Productividad, clima y consistencia comercial marcarán la nueva genética del arándano
El recambio varietal del arándano peruano ya no está en la misma etapa que hace una década. Después de una primera ola que permitió expandir la industria, las nuevas variedades tendrán que demostrar rendimiento, condición de llegada y capacidad de adaptación en un negocio con más presión climática, mercados más diferenciados y consumidores que exigen mayor consistencia.
Ese fue uno de los temas centrales del panel “Genética, exigencias de mercados y calidad de fruta”, realizado durante el XLII Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026, con la participación de Juan Miguel Nemi, gerente comercial de Fall Creek Perú; Marcelo Luengo, director general de Planasa Perú; Borys Chong, R&D Director de BioTECNOS; y Horacio Ozer Ami, CEO & Founder de ByBlue BV.
Una nueva etapa del recambio varietal
Para Juan Miguel Nemi, Perú ya está transitando hacia una nueva generación de variedades.
“Estamos en una nueva generación de variedades”, señaló.
El representante de Fall Creek Perú recordó que la primera ola que impulsó el crecimiento del arándano peruano hace más de una década está siendo superada, aunque todavía queda un proceso de validación para los nuevos materiales que las casas genéticas están probando.
En la lectura del panel, hoy no alcanza con mirar solo el comportamiento en campo: también pesan la calidad de llegada, la consistencia por destino y la capacidad de sostener programas comerciales. Para Nemi, ese punto será clave para sostener uno de los avances de Perú: llegar a más mercados con buena calidad y mayor presencia durante el año.

Juan Miguel Nemi, Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting
Productividad, clima y calidad: el nuevo equilibrio
La discusión también aterrizó una tensión que atraviesa al negocio: la calidad no reemplaza a la productividad. La fruta debe ser más firme, sabrosa y consistente, pero el negocio sigue necesitando kilos.
Marcelo Luengo, director general de Planasa Perú, fue directo: “Si no tengo kilos, no tengo negocio.”
Para Luengo, la elección varietal no se define por un solo atributo. Productividad, sabor, firmeza, calibre y adaptación climática deben mirarse en conjunto. Una variedad puede entregar fruta sobresaliente, pero sin rentabilidad para el productor queda fuera de la ecuación.
El clima también ganó prioridad. Luengo planteó que desde 2023 Perú vive un antes y un después, con discusiones cada vez más frecuentes sobre temperatura, floración, calibres y comportamiento de variedades frente a condiciones más variables.

Marcelo Luengo, Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting
Borys Chong, de BioTECNOS, coincidió en que la tolerancia al estrés térmico e hídrico debe convertirse en un criterio prioritario. No se trata únicamente de tolerancia al calor o eficiencia hídrica: también están el riesgo de nuevas plagas, enfermedades y la dependencia excesiva de pocas variedades.
En campañas más inciertas, esa tolerancia será parte de la capacidad de una variedad para sostener productividad y calidad.
El consumidor entra en la decisión varietal
Para Borys Chong, los programas genéticos avanzan, pero las exigencias del consumidor cambian más rápido. Hoy se espera más sabor, frescura, condición, regularidad y precios que permitan ampliar el consumo.
La evaluación, entonces, no termina en el campo. También entra a prueba en el tránsito, el destino, el anaquel, la compra y el consumo. La diversidad del arándano puede jugar a favor, siempre que termine en una experiencia de consumo más consistente.
Horacio Ozer Ami, desde su experiencia en el mercado europeo, agregó que el arándano encaja bien en la lógica del retail porque combina salud, conveniencia, disponibilidad y valor por metro cuadrado. Pero esa ventaja depende de un suministro confiable.
Para el retail, la diferencia estará en la regularidad del suministro, el volumen comprometido y la capacidad de cumplir programas semana tras semana.

Borys Chong, Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting
La prueba real ocurre después del viaje
Ozer Ami puso el foco en una brecha que suele quedar fuera de la evaluación varietal. “El productor ve su fruta en su campo, en su patio, y el consumidor la prueba entre 42 y 45 días después”, sostuvo.
Esa diferencia cambia la forma de evaluar una variedad. No basta que la fruta se vea bien al momento de cosecha; la validación debe incorporar la evolución de firmeza, sabor y condición durante el tránsito y la distribución.
Para Ozer Ami, productor y consumidor tienen más intereses en común de lo que parece. Ambos necesitan buena vida postcosecha: el productor para obtener retorno y precio; el consumidor para recibir una fruta que mantenga calidad y motive la recompra.
Así, la decisión varietal termina vinculada al resultado comercial en destino.

Horacio Ozer Ami, Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting
Validación, soporte y modelo comercial
El panel también dejó espacio para una autocrítica de la industria: validaciones incompletas, manejos heredados de otras variedades y falta de información técnica para comparar resultados.
Nemi planteó que una variedad no puede llegar sola al campo: necesita soporte técnico, información, acompañamiento y claridad comercial. La decisión, sostuvo, requiere transparencia y datos para que el productor pueda comparar con más información.
Luengo fue más autocrítico. Recordó que, en etapas anteriores, la industria entregó muchas veces “códigos” sin una estrategia clara de manejo ni ficha técnica suficiente. También ocurrió que productores probaron esos materiales en condiciones poco adecuadas, por ejemplo en sectores poco representativos del campo o bajo el mismo riego y fertilización de otras variedades.
La autocrítica apunta a un problema concreto: muchas validaciones pasadas no midieron realmente el potencial de los materiales. Para quienes hoy evalúan recambio, el punto no es solo acceder a nueva genética, sino probarla con información, manejo específico y objetivo comercial claro.

Panel “Genética, exigencias de mercados y calidad de fruta” Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting
Confianza y escala para sostener el valor de Perú
Ozer Ami llevó la discusión al tamaño que hoy tiene Perú como origen. Según planteó, el país marcó una diferencia hace 10 o 12 años al ofrecer al mercado europeo un producto confiable, consistente y con buena vida de anaquel frente a otros suministros de ultramar.
Esa confiabilidad ayudó a abrir espacio para el arándano peruano en Europa. Pero sostenerla con una industria mucho más grande es otro desafío.
“El desafío está en cómo mantener esa confianza en el producto con estos niveles de producción”, afirmó.
Para Ozer Ami, hacerlo con 5.000 hectáreas era una cosa; hacerlo con alrededor de 30.000 hectáreas y con amenazas climáticas recurrentes, como El Niño, exige otra capacidad de organización, integración y consistencia.
En el retail, esa consistencia pesa tanto como el volumen. Las grandes cadenas tenderán a privilegiar abastecedores confiables, capaces de sostener calidad, volumen y continuidad. En ese proceso, la genética será una pieza central, pero no la única.
También hay una cuenta económica detrás del recambio. Si los ciclos varietales se acortan, renovar plantas deberá justificarse con más productividad, mejor calidad y retorno sostenible.
Para productores y exportadores, la discusión aterriza en una decisión concreta: con qué variedad, manejo, soporte técnico, destino comercial y sistema productivo competirán en los próximos años.
La genética seguirá siendo clave, pero su valor no estará solo en el material: dependerá de cuánto contribuya a sostener productividad, calidad y confianza desde el campo hasta el consumidor.

Panel “Genética, exigencias de mercados y calidad de fruta” Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting
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