Iván Marambio propone renovar la estrategia exportadora de la fruta chilena
Por: Martin Carrillo
La estrategia que permitió a Chile consolidarse entre los principales exportadores de fruta fresca necesita adaptarse a mercados más competitivos, mayores exigencias de calidad y un escenario comercial menos predecible. Para Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, el país debe ampliar su presencia en nuevos destinos, incorporar tecnología y fortalecer la calidad y el posicionamiento de su oferta.
“Nuestro modelo exportador tiene que evolucionar hacia un modelo exportador 5.0 y eso requiere medidas de fondo”, sostiene.
En sus declaraciones, Marambio relaciona esta evolución con el desarrollo de nuevos mercados, la modernización tecnológica, la infraestructura, la promoción internacional y la coordinación entre el sector privado y las autoridades.
“Nuestro modelo ha funcionado, pero ahora necesitamos más. Tenemos que prepararnos para llegar a mercados donde todavía tenemos poca presencia y seguir creciendo como país”, afirma.
Nuevos mercados y tecnología
El Sudeste Asiático, India y algunos mercados africanos se encuentran entre los destinos donde Marambio considera que Chile debe fortalecer su presencia. Avanzar en ellos requiere resolver, según cada mercado, condiciones de acceso sanitario, logística, promoción y conocimiento del consumidor.
El dirigente también sitúa a la inteligencia artificial y al desarrollo tecnológico entre los cambios que están modificando la actividad.
“Lo que estamos viviendo hoy con la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico es algo que la humanidad nunca había visto. En una escala aterrizada, eso mismo nos está ocurriendo en el mundo de la fruta”, señala.
En la industria frutícola, estas herramientas ya encuentran aplicaciones en estimación productiva, control de calidad, trazabilidad y planificación logística. Su incorporación forma parte de una transformación más amplia, en la que la capacidad de generar y utilizar información puede mejorar la coordinación entre el campo, el procesamiento y los mercados.
El desarrollo de nuevos destinos también exige coordinación. El sector privado aporta antecedentes productivos y comerciales, mientras las autoridades conducen las negociaciones sanitarias, arancelarias y de acceso.
El frente arancelario en Estados Unidos
La necesidad de adaptar la estrategia exportadora se ha vuelto especialmente visible ante el nuevo escenario arancelario en Estados Unidos, uno de los principales destinos de la fruta chilena.
Según los antecedentes oficiales, la sobretasa de 12,5 % alcanza cerca del 40 % del valor total exportado por Chile hacia ese mercado, mientras más de la mitad quedó exenta. Entre los productos excluidos se encuentran paltas, naranjas y kiwis.
Según Marambio, Frutas de Chile busca ampliar las exclusiones a especies como uvas de mesa, arándanos, cerezas y frutas de carozo. El gremio ha entregado antecedentes técnicos y económicos para respaldar las gestiones encabezadas por las autoridades chilenas.
“Las autoridades conducen la negociación y nosotros entregamos los insumos necesarios para fundamentar la incorporación de nuevos productos a la lista de exclusiones”, explica.
Uno de los argumentos presentados por el sector es la complementariedad estacional. La fruta chilena ingresa durante el invierno del hemisferio norte y permite mantener oferta fresca en meses de menor producción local estadounidense.
Para las especies con una alta exposición a ese mercado, entre ellas el arándano, el resultado de las negociaciones tendrá consecuencias directas sobre costos y competitividad. Al mismo tiempo, la situación refuerza la necesidad de desarrollar programas en otros destinos sin descuidar los mercados tradicionales.
Calidad y posicionamiento del origen chileno
La apertura comercial necesita el respaldo de condiciones productivas y logísticas capaces de sostener la oferta. La infraestructura vial, portuaria y de frío incide en los costos y en la condición de llegada de la fruta, mientras la gestión hídrica afecta la continuidad y estabilidad de la producción en el campo.
Marambio también plantea que Chile debe reforzar su promoción internacional. En este punto, compara la estrategia chilena con la inversión realizada por Australia y Nueva Zelanda para posicionar su origen en los mercados de destino.
“Si queremos avanzar en el Sudeste Asiático, tenemos que mejorar nuestro posicionamiento. Australia y Nueva Zelanda invierten importantes recursos en imagen país. Esa es una base relevante para competir en este modelo exportador 5.0”, enfatiza.
La promoción debe estar respaldada por estándares consistentes de calidad y condición dentro de cada programa comercial. Una mayor visibilidad del origen chileno tendrá efectos limitados si la fruta no responde a las expectativas de compradores y consumidores.
Para el arándano chileno, estos desafíos se traducen en exigencias concretas de variedad, manejo y postcosecha. La fruta debe sostener firmeza, sabor y condición durante viajes prolongados, en un mercado donde otros proveedores compiten con una oferta varietal renovada o con ventajas de proximidad en algunos destinos.
La estrategia también exige ajustar los programas al tiempo de tránsito, la ventana comercial y los requerimientos de cada comprador. La gestión del arancel estadounidense seguirá siendo prioritaria, pero el crecimiento dependerá además de desarrollar alternativas comercialmente viables en otros mercados.
Las declaraciones de Marambio reúnen bajo la idea de un modelo exportador 5.0 desafíos de acceso, tecnología, infraestructura, calidad y promoción. El siguiente paso será convertir ese planteamiento en medidas concretas y prioridades compartidas entre el sector público y privado.
Para el arándano chileno, su efecto deberá reflejarse en mejores condiciones de acceso, una oferta más consistente y programas capaces de responder a distintos trayectos, ventanas y mercados.
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