Sanidad y clima

Walter Apaza: manejar el estrés de la planta será clave para enfrentar enfermedades durante El Niño

El especialista explicó que las altas temperaturas pueden aumentar el estrés de las plantas, modificar la presión de enfermedades y reducir la eficacia del control si las estrategias no se anticipan al síntoma.

El Niño volverá a tensionar el manejo sanitario del arándano peruano. No solo por la eventual ocurrencia de lluvias, todavía incierta en intensidad y distribución, sino por el efecto de las altas temperaturas sobre el estrés de la planta y su capacidad de respuesta frente a enfermedades.

Ese fue el foco de la conferencia “Estrategias frente al fenómeno de El Niño: ¿Cómo afecta el control de enfermedades?”, presentada por Walter Apaza durante el XLII Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026, donde analizó cómo el clima puede modificar la presión de Roya, Oídio, Botrytis, enfermedades de raíz y hongos de madera en los campos de producción.

Para el especialista, la sanidad del cultivo no puede abordarse solo desde el control químico. La condición fisiológica de la planta será determinante.

“El manejo del estrés representa entre el 80% y el 95% del manejo integrado de enfermedades. El control químico ayuda, pero no resolverá el problema si la planta permanece estresada”, enfatizó.

Una campaña marcada por estrés, variedad y sistema productivo

Apaza explicó que el calentamiento del océano ya está elevando las temperaturas mínimas y máximas por sobre lo normal, con efectos sobre procesos clave del cultivo, como la inducción floral, la brotación y el desarrollo de la fruta.

El impacto, advirtió, no será uniforme durante la campaña. Dependerá de la evolución de las temperaturas, de la ocurrencia e intensidad de lluvias, de la zona productiva, de la variedad y del estado fisiológico con que lleguen las plantas.

En ese escenario, variedades altamente dependientes de acumulación de horas de frío, como Ventura, pueden presentar retrasos en la producción, menor calibre y disminución del rendimiento. El efecto puede ser más severo en zonas del norte, donde las temperaturas mínimas se mantienen más altas, y variar según el momento de poda, el flujo productivo y la condición de la planta.

El especialista también distinguió entre sistemas en suelo y en maceta. En suelo, las condiciones de desarrollo radicular suelen ser más complejas bajo estrés; en maceta, en cambio, existe mayor margen para manejar oxigenación, drenaje y sanidad de raíces. Esa diferencia puede ser relevante frente a un escenario de calor, saturación o lluvias.

Walter Apaza Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

Roya: inóculo, defoliación y variedades susceptibles

La roya ocupó un lugar central en la exposición. Apaza recordó que la experiencia de 2023 mostró cómo las altas temperaturas pueden acelerar la defoliación provocada por esta enfermedad, con impacto directo sobre la producción.

De acuerdo con los resultados presentados en campos comerciales, la roya redujo el rendimiento hasta en un 46% cuando la defoliación ocurrió durante etapas críticas del cultivo.

El riesgo, precisó, no es igual en todas las zonas ni variedades. En áreas con variedades susceptibles, alta continuidad de campos y presencia de hojas infectadas, la fase uredial puede mantener activo el inóculo y facilitar el reciclaje de la enfermedad entre lotes.

Por ello, recomendó reducir oportunamente las fuentes de inóculo, eliminar hojas infectadas, evitar los llamados “puentes verdes” entre lotes y fortalecer los programas preventivos antes de que los síntomas se instalen con mayor presión en el campo.

La defoliación temprana es el punto más crítico. Cuando la planta pierde hojas en etapas de diferenciación o desarrollo de fruta, se rompe el equilibrio entre área foliar y carga productiva, afectando calibre y rendimiento.

Walter Apaza Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

 

Oídio: severidad, resistencia y estrategias diversas

El oídio plantea un desafío distinto. Bajo condiciones cálidas y con tejido susceptible, la enfermedad puede acortar su ciclo y avanzar con mayor rapidez. Aunque normalmente no provoca caída de hojas, sí puede afectar la firmeza de la fruta y aumentar la deshidratación cuando alcanza altos niveles de severidad.

Apaza explicó que el ataque suele comenzar en el envés de la hoja y que el problema se vuelve más complejo cuando la enfermedad avanza hacia el haz, señal de una mayor presión en el cultivo. También destacó el componente varietal: hay materiales con menor sensibilidad y otros donde la enfermedad puede alcanzar niveles altos si no se controla oportunamente.

