El Niño se fortalece y eleva el riesgo agrícola y macroeconómico global

Con una alta probabilidad de persistir hasta comienzos de 2027, El Niño podría intensificar sus efectos sobre la producción agrícola y los precios de los alimentos. En un escenario marcado además por tensiones geopolíticas, el fenómeno deja de ser solo una amenaza climática y pasa a convertirse en un factor de riesgo para mercados, inflación y seguridad alimentaria.

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA), las condiciones de El Niño se fortalecieron durante el mes pasado, con una extensa área de anomalías en las temperaturas de superficie oceánicas, superiores a +1.0°C a través del océano Pacífico ecuatorial central a este. Colectivamente, el sistema acoplado océano-atmósfera reflejó un fortalecimiento de las condiciones de El Niño.

Además de los pronósticos de los modelos, el fuerte acoplamiento entre la circulación atmosférica y oceánica en el Pacífico aporta un nivel de confianza muy alto de que El Niño persistirá hasta principios de 2027. Existe un 81% de probabilidad de que se presente un El Niño muy fuerte durante el período de octubre a diciembre, que estaría entre los eventos de El Niño más grandes en el registro histórico, que data del 1950.

No obstante, los eventos más fuertes de El Niño no producen los impactos típicos en todas las regiones, pueden inclinar significativamente las probabilidades a favor de los resultados esperados (refiérase a las perspectivas de CPC para anomalías estacionales). En resumen, las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y se espera que sigan intensificando hasta finales de año, con un 97% de probabilidad de que persistan hasta comienzos de la primavera de 2027.

Un El Niño intenso, por sí solo, podría perturbar la producción agrícola en varias regiones productoras de alimentos simultáneamente. Episodios anteriores han provocado sequías, pérdidas de cosechas y crisis alimentarias, como en Indonesia en 1997-98, Etiopía en 2015-16 y el sur de África en 2023-24. Como se puede ver en la gráfica, donde se observa incremento en los precios de los alimentos después o alrededor de un fenómeno de El Niño.

Pero al coincidir con el conflicto en Oriente Medio, que está afectando a los mercados de energía y fertilizantes, podría convertirse en un poderoso multiplicador de riesgos. Podría aumentar el riesgo de una crisis alimentaria más amplia. El Banco Mundial prevé que los precios mundiales de los alimentos básicos aumenten un 2.5% este año, o incluso más.

El Niño ya no es solo un riesgo agrícola o climático, sino también un riesgo macroeconómico. El aumento de los precios de los alimentos alimenta la inflación, erosiona el poder adquisitivo de los hogares y aumenta la carga fiscal de los gobiernos que subsidian el combustible y los programas de protección social. Para los países importadores de alimentos, el aumento de las importaciones puede ejercer presión sobre las finanzas públicas y las reservas de divisas.

De hecho, en 2023, el Banco Central Europeo estimó que un fuerte fenómeno de El Niño incrementa los precios mundiales de los alimentos básicos hasta en un 9% durante un máximo de dos años, alcanzando su punto máximo 16 meses después de su inicio.

Por lo que un recrudecimiento del conflicto en medio oriente, o el inicio de cualquier otro conflicto adicional, junto con la ocurrencia esperada de El Niño, podría agravar las perturbaciones actuales y convertirlas en una crisis alimentaria mucho mayor.

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