Industria en transformación

Andrés Armstrong: “La industria chilena del arándano está en un proceso de transformación”

Al cerrar la jornada comercial de la mañana en el Seminario Internacional Blueberries Chile 2026, el director ejecutivo del Comité de Arándanos de Chile sostuvo que el futuro del sector dependerá del recambio varietal, la calidad de la fruta, una mejor logística y avances concretos en acceso a mercados.

Con una intervención orientada a ordenar los principales temas abordados durante la mañana comercial, Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos de Chile, cerró ese bloque del Seminario Internacional Blueberries Chile 2026 con un mensaje claro: la industria chilena del arándano enfrenta un proceso de transformación, pero también una oportunidad concreta para reposicionarse en el mercado global.

Al inicio de sus palabras, Armstrong agradeció la invitación de Blueberries Consulting y destacó la continuidad del seminario en Chile, subrayando que la alta convocatoria refleja el interés de una industria que atraviesa una nueva etapa. Desde ese lugar, su intervención no solo aportó una visión gremial del momento actual, sino que además dio marco a varios de los temas discutidos en la jornada, desde el mercado y el consumo hasta la genética, la calidad y la logística.

Más oferta, más consumo y mayores exigencias

Uno de los primeros puntos que abordó fue la evolución del mercado global del arándano. Según explicó, la oferta sigue creciendo, pero también lo hace el consumo, impulsado por la nueva genética y por una fruta de mejor calidad, mayor consistencia y presencia más estable en los mercados internacionales. A su juicio, ese proceso ha elevado el estándar de lo que hoy reciben los consumidores en destinos como Estados Unidos, Europa y Asia.

En ese escenario, Armstrong sostuvo que Chile no puede competir con la lógica de años anteriores. El desafío, planteó, es avanzar hacia una oferta renovada y más consistente, capaz de responder a un mercado mucho más exigente y a consumidores que hoy esperan una mejor experiencia de fruta.

Renovar para volver a competir

Armstrong fue enfático en afirmar que la industria chilena del arándano ya está viviendo un proceso de transformación. Recordó que hace cinco años el país exportaba cerca de 120 mil toneladas de fruta fresca, mientras que en la última temporada esa cifra superó levemente las 92 mil toneladas. Más que interpretar ese ajuste solo como una caída, lo presentó como parte de una corrección necesaria frente a la aparición de competidores con una oferta más moderna y competitiva.

Sin embargo, advirtió que el dato más relevante no está solo en el volumen, sino en la composición de ese cambio. Según explicó, el crecimiento reciente empieza a sostenerse en las variedades de recambio, proceso que ya se expresa tanto en la superficie plantada como en las exportaciones. Para Armstrong, ese es el camino que permitirá a Chile recuperar posicionamiento y sostener su presencia en la industria global del arándano.

Firmeza, consistencia y valor en destino

Otro de los puntos centrales de su mensaje fue la calidad de la fruta. Armstrong sostuvo que Chile sí puede competir y diferenciarse, pero solo en la medida en que logre avanzar en uno de sus principales desafíos: la firmeza y la consistencia. Desde su perspectiva, ese aspecto es clave para que el país pueda capitalizar uno de sus atributos más reconocidos, como es el sabor de la fruta chilena.

Su planteamiento fue directo: si la fruta no llega firme y en buenas condiciones, ese diferencial pierde valor en destino. Por eso insistió en que la competitividad no depende solo de tener una fruta sabrosa, sino de ser capaces de sostener esa condición a lo largo de toda la cadena exportadora

El rol del congelado y la necesidad de decidir mejo

En su análisis, Armstrong también destacó el papel que ha jugado el arándano congelado dentro de la industria chilena. Recordó que en 2025 se registró un récord de exportaciones en esta categoría, lo que confirma que el congelado cumple una función relevante como complemento del negocio fresco y como alternativa comercial para una parte importante de la producción nacional.

Junto con ello, relevó el trabajo desarrollado por el Comité de Arándanos en clasificación varietal y evaluación de nueva genética, con el objetivo de entregar mejores herramientas para decidir qué plantar, dónde hacerlo y en qué condiciones. A su juicio, hoy están llegando al país selecciones más avanzadas, con más información y validación previa, lo que debiera reducir el margen de error que acompañó durante años a muchos procesos de renovación varietal.

Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos de Chile

Acceso a mercados y logística

Armstrong también puso el foco en las condiciones de acceso a los mercados, particularmente en la necesidad de avanzar en mecanismos como el Systems Approach hacia Estados Unidos. Señaló que la dependencia de la fumigación en regiones como Maule y O’Higgins sigue siendo una limitación relevante, debido a su impacto en la calidad de llegada de la fruta.

A ello sumó un llamado a priorizar servicios logísticos que permitan arribar más rápido y en mejores condiciones. En su análisis, la industria no puede seguir evaluando solo el costo inicial del servicio, sino también su efecto en la condición de arribo y en el valor final de la fruta. Llegar mejor, planteó, aumenta también las probabilidades de competir mejor.

Una oportunidad real, pero exigente

Hacia el cierre de su intervención, Armstrong reconoció que la última temporada dejó señales positivas, especialmente en términos de retornos. Sin embargo, advirtió que la industria no puede proyectar su futuro sobre la base de espacios comerciales excepcionales. El desafío de fondo, sostuvo, es prepararse para competir en un mercado con alta oferta, donde primero hay que salir bien y luego llegar bien.

Ese fue, finalmente, el principal valor de su participación en el Seminario Blueberries Chile 2026. Al cerrar la jornada comercial de la mañana, Armstrong no solo recogió parte de los debates del bloque, sino que dejó planteada una idea central para la industria: Chile tiene una oportunidad real de reposicionar su arándano, pero ese objetivo dependerá de la velocidad y consistencia con que avance en recambio varietal, calidad, logística y acceso a mercados.

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Fuente
Blueberries Consulting

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