El especialista alertó sobre señales de resistencia a estrobilurinas en aislamientos de oídio en Perú y llamó a no depender de una sola herramienta de control. En ese contexto, mencionó productos biológicos, azufres y bicarbonatos como parte de estrategias más diversas, especialmente en sistemas orgánicos, donde las alternativas disponibles suelen tener menor contundencia que los productos químicos tradicionales

El punto, insistió, no es reemplazar una herramienta por otra, sino estructurar programas más amplios, con rotación, frecuencia adecuada y decisiones ajustadas al nivel de presión del campo.

Walter Apaza Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

Botrytis y cosecha: condición de fruta en destino

Sobre Botrytis, Apaza fue más cauto. No la proyectó como el principal problema bajo un escenario cálido, salvo que se presenten lluvias o condiciones de alta humedad. Aun así, recordó que las infecciones latentes y los hongos en destino obligan a trabajar con indicadores climáticos y de campo antes de definir aplicaciones.

El manejo de la cosecha será otro punto crítico. Las altas temperaturas pueden acelerar la maduración de la fruta y reducir el periodo entre floración y cosecha, obligando a ajustar las frecuencias de recolección.

Si ese ajuste no ocurre, aumentan los riesgos de sobremadurez, pérdida de condición y desarrollo de hongos durante el transporte hacia mercados de exportación.

Para Apaza, la gestión de la cosecha —frecuencia, oportunidad y disponibilidad de mano de obra— será una ventaja competitiva, especialmente si el calor concentra o desordena las curvas productivas. Cosechar en el momento correcto, evitar acumulación de fruta madura y reducir tiempos de espera serán decisiones relevantes para proteger firmeza, sanidad y vida postcosecha.

Walter Apaza Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting


Raíces, Phytophthora y hongos de madera

El especialista también abordó enfermedades asociadas al exceso de humedad, especialmente aquellas vinculadas a Phytophthora. En raíces, el riesgo se concentrará en sistemas con saturación, falta de oxigenación radicular y encharcamientos prolongados, donde este patógeno puede ganar presión.

Apaza señaló que los sistemas en maceta pueden ofrecer más margen de manejo frente a estos eventos, siempre que exista control adecuado del drenaje, del sustrato y de la oxigenación de raíces. En suelo, en cambio, el escenario puede ser más complejo cuando se combinan lluvias, anoxia y estrés radicular.

En hongos de madera, puso especial atención en Lasiodiplodia, favorecida por altas temperaturas y capaz de comprometer brazos, tejidos vasculares y, en casos más severos, la corona de la planta.

A diferencia de enfermedades foliares, este tipo de problema puede afectar directamente la estructura productiva del cultivo. Si el patógeno avanza hacia la corona, compromete un órgano clave para la continuidad de la planta y reduce el margen de recuperación.

Walter Apaza Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

Poda, ventilación y prevención antes del síntoma

En poda, el mensaje fue evitar intervenciones severas bajo temperaturas muy altas, trabajar con raíces activas, proteger heridas y manejar la ventilación del sistema para reducir microclimas de calor y estrés.

Apaza recomendó proteger los cortes con pastas cicatrizantes, evitar podas bajas en escenarios de riesgo, mejorar la ventilación de los cultivos, levantar cortinas en sistemas bajo cubierta y cuidar el manejo del sustrato para disminuir el estrés radicular. También destacó la importancia de preparar la planta antes de la poda y acompañar el proceso con un manejo posterior adecuado.

La prevención, remarcó, no es solo una recomendación general. En los ensayos presentados, la eficacia del control cayó fuertemente cuando las aplicaciones se hicieron con la enfermedad ya instalada, mientras que las estrategias preventivas mostraron mejores resultados.

“La prevención siempre será más efectiva que intentar controlar una enfermedad cuando ya está establecida”, señaló.

Frente a El Niño, la sanidad del arándano no se jugará solo en la aplicación. También dependerá de llegar con plantas menos estresadas, menor inóculo, cosechas más oportunas, raíces activas y decisiones preventivas ajustadas a cada condición de campo.

Para productores y asesores, la señal es que el control de enfermedades deberá empezar antes del síntoma. En una campaña con mayor presión climática, anticiparse será tan importante como elegir el producto correcto.

Walter Apaza Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

 

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Fuente
Blueberries Consulting

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