Patógenos foliares y cuantificación de pérdidas: Walter Apaza Tapia instaló criterios para priorizar decisiones en arándanos

En el segundo día del Seminario Internacional Blueberries Lima 2026, Walter Apaza Tapia abordó cómo cuantificar presión e impacto de patógenos foliares para ordenar prioridades sanitarias, sostener condición y reducir pérdidas que se amplifican hacia destino.

La sanidad se vuelve decisiva cuando se vincula con magnitud, costos y consecuencias productivas. En la segunda jornada del Seminario Internacional Blueberries Lima 2026, Walter Apaza Tapia abordó los patógenos foliares desde un enfoque aplicado, centrado en cuantificar presión e impacto para pasar de la percepción a una gestión basada en evidencia.

La presentación reforzó un principio transversal para la industria. Medir cambia la forma de decidir. Cuando se cuantifica, se comparan escenarios, se asignan recursos con mayor precisión y se fortalece una toma de decisiones orientada a consistencia, especialmente en campañas donde la fruta enfrenta tránsitos largos y mercados más exigentes en condición.

Indicadores prácticos para dimensionar presión y riesgo

Apaza explicó que la lectura sanitaria se fortalece cuando se usan indicadores de campo que permiten anticipar escenarios de alto riesgo. En Botrytis, destacó la retención de pétalos como una señal relevante y subrayó la utilidad de observar la caída de flores como indicador de presión. “Cada vez que entro a un campo y veo muchas flores caídas con Botrytis, la presión está siendo alta”, señaló.

El enfoque incorporó la necesidad de diferenciar infecciones que se expresan de forma visible de aquellas que permanecen latentes o quiescentes, que suelen ser más difíciles de gestionar y se manifiestan con mayor fuerza cuando la fruta avanza en la cadena. En esa línea, la cuantificación mediante evaluaciones de campo y lecturas en cámaras entregó umbrales de referencia para interpretar el nivel de presión y ajustar decisiones antes de que el problema escale hacia destino.

Priorizar estrategias con datos y prevención oportuna

Uno de los aportes centrales fue ordenar criterios para priorizar estrategias sanitarias cuando el tiempo, los equipos y el presupuesto deben asignarse con eficiencia. La charla insistió en que la toma de decisiones mejora cuando se interviene antes de que el problema se exprese, porque la eficacia de control depende del momento de aplicación. “Miles de veces es mejor la prevención que la curación”, afirmó, al explicar que en diferentes patógenos la respuesta cambia de manera drástica cuando se actúa con presencia de síntomas.

Este marco conecta cuantificación con retorno técnico. Medir presión, identificar periodos críticos y evaluar resultados permite ajustar programas con mayor precisión, evitando aplicaciones reactivas y mejorando la consistencia del control a lo largo de la temporada.

Resistencia, cosecha y residuos como variables que amplifican pérdidas

Apaza abordó la resistencia como un riesgo estructural, especialmente en Botrytis, y planteó que la estrategia requiere rotaciones y herramientas complementarias, incluyendo productos de múltiples sitios de acción y biológicos que deben validarse en condiciones reales. También advirtió que el control sanitario no se sostiene si la cadena se desordena por factores operativos.

En ese punto, conectó sanidad con gestión de cosecha, planteando que la fruta que llega blanda o sobremadura eleva el riesgo de problemas en destino y favorece la aparición de hongos oportunistas. “Hoy por hoy, uno de los problemas más críticos que enfrenta la industria es cómo hacer una adecuada gestión de cosecha”, señaló, al describir los desafíos de mano de obra, picos productivos y supervisión en operaciones de gran escala.

La charla incorporó además el componente comercial asociado a residuos. En mercados cada vez más exigentes, la planificación sanitaria debe considerar restricciones y límites máximos, porque las decisiones de programa impactan directamente el acceso y la competitividad.

Un marco de gestión sanitaria orientado a consistencia y condición

Como síntesis, la presentación dejó instalado un enfoque de gestión que vincula sanidad con medición, priorización y consistencia de resultados. La cuantificación permitió ordenar la conversación desde indicadores y umbrales hacia decisiones oportunas, con estrategias que integran prevención, evaluación y ajuste continuo. En un negocio donde la condición se protege a lo largo de toda la cadena, medir presión e impacto se consolida como una herramienta clave para reducir pérdidas y sostener calidad en destino.

Además de su exposición, Walter Apaza Tapia participará en el panel de conversación “Reducción de pérdidas y maximización de calidad con enfoque sistémico: desde la cadena hasta el consumidor final”, programado para el jueves 12 de marzo, entre las 12:25 y las 13:20 horas. Además de Apaza, el panel reunirá a Bruno Defilippi Bruzzone, José Monasterio Muñoz, Haydee Quevedo, Ignacio Santibáñez Abraham y César Guzmán, con el objetivo de conectar decisiones transversales desde producción y cosecha hasta postcosecha, logística y experiencia del comprador.

Fuente
BlueBerries Consulting

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