María Teresa Pino: ciencia y tecnología para fortalecer la competitividad del arándano chileno
Por: Martin Carrillo
María Teresa Pino asumió como directora nacional (s) del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) después de más de tres décadas vinculada a investigación, innovación y cooperación científica dentro de la institución.
Ingeniera agrónoma de la Universidad de La Frontera y Ph.D. en Hortofruticultura por Oregon State University, antes de asumir la conducción de INIA se desempeñaba como subdirectora nacional de Investigación y Desarrollo. Su experiencia se ha concentrado especialmente en genética vegetal, adaptación al cambio climático e innovación aplicada.
Al asumir, Pino situó la modernización institucional entre sus prioridades, con énfasis en nuevas herramientas tecnológicas y una mayor vinculación con el sector productivo.
“Mi foco será, esencialmente, modernizar la gestión de la institución”, ha señalado, mencionando entre sus líneas de trabajo la agricultura digital, la inteligencia artificial y la actualización de los programas de mejoramiento y conservación genética.
Estas prioridades dialogan con ideas que Pino ya había planteado en abril ante la industria del arándano, durante su participación en el XL Seminario Internacional de Blueberries Consulting realizado en Chile.
La diferenciación como espacio competitivo
Durante el encuentro, Pino planteó que Chile enfrenta dificultades para competir únicamente desde volumen, precios y costos, por lo que identifica en la diferenciación un espacio relevante para fortalecer su posición.
“Chile no solamente debe fortalecerse en volumen porque ya tenemos volumen, no tenemos dónde ganar en lo que es volumen y precios y costos, pero sí podemos trabajar muy fuertemente en lo que es diferenciación”, sostuvo.
Para Pino, la investigación y la innovación pueden aportar a esa diferenciación mediante calidad, tecnología y soluciones aplicadas al sistema productivo
Postcosecha y calidad para mercados más lejanos
Uno de los ámbitos que Pino destacó durante el seminario fue la postcosecha, especialmente por la necesidad de mantener la condición de la fruta durante trayectos prolongados.
Entre las líneas mencionadas aparecen el desarrollo de envases inteligentes y tecnologías orientadas a proteger la calidad a lo largo de la cadena logística
La meta, explicó, debe ser “llegar a los mercados más lejanos y a mercados nichos con fruta de óptima calidad”.
Para la industria chilena del arándano, este punto adquiere especial relevancia por la distancia respecto de algunos de sus principales destinos y por la necesidad de sostener calidad y condición durante el tránsito.

María Teresa Pino, XL Seminario Internacional de Blueberries Consulting Chile
Genética y nuevas variedades para competir
La genética constituye otro de los ejes que conectan la trayectoria de Pino con los desafíos actuales de la industria.
Durante su participación en el seminario planteó la necesidad de apoyar la incorporación de nuevas variedades de arándanos y fortalecer el desarrollo de soluciones capaces de responder a exigencias productivas y de adaptación.
Su experiencia en genética vegetal y cambio climático se vincula además con una de las prioridades que ha señalado para INIA: modernizar los programas de mejoramiento y conservación de recursos genéticos
Pino también identificó otros ámbitos donde la investigación puede contribuir, entre ellos nutrición, sanidad vegetal, agricultura inteligente y aseguramiento de calidad.
Su planteamiento abarca así distintos puntos del sistema productivo, desde genética y manejo agronómico hasta postcosecha y tecnologías de apoyo a la decisión.
Agricultura digital e inteligencia artificial
La digitalización de la agricultura y la inteligencia artificial aparecen entre las herramientas que Pino busca incorporar con mayor fuerza en la modernización de INIA.
El desafío institucional estará en traducir esas capacidades en soluciones aplicadas y transferibles al sector productivo, en coherencia con el papel de INIA en investigación, innovación y transferencia tecnológica.
Para la horticultura, el valor de estas herramientas estará en su capacidad de responder a necesidades concretas de los sistemas productivos y aportar información útil para la toma de decisiones.
Del conocimiento a la transferencia tecnológica
Entre las prioridades expresadas por Pino aparece también fortalecer la relación entre investigación y producción.
“Desde INIA seguiremos aportando desde la ciencia aplicada, la innovación y la transferencia tecnológica a una agricultura cada vez más competitiva, sostenible y resiliente”, señaló al asumir.
Su trayectoria incluye además experiencia en cooperación científica internacional, particularmente en áreas relacionadas con innovación, genética, cambio climático y nuevas tecnologías para la agricultura.
El nombramiento es subrogante, por lo que todavía es temprano para anticipar el alcance de esta nueva etapa institucional. Sin embargo, las prioridades que Pino ha planteado —modernización, genética, digitalización, ciencia aplicada y transferencia tecnológica— coinciden con desafíos ya instalados en la horticultura y, particularmente, en la industria chilena del arándano.
La capacidad de traducir esas prioridades en soluciones aplicadas para productores y cadenas productivas será uno de los principales aspectos a observar durante esta etapa.
Lee también:
- INIA advierte nueva etapa para la industria del arándano: foco en calidad, eficiencia y diferenciación
- Director de INIA Chile analiza los desórdenes y alteraciones de la piel en frutos de arándanos
- Juan Hirzel: “En arándanos, ningún nutriente es más importante que otro”
- Juan Hirzel: «Las nuevas variedades de arándanos exigen una nutrición de precisión»
- Del dato a la decisión: los talleres de Claudia Moggia y Juan Hirzel que ordenaron criterios en Lima 2026