Manuel José Alcaino, una de las miradas más estratégicas de la industria chilena

“Chile, más que buscar rendimiento de los cultivos en volúmenes, debe conseguir mayor rentabilidad por las mismas hectáreas cultivadas. ¡Olvídense…! nunca más serán número uno, eso es imposible”.

Manuel José Alcaino, presidente de Decofrut, es un consultor internacional reconocido por la industria de la fruta, no solamente por su experiencia y el buen análisis que hace del mercado, sino porque su mirada va mucho más allá de la sola interpretación de los datos y se atreve con mucha certeza a levantar tesis o cursos estratégicos para la industria en la búsqueda de superar los desafíos que impone el mercado, los consumidores y la competencia.

Su opinión es franca y directa, respaldada con la evidencia y los datos. “La posición cómoda que tenía Chile, colocándose entre las ventanas del término de la producción de British Columbia, en Norteamérica, Canadá, y el inicio de la nueva temporada en Florida y sus alrededores, que dejaba una ventana maravillosa que Chile descubrió y la utilizó durante largos años, ahora se esté cerrando. The windows are closing…las ventanas se están cerrando”, advirtió en su momento.

“Olvídense, nunca volverán a ser número uno, es imposible”

Alcaino ha hecho reiterados llamados a rediseñar la estrategia de desarrollo de la industria chilena. “Esta es una industria que tuvo un nacimiento fantástico a fines del siglo pasado y luego un decaimiento no forzoso pero duro, y que debe hacer repensar las cosas”, asegura.

“Chile, más que buscar rendimiento de los cultivos en volúmenes, debe conseguir mayor rentabilidad por las mismas hectáreas cultivadas. ¡Olvídense…! nunca más serán número uno, eso es imposible”, advierte Alcaino y asegura que las más de 200 mil toneladas producidas por Perú son imposibles de alcanzar por Chile, por varias razones, entre otras por la estructura y composición de la industria, que aunque se extiende en más de 18.000 hectáreas por el país, el 54% corresponde a plantaciones de menos de 5 hectáreas y otro 33% corresponde a unidades de menos de 20 hectáreas, vale decir, casi el 90% corresponde a pequeños predios, una realidad muy diferente a la de Perú, en que la gran mayoría de sus campos son de cientos y miles de hectáreas.

“Industria de parcelas”

La industria del arándano chilena es una industria de parcelas, afirma, por lo que es muy difícil competir ya que cada parcela tiene sus propios manejos agrícolas, sus prácticas culturales, sus distintas variedades, su cosecha temprana o tardía, en fin, cada parcela tiene sus particularidades, lo que genera una pésima uniformidad a nivel de calidad, lo que es muy difícil de manejar según su análisis.

La mirada de la industria que tiene Manuel José Alcaino es descarnada y profunda, y la divulga con total franqueza, y tendremos la oportunidad de conocer de sus nuevas ideas y estrategias de desarrollo para la industria chilena en la charla “Oportunidades y desafíos post pandemia de la industria chilena de arándanos”, que dictará en el XVIII Seminario Internacional de Blueberries que se realizará el 7 de abril en el Centro de Conferencias Monticello.

Rentabilidad y mercados

“Hay que olvidarse de los volúmenes y preocuparse de la rentabilidad por hectárea”, sostiene Alcaino, y en esta perspectiva felicita a la industria chilena por el avance en la producción de arándanos orgánicos y la derivación a congelado de la fruta que no cumple con los estándares de excelencia en calidad.

Respecto a la estrategia de desarrollo en el mercado global, el especialista internacional ha insistido en que se deben focalizar los esfuerzos en el copamiento del mercado europeo, que tiene un rango bastante amplio de crecimiento en el consumo y que mantiene precios muy atractivos para la fruta.

Respecto al mercado asiático ha asegurado que “en mercados en donde el consumidor mira, y si le gusta lo prueba, y si le gusta lo que prueba lo compra, como es el caso de China, una fruta que no es de gran calibre, pero sí de muy buen sabor como la chilena, tiene mucho más proyección y oportunidades”, asegurando que China representa un gran potencial por su cultura de lo visual, apreciando las cualidades organolépticas del fruto, además de ser consumidores que priorizan por el dulzor en la fruta, lo que en ambos aspectos da una ventaja a la fruta chilena, afirma.

Nueva genética y producción tardía

Desde hace años, el mensaje del experto para la industria chilena ha sido el de mirar seriamente la nueva genética disponible e implementar sin demora el recambio varietal para recuperar competitividad en el mercado.

“Ya tenemos que salirnos de las variedades que tiene Chile, que basa el 80% de su producción en 4 variedades que no son malas, llegan bien, son sólidas, pero les falta tamaño y ahí es donde tenemos que invertir”, decía en su momento.

Actualmente el recambio varietal de la industria chilena se ha realizado, pero el analista empuja los límites de su estrategia y sostiene que se debe avanzar a la producción tardía. Alcaino cree que el crecimiento de la industria chilena a futuro debiera extenderse hacia el sur del país, buscando la producción tardía, porque la cosecha temprana estará muy saturada por la abundante producción peruana, entre otros motivos. En la industria chilena, el 64% de sus 18.000 hectáreas plantadas de arándanos se concentra en el centro del país, en las regiones de Maule, Ñuble y Bio-Bío.

En resumen, la mirada de Manuel José Alcaino es una de las más estratégicas y acertadas de la industria chilena y una de las más relevantes de la industria internacional, producto de la vasta experiencia como presidente de Decofrut, empresa que se dedica a la recepción y certificación de calidad de la fruta, con oficinas en 10 puertos de tres continentes, y que cuenta con el Departamento de Estudios con más trayectoria en el hemisferio sur, publicando reportes sobre los movimientos de los mercados frutícolas en Asia, Europa, Latinoamérica y Estados Unidos.

Solo reiterar que tendremos la oportunidad de conocer de sus nuevas ideas y estrategias de desarrollo para la industria chilena en la charla “Oportunidades y desafíos post pandemia de la industria chilena de arándanos”, que dictará en el XVIII Seminario Internacional de Blueberries que se realizará el 7 de abril en el Centro de Conferencias Monticello.

Fuente
Martín Carrillo - Blueberries Consulting

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