Postcosecha y mercados

Arándanos de larga distancia: la calidad no termina en la cosecha

César Elías y Ruy Barbosa, de North Bay Produce; Ernesto Pino, de Fall Creek; y Enrique Harten, de Agualima, abordan desde distintos eslabones de la cadena un mismo desafío: conservar durante semanas la condición de una fruta que todavía debe atravesar almacenamiento, transporte y comercialización antes de llegar al consumidor.

Por: Natalia Rubio Iversen

Un arándano puede salir del campo con buen calibre, bloom, firmeza y sabor, pero en los programas de larga distancia esa evaluación todavía está incompleta. La fruta debe conservar sus atributos durante varias semanas antes de llegar al comprador y, finalmente, al consumidor.

Durante Fruit Attraction 2026, César Elías y Ruy Barbosa, de North Bay Produce; Ernesto Pino, de Fall Creek; y Enrique Harten, de Agualima, conversaron con Blueberries Consulting sobre ese recorrido desde posiciones distintas: genética, producción, postcosecha, logística y comercialización.

Desde cualquiera de esos puntos, la pregunta termina siendo la misma: cómo lograr que una buena fruta en cosecha también llegue bien al mercado.

Si no llega bien, los atributos pierden valor

César Elías pone la vida útil por encima de atributos más visibles cuando la fruta debe viajar durante semanas “El atributo del que menos se habla, pero que termina siendo el más importante, es la vida útil”, señala. Y agrega: “Un arándano puede ser grande, tiene que ser con bloom, tiene que ser de buen sabor, pero si no tiene shelf life, no llega a los mercados”.

Desde Agualima, Enrique Harten lleva esa exigencia al terreno comercial. Al hablar del comportamiento postcosecha que busca la empresa, utiliza una vida útil de 45 a 50 días como referencia. “La vida útil es muy importante. Si es para 45 o 50 días, ya de por sí es buena calidad la fruta”.

Para Harten, ese margen da al retail más tiempo para comercializar la fruta manteniendo una condición adecuada. Los 45–50 días corresponden a una referencia desde su experiencia y no a un estándar general para la industria.

Enrique Harten, Gerente Comercial de Agualima, durante su participación en Fruit Attraction 2026 © Blueberries Consulting

 

La capacidad de viajar se empieza a definir en el campo

Ese recorrido de varias semanas también empieza a pesar cuando se elige una variedad. En Fall Creek, Ernesto Pino ha señalado que uno de los objetivos que hoy considera el programa es mantener una firmeza atractiva incluso después de 60 días. La cifra corresponde a los parámetros con que describe esa evaluación varietal y no a una exigencia universal del mercado.

Por eso, una variedad ya no se evalúa solo por productividad, calibre o sabor en cosecha. También importa qué conserva después de varias semanas.

El IBO Global Blueberry Report 2026 muestra que esta búsqueda ya forma parte del recambio varietal. Entre los objetivos que identifica para los programas de breeding aparecen mayor tamaño, firmeza, mejor sabor, textura y apariencia, además de una vida útil más prolongada. El informe también señala que la firmeza responde tanto a la genética como a las prácticas postcosecha. Pero ahí aparece un límite claro: una buena variedad no viaja sola.

Ernesto Pino, de Fall Creek, abordó en Fruit Attraction 2026 los nuevos desafíos de la genética, la productividad y la postcosecha en el arándano chileno. © Blueberries Consulting

Una buena variedad tampoco viaja sola

Barbosa amplía el problema más allá de la genética. Para el ejecutivo de North Bay Produce, la condición con que la fruta llega al mercado también depende del manejo del campo, de una cosecha oportuna y cuidadosa, de la cadena de frío y de la ejecución logística. En su planteamiento, las empresas navieras forman parte de ese recorrido porque la fruta debe alcanzar el mercado en el tiempo y la forma adecuados.

El viaje, en realidad, empieza antes del contenedor. La fruta entra a la cadena de frío con la condición que trae del huerto y de la cosecha; desde ahí, enfriamiento, manipulación y transporte deben ayudar a conservarla hasta destino.

Firmeza, vida útil y condición de llegada no son lo mismo. La firmeza es un atributo de la fruta; la vida útil expresa cuánto tiempo mantiene una condición comercial aceptable bajo determinadas condiciones de conservación; y la llegada muestra el resultado de lo ocurrido durante toda la cadena.

Tampoco conviene comparar directamente los 45–50 días que menciona Harten con los 60 días utilizados por Pino: corresponden a referencias y condiciones distintas.

North Bay Produce en Fruit Attraction 2026 © Blueberries Consulting

El verdadero examen ocurre en destino

Y es en el mercado donde todo ese recorrido se hace visible. En Agualima, la búsqueda de una mayor vida útil se traduce en más tiempo disponible para el cliente en retail. En Fall Creek, la misma presión aparece antes, cuando se evalúa cuánto de la firmeza puede mantener una variedad después de períodos prolongados. Y en North Bay Produce, el foco se amplía hacia la cosecha, el frío y la logística que deben sostener esa fruta hasta el final del viaje.

Desde el mercado, el IBO Global Blueberry Report 2026 advierte además que las referencias de calidad están subiendo con rapidez. El informe señala que variedades consideradas excepcionales hace algunos años comienzan a acercarse al estándar que determinados mercados esperan y menciona entre las exigencias que empiezan a separar a los distintos oferentes la calidad, la vida útil, los costos y la confiabilidad del suministro.

Genética, cosecha, frío y logística terminan encontrándose en el mismo punto: la fruta que recibe el mercado. Para un arándano que pasa semanas entre campo y destino, la calidad no termina en cosecha. Se confirma cuando la fruta llega y todavía responde a lo que comprador y consumidor esperaban encontrar.

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Fuente
Blueberries Consulting

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