Lima 2026 cerró con una hoja de ruta para el arándano: consistencia, tecnología y cadena integrada
Con una mirada integral sobre los desafíos técnicos, logísticos y comerciales que marcarán el futuro del sector, concluyó el XXXIX Seminario Internacional de Blueberries, encuentro que durante dos días reunió en el Centro de Convenciones de Lima a más de 1.600 asistentes, junto a productores, exportadores, investigadores, empresas tecnológicas y especialistas de la industria global del arándano.
Las discusiones desarrolladas a lo largo del programa dejaron como conclusión que el arándano continúa siendo una de las frutas con mayor potencial de crecimiento dentro de la fruticultura mundial, pero su desarrollo futuro dependerá cada vez más de la capacidad de integrar ciencia, tecnología, logística y gestión de mercado dentro de una misma estrategia productiva.
En esta nueva etapa de la industria, el volumen por sí solo ya no es suficiente. La competitividad comienza a definirse por la consistencia del producto, la eficiencia de la cadena logística y la capacidad de sostener la calidad en mercados cada vez más exigentes.
Con dos jornadas de análisis técnico, discusión estratégica y presentación de nuevas tecnologías, concluyó uno de los encuentros más influyentes de la industria global del arándano y el más importante de América y el hemisferio sur.
La industria atraviesa una etapa de crecimiento sostenido, pero también de mayor complejidad técnica y comercial, lo que fue reflejado en las presentaciones y paneles de conversación entre investigadores, productores y empresas del sector: La competitividad ya no se define únicamente por el volumen exportado, sino por la capacidad de integrar genética, manejo agronómico, logística y postcosecha dentro de una estrategia productiva coherente.
Firmeza: el atributo que define el comercio global
Uno de los mensajes más reiterados durante el seminario fue la importancia de la firmeza del fruto como atributo clave para la competitividad internacional del arándano. La fruta exportada debe soportar viajes marítimos de varias semanas hacia mercados como Estados Unidos, Europa o Asia, lo que obliga a garantizar una estructura y condición capaces de resistir ese tránsito sin perder calidad.
En ese contexto, distintos especialistas coincidieron en que la firmeza no depende de un único factor, sino de la interacción entre genética, nutrición, manejo agronómico y postcosecha.
Ignacio Santibáñez, CEO de QIMA Produce, explicó que las nuevas variedades desarrolladas para el país ya incorporan este atributo como un estándar:
“Las nuevas variedades que se están trabajando en Perú presentan firmeza y consistencia. La consistencia se refleja en la firmeza semana a semana y este parámetro es clave en la industria”.

© Blueberries Consulting
Genética y sabor: el nuevo estándar del mercado
Junto con la firmeza, otro aspecto destacado durante el encuentro fue la creciente relevancia del sabor como factor diferencial para estimular la compra repetitiva del consumidor.
La nueva generación de variedades busca alcanzar un equilibrio más preciso entre dulzor, acidez y textura, características que hoy influyen directamente en la experiencia de consumo y en la fidelidad del mercado.
Haydeé Quevedo, Quality Assurance Manager de Driscoll’s, subrayó que la calidad del arándano se construye a partir de un conjunto de atributos:
“La combinación de factores para lograr una fruta de calidad pasa por la firmeza, sabor y tamaño. Son factores que pueden variar de acuerdo al mercado, pero estas características deben estar siempre presentes”.
Este proceso está impulsando un recambio varietal acelerado en el Perú, donde los productores están adaptando sus plantaciones a nuevas genéticas capaces de responder a los desafíos climáticos y comerciales.
Recambio varietal y adaptación climática
El seminario también puso énfasis en que el país atraviesa una etapa de transformación productiva. Las nuevas variedades deben seleccionarse cuidadosamente según las características de cada zona agrícola, considerando variables como temperatura, disponibilidad hídrica y eventos climáticos asociados al fenómeno de El Niño.
En ese escenario, los especialistas coincidieron en que la diversificación de variedades y zonas productivas será clave para reducir riesgos y sostener la estabilidad de la oferta.
La etapa actual exige analizar con mayor profundidad los resultados de cada campaña y comprender mejor el comportamiento productivo del cultivo en distintas condiciones agroclimáticas.
Postcosecha y calidad: cuidar cada etapa del proceso
Otro punto relevante abordado durante el encuentro fue la necesidad de cuidar cada etapa del proceso productivo hasta que la fruta abandone el contenedor rumbo a los mercados internacionales.
El manejo de la cadena de frío, la correcta cosecha y las estrategias de postcosecha se han convertido en factores determinantes para asegurar que el producto llegue en condiciones óptimas al consumidor final.
José Monasterio, gerente de Calidad y Postcosecha de Frusan, destacó el nivel alcanzado por la industria peruana en este ámbito:
“No hay mayores problemas en postcosecha. La consistencia y calidad en Perú es notable”.
César Guzmán, gerente corporativo de Calidad de Agrovision, añadió que la genética también cumple un rol decisivo en este proceso:
“El desafío de la industria es cumplir con las expectativas del cliente. La firmeza es un parámetro muy importante por evaluar. Perú está trabajando muy bien y la genética es importante para alcanzar calidad y productividad”.
Logística: el nuevo factor estratégico
Si durante años la logística fue considerada un componente operativo del negocio, hoy comienza a entenderse como un verdadero socio estratégico para el comercio internacional del arándano.
La capacidad de optimizar rutas marítimas, garantizar la cadena de frío y coordinar eficientemente los distintos eslabones de la cadena exportadora se ha transformado en un elemento central para proteger el valor comercial del producto.
En el caso de Perú, uno de los desafíos señalados durante el encuentro fue la necesidad de sincronizar el desarrollo de la infraestructura portuaria con el crecimiento de la conectividad interna del país, de modo que el avance de nuevos terminales logísticos pueda ir acompañado por una red vial eficiente.

© Blueberries Consulting
Una industria que se vuelve más sofisticada
Más allá de los distintos temas abordados, el seminario ratifica que el arándano continúa siendo una de las frutas con mayor potencial de crecimiento dentro de la fruticultura mundial, pero su desarrollo futuro dependerá cada vez más de la precisión técnica con que se gestione el cultivo.
La competencia entre orígenes aumenta, los mercados demandan mayor consistencia en calidad y la logística se convierte en un factor decisivo para el éxito comercial del sector.
En este nuevo escenario, el liderazgo de los distintos países productores dependerá de su capacidad para integrar investigación científica, innovación genética, manejo agronómico de precisión y sistemas logísticos eficientes. Encuentros como el Seminario Internacional de Blueberries confirman que el futuro del sector no se define únicamente en el campo, sino también en los espacios donde la ciencia, el mercado y la innovación tecnológica se encuentran para diseñar el próximo capítulo de esta industria.
Además, el cierre del XXXIX Seminario Internacional de Blueberries en Lima confirmó que la industria global del arándano no solo continúa expandiéndose, sino que entra en una etapa más sofisticada, donde el conocimiento, la tecnología y la consistencia del producto serán los pilares del crecimiento futuro.
Articulo anterior
Nutrición, salinidad y monitoreo: claves prácticas que dejó María del Carmen Salas en Lima 2026Artículo siguiente