Clima extremo en Marruecos:

Inundaciones en Marruecos cierran antes la campaña de frutos rojos y tensionan al arándano

Tras semanas de lluvias e inundaciones en el norte marroquí, productores reportan daños en campos e invernaderos, cortes logísticos y falta de mano de obra, con impacto directo en la oferta exportable de frutos rojos, incluido el arándano.

Después de tres semanas de inundaciones en el norte de Marruecos, los productores de frutos rojos comienzan a regresar a sus explotaciones para dimensionar daños y realizar reparaciones. Sin embargo, para muchos la temporada ya se dio por terminada de manera anticipada. Según Amine Bennani, presidente de la Asociación Marroquí de Productores de Frutos Rojos, el impacto ha sido más grave en Kenitra, Sidi Slimane y Larache, zonas donde se concentra una parte relevante de la producción nacional.

Bennani describe un escenario complejo en terreno: “Todos los productores del norte están afectados en distintos grados, y varias explotaciones permanecen completamente inundadas. Las pérdidas de producción podrían llegar hasta un 10% del volumen de la temporada, con impacto en todas las categorías, incluidas fresas, frambuesas y arándanos. Esto incluso podría significar el cierre anticipado de la temporada de fresas. En el caso del arándano, existe margen de recuperación después de las lluvias, aunque con una campaña más tardía. Aun así, muchos productores de arándanos han registrado pérdidas importantes en invernaderos y plantas”.

© Amine Bennani

Las exportaciones de frutos rojos se han visto interrumpidas durante las últimas dos semanas a raíz de las inundaciones. Bennani explica: “El origen marroquí ha desaparecido de los lineales europeos por varias razones. Primero, por las fuertes disrupciones logísticas que afectaron a todo el sector, incluyendo cosechas de frutos rojos en Agadir, en el centro del país”.

“Muchos exportadores tuvieron que destruir cargamentos tras permanecer demasiado tiempo en el puerto de Tánger sin lograr concretar el envío hacia destino. Además, la cosecha se volvió más lenta y surgieron problemas de calidad asociados al clima. Aun así, se siguió cosechando cuando las condiciones lo permitieron”, indicó.

© Amine Bennani

El representante gremial añade que la evacuación de Kser el-Kebir —la ciudad más afectada— generó un nuevo problema: la falta de mano de obra. “Una parte importante del trabajo agrícola proviene de esa ciudad. Durante la evacuación fue muy difícil continuar con la cosecha o realizar reparaciones en los invernaderos”.

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