Una canasta compartida: Miguel Ángel Curiel, vicepresidente de Driscoll’s México

Una cadena agroalimentaria integrada permite llevar berries frescas todo el año, pero también obliga a cuidar su equilibrio.

La integración agroalimentaria de Norteamérica ha convertido a México, Estados Unidos (EU) y Canadá en piezas complementarias de una misma cadena de abasto, especialmente en productos perecederos como las berries.

Para Miguel Ángel Curiel, vicepresidente de Driscoll’s México, esta relación sostiene un mercado de miles de millones de dólares y es clave para garantizar disponibilidad todo el año, diversificar riesgos climáticos y mantener la competitividad regional.

​¿Por qué es tan importante la integración entre México, EU y Canadá para el sector?

Hablamos de un mercado de alrededor de 10 mil millones de dólares (mdd) entre producción y consumo.

Para garantizar la disponibilidad de estas frutas todo el año no es posible depender de una sola geografía. Canadá produce principalmente en verano; EU, en otoño y primavera; y México, del otoño a la primavera, con una producción especialmente importante en invierno.

Eso habla de la importancia de la seguridad alimentaria para garantizar el abasto…

Sí. El factor de la seguridad alimentaria es cada vez más importante porque resulta más riesgoso depender de una sola región para garantizar la continuidad de la producción.

Con la realidad del cambio climático y fenómenos como El Niño, que modifican los patrones climáticos de distintas zonas, es necesario diversificar las regiones productoras.

De esta manera, si mañana se presenta algún impacto climático en una zona, el abasto del producto no se altera de manera significativa y se puede mantener la oferta a los consumidores durante todo el año.

¿Qué tan importante es Estados Unidos para la industria de las berries?

EU consume alrededor de 8 mil mdd en estas frutas, de un mercado total cercano a 10 mil mdd. Canadá representa aproximadamente mil 500 mdd y México alrededor de 500 mdd.

Estados Unidos es el mercado más importante. Cerca de dos terceras partes del consumo se concentran en la Costa Este y una tercera parte en la Costa Oeste.

¿La producción entre los tres países solo fortalece a la región o también se exporta a otros mercados?

La producción fortalece principalmente a Norteamérica, aunque una pequeña proporción se exporta a Europa, Asia y Medio Oriente. En berries, las características del producto limitan esas posibilidades.

Hablamos de fresa, frambuesa, zarzamora y arándano o blueberry. Tres son altamente perecederos: desde la cosecha hasta el consumo existe una ventana de entre ocho y diez días.

Eso restringe las distancias. El transporte aéreo es costoso y tiene un impacto ambiental importante, mientras que el marítimo requiere demasiado tiempo. Llegar a Europa puede tomar entre 15 y 20 días, y a Asia alrededor de 18 y 35 días. Para entonces, difícilmente seguiríamos hablando de una berry fresca.

Por eso debemos concentrarnos en México, Estados Unidos y Canadá, donde el producto puede llegar a prácticamente cualquier destino en tres a cinco días.

Más de 90 por ciento de la producción agrícola mexicana permanece en Norteamérica y, en algunos sectores, supera 95 por ciento. En berries, entre 98 por ciento y 98.5 por ciento se queda en la región. El resto puede dirigirse a Japón, Medio Oriente o Europa, sobre todo en invierno.

Europa cubre parte de su demanda invernal con productos del norte de África por su cercanía y menores costos de transporte. Es una lógica similar a la de Norteamérica, con México complementando la producción alimentaria de Estados Unidos.

Por eso, la prioridad debe ser seguir fortaleciendo la relación de Norteamérica. Sí, estamos poniendo prácticamente todos los huevos en esa canasta, pero precisamente por eso tenemos que cuidarla muy bien.

¿Cómo ha evolucionado el mercado de las berries a partir del T-MEC?

Ha habido una evolución importante. No sé si pueda atribuirse exclusivamente al tratado comercial, porque también coincide con una mayor conciencia de los consumidores sobre salud y alimentación.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que comenzó en 1994, generó condiciones y una actitud de apertura e integración. No resolvió todos los problemas, pero sí estableció ese principio.

Antes, durante el invierno prácticamente no había fresas en EU, salvo las producidas en algunas zonas de Florida. Hoy, entre noviembre y febrero, un consumidor puede encontrar fresas de México. Esa integración ha permitido que estén disponibles todo el año.

¿Cuáles considera que son las principales áreas de oportunidad para el sector agroalimentario?

Cada región tendría que hacer dos cosas. La primera es identificar, desarrollar y maximizar sus fortalezas.

Desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, cada país debería concentrarse en los productos y temporadas en los que tiene mayores ventajas.

México tiene enormes fortalezas por su diversidad climática. Puede consolidarse como proveedor de frutas y hortalizas durante el invierno, pero también producir en otoño y primavera.

La segunda tarea es atender sectores que no se han logrado integrar por completo.

Podemos pensar en pequeños productores de maíz, granos o frijol que no necesariamente quieren cambiar de actividad. Esos sectores también deben ser atendidos. Ahí tenemos un trabajo estructural pendiente.

¿Qué temas deberían estar sobre la mesa en la revisión del T-MEC?

Una revisión periódica no necesariamente es negativa ni implica revisar a fondo el acuerdo cada año. Puede servir para verificar avances, cumplimiento de compromisos y obstáculos que deban resolverse.

Existe un acuerdo y hay comunicación entre los tres gobiernos de que, particularmente en materia alimentaria, es necesario mantener la fluidez de los canales comerciales.

También existen posiciones de Canadá, EU y México en torno a sectores productivos o grupos de agricultores que consideran necesario cuidar o proteger. Eso genera discusión.

No necesariamente estamos en el escenario ideal, pero sí en una situación en la que se puede trabajar. Este esquema nos obliga a mantener el diálogo y a cumplir los acuerdos.

Revisa la entrevista realizada a Miguel Ángel Curiel durante el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026  en nuestro canal de YouTube Blueberries TV 

 

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