El mercado francés de arándanos mantiene dinamismo pese al impacto de la ola de calor
Las estimaciones iniciales para la cosecha francesa de arándanos eran positivas en mayo, favorecidas por una primavera sin eventos climáticos adversos y por un mercado activo desde el inicio de la temporada. Aunque el periodo de mayor producción ya quedó atrás, una primera revisión muestra un consumo firme, precios estables y una situación dispar en los huertos tras los episodios de calor intenso.
El mercado francés de arándanos continúa mostrando señales favorables, aunque la temporada también ha dejado desafíos importantes para los productores. La ola de calor registrada en junio aceleró la maduración de la fruta y generó preocupación por posibles pérdidas, especialmente en zonas con menor disponibilidad de agua.
Impacto desigual entre campos
Durante la primavera, las condiciones productivas apuntaban a una buena temporada. Sin embargo, la ola de calor de junio generó inquietud en el sector por sus posibles efectos sobre la fruta y el desarrollo de la campaña.
Aunque los daños más severos se concentran en algunos campos, todavía es temprano para dimensionar completamente las consecuencias del episodio. La situación varía considerablemente entre zonas productivas, dependiendo principalmente de la disponibilidad de agua.
“Había mucha preocupación. Algunos campos han sufrido pérdidas importantes, pero seguimos siendo cautelosos porque los efectos del estrés hídrico aún pueden hacerse evidentes hasta el final de la temporada”, explicó Côme Lapierre, de la Asociación Francesa de Productores de Arándanos.
Los productores que han enfrentado restricciones de agua también han observado una reducción en el calibre de la fruta.
“El riego sigue siendo un gran desafío para el sector”, agregó Lapierre.

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Una cosecha acelerada por el calor
La cosecha, que ya venía adelantada, se aceleró aún más debido a la ola de calor.
“Comenzamos una semana antes de lo previsto y ahora estamos casi diez días adelantados respecto del calendario. El principal desafío fue seguir el ritmo de maduración. Los campos que contaban con suficiente mano de obra lograron cosechar a tiempo. En otros casos, parte de la fruta llegó a sobremadurez, lo que provocó una pérdida de calidad”, señaló Lapierre.
El aumento de temperatura obligó a los productores a ajustar la velocidad de cosecha para evitar que la fruta permaneciera demasiado tiempo en planta, especialmente en los predios con menor disponibilidad de trabajadores.
El mercado se mantiene activo
Más allá de los desafíos productivos, el comportamiento del mercado ha sido positivo durante la temporada. El consumo se ha mantenido firme y los precios han mostrado un buen desempeño.
Los cambios en los formatos de presentación, especialmente las bandejas de 300 gramos, podrían haber contribuido a dinamizar la demanda, aunque será necesario esperar el cierre de la campaña para evaluar con mayor precisión su impacto.
Una temporada todavía abierta
La temporada francesa de arándanos aún no termina. Aunque la oferta local sigue estando por debajo de los niveles de consumo, las perspectivas para el mercado francés continúan siendo alentadoras.
“Todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones sobre la temporada. Varias regiones aún tienen fruta por cosechar y todavía no se conoce el impacto total del estrés hídrico. Realizaremos una revisión completa una vez finalizada la temporada”, concluyó Lapierre.