Genética y mercado

Cort Brazelton: “La nueva genética está teniendo un gran impacto en el negocio global del arándano”

Las nuevas variedades ya no solo están cambiando el rendimiento en campo. También están influyendo en la experiencia de consumo, en la rentabilidad de los productores y en la forma en que la industria compite en los mercados internacionales.

La nueva genética se ha convertido en uno de los principales factores de transformación del negocio global del arándano. Si durante buena parte de la historia reciente el desarrollo varietal estuvo enfocado en resolver problemas productivos —como adaptación climática, rendimiento, firmeza o vida de postcosecha—, hoy su impacto alcanza también al consumo, a la comercialización y a la captura de valor.

Para Cort Brazelton, Presidente & CEO de Fall Creek, uno de los cambios más visibles es que las nuevas variedades están redefiniendo lo que el mercado espera de un arándano.

“Las nuevas variedades de arándanos ya están teniendo un gran impacto. Están influyendo en el consumo, la economía del productor, el rendimiento y las expectativas del consumidor. La nueva genética está ayudando a redefinir lo que puede ser un arándano, produciéndolo más grande, más firme, más dulce, con mejor sabor, más consistente y con mejor vida postcosecha”.

La afirmación resume una transición relevante para la industria. Durante años, el foco estuvo puesto en producir más fruta. Hoy, en cambio, el desafío pasa cada vez más por producir una fruta mejor, capaz de responder a consumidores más exigentes y a mercados donde la diferenciación pesa cada vez más.

Más allá de una variedad líder

En los últimos años, plataformas genéticas como Sekoya han concentrado buena parte de la atención de la industria. Sin embargo, Brazelton advierte que la discusión no debería centrarse únicamente en encontrar un eventual reemplazo para una variedad exitosa.

“Respecto de Sekoya y otras plataformas genéticas líderes similares, no pensaría la pregunta simplemente en términos de si existe un ‘reemplazo’ para una variedad popular. Las grandes variedades normalmente no son reemplazadas rápidamente; son complementadas. Cada variedad tiene fortalezas y limitaciones, y los productores, las empresas de comercialización y los programas de mejoramiento necesitan diversificar el riesgo entre múltiples variedades”.

Desde esa perspectiva, el futuro apunta menos a una variedad dominante y más a plataformas varietales amplias, con distintas alternativas para responder a condiciones productivas, comerciales y logísticas diversas.

“Sekoya es parte de una plataforma más amplia construida alrededor de genética sólida, acceso creativo al mercado y la posibilidad de dar a grandes productores en todo el mundo opciones sobre cómo llegar al mercado. Ya se han liberado nuevas variedades dentro de la plataforma y vienen más”.

Nuevas plataformas en carrera

Sekoya no es el único actor relevante en esta evolución. Según Brazelton, otros programas de mejoramiento también están mostrando avances importantes, especialmente en segmentos de bajo y nulo requerimiento de frío.

“Otros grandes programas de mejoramiento también están logrando avances interesantes, particularmente en los segmentos de bajo requerimiento de frío y cero frío, incluyendo Ozblu, Mountain Blue, Driscoll’s, Costa y muchos otros”.

A ese escenario se suma el desarrollo de nuevas plataformas con propuestas más amplias de acceso, manejo y soporte. Brazelton destaca, en particular, el avance de Collection, la plataforma de Fall Creek.

“También veo un impulso importante en la plataforma Collection de Fall Creek, con variedades como Apex, Arabella, Loreto y Kepler, que están destacando por su calidad de fruta, potencial de rendimiento, facilidad de manejo para el productor y la simplicidad del modelo de acceso”.

La observación refleja una tendencia cada vez más visible en la industria: la genética ya no se evalúa únicamente por su comportamiento agronómico. Factores como el acceso a las variedades, el soporte técnico, la adaptabilidad regional y la estrategia comercial comienzan a pesar cada vez más en la ecuación competitiva.

El espacio pendiente: alto requerimiento de frío

Uno de los puntos que Brazelton considera menos atendidos en la discusión actual es la genética de alto requerimiento de frío.

“Un área que considero insuficientemente atendida y muy importante es la genética de alto requerimiento de frío. Hay una escasez de programas de mejoramiento enfocados en este espacio, pero hoy ya existen avances reales y vienen más”.

La observación resulta especialmente relevante porque buena parte de la innovación reciente se ha concentrado en materiales adaptados a condiciones de bajo o nulo requerimiento de frío. Sin embargo, para Brazelton, una parte importante de la próxima ola de desarrollo podría venir precisamente desde el otro extremo.

“Estamos viendo arándanos de alto requerimiento de frío con sabor, firmeza y vida postcosecha excepcionales”.

Cort Brazelton – President & CEO of Fall Creek

Mecanización y competitividad

Más allá de la calidad de fruta, Brazelton introduce otro factor que podría elevar la relevancia estratégica de este segmento: la mecanización.

“Con la crisis de mano de obra y la relativa compatibilidad de muchos sistemas de alto requerimiento de frío con la mecanización, creo que los arándanos de alto requerimiento de frío podrían representar una proporción mucho mayor de la oferta global dentro de los próximos 10 años”.

La afirmación incorpora una variable de gran peso para el futuro del negocio. A medida que aumentan los costos laborales en numerosos países productores, la posibilidad de combinar genética superior con sistemas más mecanizables podría alterar de manera importante el mapa competitivo global.

Por eso, Brazelton cierra con una advertencia dirigida a las empresas que operan en distintas geografías:

“Las empresas que operan en múltiples geografías y que no tienen una estrategia de alto requerimiento de frío, acceso a la mejor genética de alto requerimiento de frío y un plan de mecanización deberían prestar mucha atención”.

Una variable estratégica

La genética ha sido históricamente una herramienta de mejora. Hoy empieza a ocupar un lugar aún más decisivo. Ya no se trata solo de rendimiento, adaptación o firmeza, sino de una variable estratégica que influye en la rentabilidad del productor, en la experiencia del consumidor y en la capacidad de competir en un mercado global cada vez más exigente.

En esa nueva etapa, las empresas que logren combinar genética, acceso, manejo, logística y lectura de mercado serán las que probablemente capturen más valor en la próxima fase de la industria global del arándano.

Fuente
Blueberries Consulting

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