El arándano peruano supera los US$ 2.500 millones en exportaciones
De acuerdo con datos publicados por FreshFruit, en 2025 el Perú exportó alrededor de 412 mil toneladas de arándanos frescos, por un valor cercano a US$ 2.560 millones. Esto supone un incremento de dos dígitos tanto en volumen como en valor respecto de 2024, con un precio promedio anual en torno a los US$ 6,2/kg, levemente inferior al del año previo.
El corazón del negocio siguió concentrado en el segundo semestre: septiembre y octubre explicaron una parte sustantiva del valor anual, con niveles de facturación mensuales muy superiores al resto del año. El aporte decisivo vino del mayor flujo de fruta en agosto y septiembre, que empujó el volumen total de la campaña, pero también expuso más al mercado a la presión de oferta en las semanas de mayor coincidencia de orígenes.

Estacionalidad: el año se define en pocas semanas
El calendario confirma la alta concentración del arándano peruano. Entre agosto y noviembre se resolvió la mayor parte del valor exportado, mientras que el segundo semestre en su conjunto concentró casi todo el negocio, siempre según FreshFruit.
Dentro de esa ventana, octubre volvió a ser el mes de mayor facturación, aunque con una lógica distinta a la de septiembre: este último mostró un precio más alto con menor volumen, mientras que octubre mantuvo volúmenes similares a los del año previo con un leve repunte en el valor unitario. La lectura operativa es clara: cada decisión sobre cuándo cosechar y embarcar tiene impacto directo en el retorno por kilo.

Precio: el mercado respondió ajustando el valor
El descenso anual del precio promedio se explica, sobre todo, por lo ocurrido en el pico de la campaña. En agosto y septiembre el Perú colocó mucha más fruta que en 2024, y el mercado absorbió ese crecimiento principalmente recortando el valor por kilogramo.
En agosto, el volumen prácticamente se duplicó frente al año anterior y el precio retrocedió de forma visible. Algo similar ocurrió en septiembre: más toneladas, más valor total, pero con un ajuste significativo en el precio unitario. Octubre, en cambio, mostró un comportamiento más equilibrado, con volúmenes semejantes a los de 2024 y un precio algo mejor.

Destinos: más diversificación, nuevo peso de Europa y China
FreshFruit reporta que en 2025 el arándano peruano llegó a más de 60 mercados, con una ligera diversificación de la canasta: los cinco principales destinos redujeron su participación relativa, aunque siguen concentrando la mayor parte del negocio.
Estados Unidos se mantuvo como principal comprador, con un leve descenso en su participación, pero todavía como mercado ancla.
Países Bajos reforzó su rol como hub de redistribución para Europa.
China registró el crecimiento más notorio en participación, apoyado en una demanda creciente por fruta de alta condición y en rutas logísticas más eficientes.
En paralelo, Hong Kong perdió relevancia como plataforma de reexportación hacia el continente asiático.
Esta redistribución sugiere una estrategia comercial más fina: con más volumen disponible, la clave está en dirigir la fruta hacia los destinos con mejor capacidad de absorción y retornos más estables.

Estructura empresarial: más jugadores, liderazgo concentrado
El número de empresas que participan en la exportación de arándanos también aumentó, según el mismo informe. Se suman nuevos actores, pero la escala del negocio sigue concentrada: el grupo de compañías líderes continúa explicando una fracción relevante del valor total, combinando superficie propia, programas de largo plazo y fuerte integración con los mercados de destino.
La entrada de más exportadoras aporta dinamismo y competencia, pero también refuerza la necesidad de coordinación entre producción, logística y colocación para evitar presiones adicionales sobre los precios.
Un récord con mensaje para el 2026
El 2025 quedará registrado como un año de récord histórico para el arándano peruano: más volumen, más valor y una canasta de destinos algo más diversificada, de acuerdo con los datos de FreshFruit. Pero también deja una advertencia: cuando el país incrementa de forma significativa sus embarques en las semanas de mayor oferta global, el mercado tiende a responder ajustando el precio.
De cara al 2026, el desafío no es solo producir más, sino colocar mejor: cuidar la condición de llegada, sostener la consistencia de los programas y seguir trabajando en el acceso y profundización de nuevos mercados que permitan distribuir el flujo de fruta y reducir la presión en los destinos tradicionales.
Convertir este récord en una base sostenible exigirá un equilibrio delicado entre escala, calidad y estrategia comercial. El arándano peruano ya demostró que puede liderar en volumen; el siguiente paso es consolidar ese liderazgo en valor.
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