La producción mundial de arándanos crece y los precios muestran resiliencia ante una mayor oferta
Por: Alejandro Yoshioka
La producción mundial de arándanos alcanzó aproximadamente 2,33 millones de toneladas en 2025, un aumento de 11,2% respecto del año anterior. Las proyecciones del International Blueberry Organization (IBO) anticipan que el volumen global de fruta fresca y procesada podría superar los 3,36 millones de toneladas hacia 2029.
Hasta ahora, la demanda ha acompañado buena parte de ese crecimiento. Según los precios de importación en frontera utilizados por el IBO como referencia internacional, las importaciones mundiales de arándanos frescos llegaron a alrededor de 1,1 millones de toneladas en 2025, un 13,2% más que en 2024, mientras el precio promedio se ajustó ligeramente hasta cerca de USD 6,64 por kilo.
Aun con esa corrección, los precios muestran una resiliencia significativa frente al fuerte crecimiento de los volúmenes durante la última década. En 2025, además, tuvieron un comportamiento menos errático que en 2023 y 2024: el mínimo anual se situó cerca de USD 5,55 por kilo y el máximo registrado durante la transición de oferta del hemisferio sur fue menor y más breve que los picos de los dos años anteriores.
Más hectáreas, más producción
El crecimiento continúa sustentándose principalmente en la expansión de la superficie cultivada. En 2025, el área mundial destinada al arándano alcanzó 303.076 hectáreas, cerca de 8% más que en 2024 y más del doble de las aproximadamente 143.000 hectáreas registradas en 2016.
De ese total, 257.971 hectáreas estaban en producción, dejando alrededor de 45.000 hectáreas aún por incorporarse a la oferta. Del aumento productivo registrado en 2025, aproximadamente 86% provino de nuevas hectáreas que entraron en producción y cerca de 14% de mejoras en rendimiento. El promedio mundial se situó en torno a 9.045 kilos por hectárea.
La expansión reciente, por tanto, continúa dependiendo principalmente de nueva superficie, mientras una parte relevante del área ya plantada todavía debe incorporarse al volumen comercial.
Calidad y segmentación
El aumento de la oferta ocurre, además, en un mercado cada vez más segmentado por calidad. Firmeza, sabor, calibre, textura, apariencia y vida postcosecha están ganando peso en la diferenciación comercial de la fruta.
El IBO cita un análisis sobre determinados grupos varietales en mercados de Europa y Norteamérica durante 104 semanas, en el que el menor precio semanal de la fruta estándar fue 42% inferior al registrado por variedades categorizadas como premium.
En este escenario, la genética y el recambio varietal adquieren una dimensión directamente productiva y comercial. Los programas de mejoramiento buscan combinar atributos orientados al consumidor con mayor rendimiento, resistencia, ventanas específicas y adaptación a sistemas de cosecha más eficientes.
La segmentación también se observa en el destino de la producción: en 2025, cerca de 77% del volumen cultivado mundial se destinó al mercado fresco y aproximadamente 23% a procesamiento.

El papel de Perú en América
Perú mantiene un papel central en el crecimiento de la producción americana. Durante la campaña 2025/26 registró 30.200 hectáreas plantadas, una producción estimada de 407.800 toneladas y exportaciones cercanas a 393.800 toneladas.
Hacia 2029, el IBO proyecta que el país podría alcanzar alrededor de 604.000 toneladas, aportando más de la mitad del volumen adicional que sumaría América durante el período.
Para 2026/27, el organismo mantiene la producción peruana sin crecimiento respecto de la campaña anterior como un supuesto conservador de su modelo frente al riesgo de El Niño. Entre los desafíos que identifica para el país se encuentran el desarrollo de nuevas variedades, la productividad, la calidad de la fruta y una mayor presión sobre los costos y la disponibilidad de mano de obra.
Chile y el recambio varietal
Chile avanza por una trayectoria distinta, marcada por mayor eficiencia operativa y renovación varietal. El IBO señala que algunas nuevas plantaciones presentan menores costos de capital y operativos —excluyendo mano de obra— que proyectos comparables en Perú.
Perú conserva una ventaja relativa en costos laborales, aunque esa diferencia comienza a estrecharse por la mayor presión sobre disponibilidad y remuneraciones. El escenario refleja un cambio en las ventajas comparativas entre orígenes, donde eficiencia, productividad y calidad adquieren mayor peso.
Para Chile, el avance del recambio varietal y la mejora de los rendimientos serán determinantes para sostener competitividad frente a una oferta internacional en expansión.

China y el crecimiento de Asia-Pacífico
Asia-Pacífico es la región con mayor crecimiento proyectado hacia 2029. Su producción pasaría de aproximadamente 810.000 toneladas en 2025 a más de 1,29 millones, y concentraría cerca de 46,6% del volumen adicional que sumaría la industria mundial durante el período.
China explica la mayor parte de esa expansión. En 2025 produjo alrededor de 753.000 toneladas y el modelo del IBO proyecta que podría superar 1,2 millones de toneladas hacia 2029, aunque el propio informe advierte que esta estimación debe leerse con cautela por restricciones de uso de suelo y otras limitaciones estructurales.
El país también comienza a modificar los flujos comerciales: según el IBO, China ya se ubica como quinto exportador de arándanos frescos hacia destinos asiáticos por volumen y tercero por valor.
Otros orígenes también avanzan. Marruecos, con una producción cercana a 85.000 toneladas en 2025, aparece entre los países con mayor expansión proyectada hacia 2029.
La entrada de nuevos volúmenes y el crecimiento de orígenes ya consolidados ampliarán la oferta durante más semanas del año y aumentarán la competencia entre productores.

Una mayor oferta hacia 2029
Hasta ahora, el mercado ha absorbido una oferta creciente sin un deterioro equivalente de los precios. Esa relación, sin embargo, enfrentará una presión mayor a medida que nuevas hectáreas entren en producción y el volumen mundial se acerque a los 3,36 millones de toneladas proyectados para 2029.
En ese escenario, la competitividad dependerá cada vez menos del volumen por sí solo y más de la capacidad de producir fruta con calidad, productividad y costos compatibles con las exigencias de los mercados. La genética, la eficiencia y la capacidad de colocar esa oferta en destinos capaces de absorberla marcarán una parte creciente de la diferencia entre orígenes.
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