Las mallas fotoselectivas podrían ser el nuevo “aliado” en la producción hortofrutícola

Un nuevo prototipo de malla, el cual posee ciertas propiedades fotoselectivas está siendo estudiado por un grupo de científicos del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA) en conjunto con investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) de España.

De acuerdo a la información preliminar, el material de sombreo y de plásticos coloreados tienen la capacidad de modificar la transmisión, absorción y reflexión de la luz que entra en un invernadero, lo cual permite intensificar la transmisión de la luz, lo que a su vez permite la alteración de los espectros de luz ultravioleta e infrarroja que se perciben.

Ambas instituciones informaron que el material ya está siendo sometido a ensayos en algunos huertos de la Región de Murcia. Según algunos datos del experimento, se ha logrado comprobar cómo estas innovaciones ópticas son capacidad de mejorar la calidad nutricional de los frutos, además de que mejorar su precocidad, rendimiento y repele las plagas.

Josefa López, investigadora del IMIDA, cuenta que este tipo de mallas beneficiarían las cosechas en invernadero en época de verano, porque muchas veces estas pierden presencia en los mercados internacionales, debido a que las altas temperaturas se muestran como un factor limitante en determinadas regiones del mundo.

Por su parte, Juan Antonio Fernández, profesor de la UPCT, se muestra optimista por el desarrollo de las mallas, y explica que estas serían capaces de evitar algunos accidentes climáticos, como las ventiscas o los pedriscos.

“Estos materiales incluso serían capaces de proteger el cultivo ante las plagas bloqueando las radiaciones ultravioletas, que son imprescindibles para el desarrollo de insectos y enfermedades como la botritis”, afirma el científico español.

El también investigador de la Escuela de Agrónomos de la UPCT menciona que la mayoría de los procesos fisiológicos del desarrollo de las plantas, insectos y enfermedades dependen de la cantidad de luz que reciben.

“Con el uso de mallas fotoselectivas se puede seleccionar los componentes de la luz más interesantes para encontrar el efecto fisiológico deseado en el cultivo y proteger a los mismos de la incidencia de plagas y enfermedades”, agrega el especialista que forma parte del equipo que lleva la investigación.

Aunque se ha hablado mucho de las posibles ventajas que tienen las mallas fotoselectivas en la producción hortofrutícola, quienes intervienen en la investigación advierten que se debe verificar cuáles son los efectos que éstas tendrán sobre los polinizadores naturales o los también llamados “insectos útiles”.

El profesor Fernández se refiere al tema y comenta que “los procesos fotosintéticos de la planta no se verían afectados severamente”. Agrega que las pruebas que llevan a cabo también forman parte de un proyecto que busca probar la innovación para la productividad mediante la protección de cultivos con el uso de polímeros plásticos.

Encuentro científico

Tanto IMIDA como la UPCT organizan un simposio que se llevará a cabo entre el 27 y el 31 de enero de 2019 en la ciudad de Tenerife, España. Allí pretenden presentar mayores resultados de las investigaciones realizadas con las mallas fotoselectivas, de acuerdo a los organizadores del evento.

El encuentro buscará agrupar al comité científico asociado a ambas organizaciones, el cual está compuesto por expertos en la materia de al menos 14 países, que a su vez están asociados a 34 centros de investigación y universidades de Europa.

 

Fuente
FruitToday

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