Mercado y clima

La industria peruana del arándano enfrenta incertidumbre climática ante el avance de El Niño

Las primeras proyecciones apuntan a una campaña con mayor superficie, más volumen y mejor arranque, pero el avance de El Niño vuelve a instalar al clima como una variable decisiva para la industria peruana del arándano.

La industria peruana del arándano inicia la temporada 2026/27 con una combinación de mayor potencial productivo y creciente incertidumbre climática. Aunque las primeras proyecciones de exportación apuntan a un buen arranque para el principal exportador mundial de arándanos, en el sector crece la cautela frente a la volatilidad del clima y al posible regreso de El Niño, un fenómeno que podría alterar el desarrollo de la campaña en los próximos meses.

En su primer pronóstico para la temporada 2026/27, Proarándanos proyectó exportaciones de arándano fresco por 56.000 toneladas métricas hasta la semana 33, superando los volúmenes enviados en el mismo período del año anterior. La asociación atribuyó este aumento a la incorporación de unas 3.000 hectáreas adicionales a la producción, lo que eleva la superficie total de arándano en Perú a cerca de 27.000 hectáreas.

A ello se suma la progresiva maduración de plantaciones más jóvenes y la expansión de variedades tempranas como Sekoya Pop y Ventura, factores que también deberían empujar el volumen de producción en la primera parte de la temporada.

Pese a este arranque favorable, Proarándanos advirtió que el nivel de incertidumbre sigue siendo inusualmente alto. El reciente aumento de las temperaturas llevó a la asociación a limitar sus previsiones al corto plazo, en vez de emitir una proyección para toda la campaña. Según explicó, temperaturas por encima de lo normal podrían afectar la floración y el desarrollo de la fruta a mitad de temporada, con posibles efectos sobre la productividad y el calendario de cosecha.

© Agronometrics

 

La preocupación del sector crece mientras los organismos climáticos internacionales advierten sobre un rápido desarrollo de las condiciones de El Niño en el océano Pacífico. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó recientemente una probabilidad de 80% de que estas condiciones se instalen entre junio y agosto, porcentaje que subiría a más de 90% al menos hasta noviembre. Los modelos de pronóstico sugieren, además, que el evento podría alcanzar una intensidad moderada o incluso fuerte.

 

El fenómeno de El Niño se caracteriza por temperaturas oceánicas superiores al promedio en el Pacífico central y oriental, y figura entre los patrones climáticos más influyentes a escala global. Aunque cada episodio presenta matices propios, suele asociarse a una mayor volatilidad climática, con olas de calor, cambios en los patrones de lluvia, inundaciones en algunas zonas y sequías en otras.

En el caso del arándano peruano, la preocupación no se limita a la eventual llegada del fenómeno, sino al grado de incertidumbre que introduce en etapas clave del cultivo. Las altas temperaturas pueden acelerar el crecimiento de las plantas, alterar la floración e impactar tanto la calidad como el rendimiento de la fruta. Esa sensibilidad se acentúa por la magnitud de la producción peruana y por su rol como proveedor casi permanente de los mercados internacionales.

El recuerdo de El Niño 2023 sigue muy presente entre los productores. En esa temporada, las alteraciones climáticas afectaron las curvas de producción, los tiempos de cosecha y los calendarios de exportación, obligando al sector a adaptarse con rapidez. Aunque hoy las bases productivas se mantienen firmes, la posibilidad de un nuevo evento ha llevado a los productores a adoptar una postura más prudente.

A medida que avance la temporada, las condiciones climáticas podrían convertirse en uno de los factores más decisivos para el desempeño exportador de Perú. Proarándanos prevé actualizar su pronóstico en las próximas semanas, a medida que disponga de más información climática. Hasta entonces, el escenario combina una mayor capacidad productiva con una creciente influencia del riesgo climático sobre la oferta global de berries.

Para el mercado internacional del arándano, lo que ocurra en Perú vuelve a mostrar que el crecimiento de la producción ya no basta, por sí solo, para anticipar la oferta. La variabilidad climática pesa cada vez más en los rendimientos, en el momento de cosecha y también en el nivel de certeza con que productores y exportadores pueden proyectar una campaña.

Fuente
Agronometrics

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