El Niño y arándanos

SENAMHI advierte que el calor será el principal riesgo para la campaña peruana del arándano

Con un Niño Costero fuerte proyectado hasta octubre y un posible Niño Global en desarrollo, el SENAMHI advierte un escenario de mayor presión térmica para la costa peruana. En arándanos, el foco estará en cómo las altas temperaturas pueden afectar floración, cuaja, calibre, firmeza y vida postcosecha durante la campaña exportadora.

El fenómeno del Niño Costero mantendría una intensidad fuerte hasta octubre de este año y se prolongaría hasta el verano de 2027, según las proyecciones presentadas por el ingeniero Martín López Ríos, especialista en Agrometeorología del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI), durante el webinar «Condiciones actuales (Niño Costero) y perspectivas climáticas para la agroindustria» organizado por Proarándanos.

Durante su exposición, el especialista explicó que el más reciente comunicado de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene vigente la alerta por Niño Costero debido a la alta probabilidad de que el calentamiento del mar frente a la costa peruana continúe durante los próximos meses.

«El Niño Costero se va a extender hasta el verano del 2027, con una mayor probabilidad de que sea de una magnitud fuerte hasta el mes de octubre», señaló López Ríos al analizar las proyecciones oficiales.

Niño Costero y Niño Global

El especialista destacó la importancia de diferenciar el Niño Costero del Niño Global, ya que ambos presentan características e impactos distintos sobre el territorio peruano. Explicó que el Niño Costero corresponde al calentamiento de las aguas del mar frente al litoral peruano y ecuatoriano, fenómeno que suele favorecer lluvias intensas cuando coincide con la temporada de verano. En cambio, el Niño Global se desarrolla en el Pacífico central y afecta al Perú de manera indirecta mediante teleconexiones atmosféricas, generando principalmente déficit de lluvias en la sierra sur y parte de la Amazonía.

Según López Ríos, las condiciones actuales muestran además el desarrollo de un Niño Global que comenzaría este año y alcanzaría una intensidad fuerte entre agosto de 2026 y febrero de 2027. «Todo indica que se va a desarrollar un Niño Global fuerte y eso es preocupante porque estaría alimentando a este Niño Costero», afirmó. Precisó que ambos fenómenos podrían retroalimentarse, incrementando el calentamiento del océano y modificando las condiciones climáticas en distintas regiones del país.

Ondas Kelvin fortalecen el calentamiento

López Ríos explicó que el actual calentamiento del mar está siendo impulsado por sucesivas Ondas Kelvin cálidas, masas de agua que se desplazan desde el Pacífico occidental hacia Sudamérica. La tercera de estas ondas, considerada la más intensa del presente episodio, provocó un incremento sostenido de la temperatura superficial del mar desde mayo, mientras que una cuarta ya se encuentra en formación y llegaría a las costas peruanas entre finales de julio y agosto.

Las mediciones realizadas frente al litoral peruano muestran anomalías de entre cuatro y hasta seis grados sobre los valores normales en algunos sectores de la costa norte y centro, situación que repercute directamente sobre las temperaturas del aire y modifica las condiciones climáticas en las principales zonas agrícolas. Asimismo, indicó que frente a las costas de Perú y Ecuador existe una importante acumulación de agua cálida en profundidad, condición que favorece la persistencia del fenómeno.

Martín López Ríos, especialista en Agrometeorología del SENAMHI.

La mayor amenaza para el arándano

Aunque el Fenómeno El Niño suele asociarse con lluvias intensas, el especialista explicó que el principal riesgo para la agroindustria peruana durante los próximos meses no serían necesariamente las precipitaciones, sino el incremento sostenido de las temperaturas máximas y mínimas.

Las proyecciones estacionales del SENAMHI indican que entre julio y septiembre las lluvias permanecerían dentro de sus rangos normales; sin embargo, las temperaturas continuarían por encima de sus valores históricos en prácticamente toda la costa peruana. Esta situación preocupa especialmente a la industria del arándano, cuya producción se concentra principalmente en La Libertad, Lambayeque y parte de Áncash, regiones donde el calor ya muestra anomalías superiores a tres e incluso cinco grados.

Durante junio, por ejemplo, estaciones meteorológicas registraron incrementos de hasta 4,6 grados en Guadalupe (La Libertad), 4,1 grados en Jallanca (Lambayeque) y cinco grados en Campo de Marte, mientras que las temperaturas mínimas también permanecieron muy por encima de sus promedios históricos.

Desde el punto de vista agronómico, estas condiciones pueden alterar la floración, reducir el cuajado, acelerar el desarrollo de los frutos y afectar atributos fundamentales para la exportación, como el calibre, la firmeza y la vida postcosecha. Asimismo, el incremento de las temperaturas nocturnas limita la recuperación fisiológica de las plantas, aumentando el estrés térmico en una campaña decisiva para el principal producto agroexportador del Perú.

Lecciones del Niño 2023

López Ríos recordó que el episodio de Niño Costero registrado entre 2023 y 2024 afectó severamente a diversas actividades agrícolas debido a las lluvias extraordinarias registradas en Piura, Lambayeque y La Libertad. Sin embargo, destacó que el evento actual presenta diferencias importantes.

Hasta el momento, el calentamiento del mar no ha generado precipitaciones extraordinarias como las observadas en 2017 o 2023. «Gracias a Dios solamente se concentraron un poco más de lo normal en el mes de febrero y de ahí lo que ha predominado ha sido deficiencia de lluvias», explicó. No obstante, advirtió que la persistencia de temperaturas elevadas constituye por sí sola un factor de riesgo para la agricultura intensiva.

Un segundo semestre decisivo

El especialista recordó que el segundo semestre concentra la mayor parte de las exportaciones peruanas de arándanos hacia Estados Unidos, Europa y Asia, por lo que recomendó a las empresas incorporar permanentemente información meteorológica y climática en la planificación de sus operaciones.

«El segundo semestre es clave para el sector agroexportador», subrayó. Además, recordó que en la campaña anterior la producción de la costa norte registró una ligera caída, mientras que el buen desempeño de las zonas productoras del sur y los elevados precios internacionales permitieron compensar parcialmente ese descenso.

También recomendó monitorear el comportamiento del Niño Global en otros países productores de arándanos, ya que las condiciones climáticas podrían modificar la oferta mundial y generar cambios en los precios internacionales.

Finalmente, López Ríos exhortó a los productores y exportadores a mantenerse atentos a las actualizaciones emitidas por el ENFEN y el SENAMHI, pues las condiciones oceánicas y atmosféricas continúan siendo monitoreadas de forma permanente.

«Siempre recomendamos que los tomadores de decisiones puedan proveerse de información oficial para evaluar cómo se va desarrollando la campaña del sector agroexportador, porque térmicamente ya hay algunas evidencias de complicaciones, sobre todo en la costa norte», concluyó.

Fuente
Blueberries Consulting

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