento del arándano.
—En tu presentación también se habló del sabor. ¿Cómo ha evolucionado su importancia en los mercados?
Ese punto hoy es muy interesante, porque ha cambiado bastante. Antiguamente, dentro del trabajo de inspección, se medían principalmente los sólidos solubles, es decir, el nivel de azúcar o grados Brix de la fruta. Si el arándano estaba por sobre ciertos rangos, se consideraba que el parámetro estaba cumplido.
Hoy eso ya no es suficiente. El sabor se ha vuelto mucho más relevante, y eso exige una evaluación más completa. Nuestros equipos no solo miden, sino que también prueban fruta de manera constante en mercados y frigoríficos, porque ya no basta con conocer el nivel de dulzor: también hay que entender el balance entre sólidos solubles y acidez.
—Entonces el sabor dejó de ser un aspecto secundario.
Exactamente. Antes podía quedar en un segundo plano, pero hoy pasó a ser una variable central. Eso implica incorporar herramientas adicionales, como medidores de acidez, para evaluar de mejor manera el equilibrio gustativo del arándano.
Incluso en destinos como Europa, donde históricamente el sabor había sido un atributo menos exigido que en otros mercados, hoy se observa una preocupación mucho mayor. El mercado está poniendo más atención a la experiencia de consumo, y eso también desafía a las nuevas variedades.

Ignacio Santibáñez en el panel “Reducción de pérdidas y maximización de calidad: Un enfoque sistémico desde la genética hasta el consumidor final” © Blueberries Consulting
—¿Qué rol están jugando justamente las nuevas variedades en ese escenario?
Las nuevas variedades son, en general, las que están obteniendo mejores precios, y eso es muy relevante en una industria que finalmente se mide por resultados comerciales. Han adquirido una importancia absoluta frente a las variedades antiguas
Por eso, el recambio varietal hoy es clave para la continuidad y la competitividad del negocio del arándano. No se trata solo de una mejora agronómica o genética, sino de una necesidad estratégica para responder a lo que están pidiendo los mercados.
—¿Cómo están viendo el desempeño de esas nuevas variedades en campo y en destino?
En general, las nuevas variedades que hoy están en producción y que nosotros inspeccionamos muestran un comportamiento muy sólido. Se observan consistentes en calibre, sabor y firmeza, que son justamente los tres parámetros más relevantes que estamos evaluando
Esa consistencia es muy valiosa, porque permite responder de mejor manera a las exigencias comerciales y sostener una propuesta de valor más competitiva para el arándano.
—¿Cuál sería entonces tu recomendación para la industria?
Yo diría que el recambio varietal es clave y que, dentro de lo que sea económicamente posible, los productores deben estar atentos a avanzar en esa dirección. Hoy las nuevas variedades están marcando la diferencia en comportamiento y valorización.
La invitación es a observar ese proceso de manera estratégica, porque la continuidad de la industria del arándano dependerá, en gran medida, de su capacidad para adaptarse a estas nuevas exigencias de calidad, sabor y consistencia.
Participación en Seminario Internacional Blueberries Lima 2026
Ignacio Santibáñez participó en el XXXIX Seminario Internacional Blueberries Lima 2026 como panelista en “Reducción de pérdidas y maximización de calidad: Un enfoque sistémico desde la genética hasta el consumidor final”, instancia en la que se abordó el impacto de la calidad, la condición y la consistencia sobre el desempeño comercial de la fruta fresca.
En ese contexto, su intervención reforzó una idea cada vez más visible para la industria: en el negocio del arándano, sostener competitividad no depende solo del volumen, sino también de la capacidad de responder con sabor, firmeza y recambio varietal a mercados cada vez más exigentes.

Ignacio Santibáñez en el panel “Reducción de pérdidas y maximización de calidad: Un enfoque sistémico desde la genética hasta el consumidor final” © Blueberries Consulting
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Revisa la entrevista completa en nuestro canal de Youtube Blueberries TV
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