Nuevas técnicas de injerto en arándanos: “Está la posibilidad de realizar el cultivo a tronco único”

“Esta novedosa técnica podría tener otras aplicaciones aún mucho más interesantes, que en un futuro no muy lejano podrían cambiar de forma significativa los sistemas actuales de cultivo”

Generalmente, la única alternativa posible para el recambio varietal es la de arrancar y plantar de nuevo, con la consiguiente pérdida de producción por un tiempo prolongado y el gran costo económico que ello implica. Sin embargo, cada día son más los especialistas o expertos que según su experiencia en investigaciones de campo han comprobado que existe la alternativa de injertar las plantas ya existentes con una nueva variedad. Esto ya es absolutamente posible técnicamente y muy viable económicamente, además de ventajoso en términos productivos.

Por esta razón es que se ha invitado al investigador del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario del Principado de Asturias (Serida), Juan Carlos García Rubio, para asistir al XVIII Seminario Internacional de Blueberries en Monticello, Chile, el 16 de abril, y exponer sobre “El injerto en arándanos: cambio de variedad y otras aplicaciones de interés”

PIONERO Y EXPERTO INTERNACIONAL

Hace algunos años, este investigador realizó un ensayo para medir tiempos de ejecución y otras variables resultantes que sirvieran de orientación para la planificación y ejecución a gran escala de esta alternativa de recambio varietal para el cultivo del arándano. El objetivo del trabajo realizado por Juan Carlos García Rubio, junto a otros dos expertos del Serida, fue conocer de la forma más ajustada posible las necesidades de mano de obra para cada una de las distintas tareas que esta técnica conlleva y poder realizar en adelante una estimación de costos para cada caso en particular.

EJECUCIÓN 

La secuencia de las operaciones realizadas en la técnica del injerto fue la siguiente: (aclarando que habría que adecuarlas al calendario de producción de cada país o región) 

  • En el mes de diciembre se recogen las varas de madera del año de la variedad a injertar, que se conservan en cámara frigorífica hasta el momento del injerto.
  • En el mes de enero próximo se procede a cortar las plantas de forma manual. Se seleccionan 8-9 ramas por planta para ser injertadas, se cortan a una altura del suelo de unos 50 cm y el resto se eliminan a ras de suelo. A continuación, se sellan todos los cortes. 
  • Inmediatamente después, también en enero, se procede a triturar toda la leña cortada, mediante dos pases de desbrozadora.
  • A mediados del mes de marzo se realizan los injertos de púa sobre las ramas seleccionadas, mediante el sistema de hendidura, en este estudio con una media de 8,2 injertos por planta. El equipo humano lo formaron dos personas: un injertador, que se ocupó de la preparación de la púa y su colocación sobre el patrón, y un operario, que se encargó de la preparación de las plantas y el sellado posterior de los injertos.
  • Una vez realizados los injertos y hasta la parada vegetativa, la labor más importante, tanto técnica como económica, es la eliminación de los rebrotes (deschuponado) de las plantas injertadas, siendo necesario realizar 4 pases en el primer año para eliminar estos rebrotes.

RESULTADOS

El porcentaje de éxito de los injertos depende fundamentalmente de la ejecución y de la afinidad entre patrón y variedad. En el segundo año de injerto y primero de cosecha, los gastos adicionales a los de una plantación tradicional son los correspondientes a la eliminación de rebrotes desde la corona, que ya son muchos menos que en el año de injerto. En años sucesivos este gasto ya no es significativo, puesto que, si se maneja adecuadamente el cultivo, los rebrotes desde la corona o cerca de ésta son los mínimos y ya no representan ninguna competencia para la producción, por lo que se pueden eliminar con la poda invernal.

Respecto al rendimiento, en el primer año de cosecha se obtuvo una producción media de 5 kg/planta (0,83 kg/injerto), lo que representa unas 11 t/ha, cifra muy próxima a la que se consigue en una plantación adulta en plena producción, que se alcanza entre 6 y 7 años tras la plantación.

Durante las 6 cosechas siguientes las producciones fueron de 25,7 t/ha, 24 t/ha, 31 t/ha, 23,7 t/ha, 24,4 t/ha y 26 t/ha, respectivamente.

El costo económico del cambio de variedad mediante el injertado está muy por debajo de lo que supondría arrancar el cultivo y establecer una nueva plantación. Además, habría que añadir un considerable aumento de los ingresos debido a la rápida entrada en producción y a una eventual mejora de los rendimientos.

CONCLUSIONES

Los investigadores concluyen que el injerto es una práctica viable para el cambio de variedad, tanto desde el punto de vista técnico como económico, asegurando que esta novedosa técnica podría tener otras aplicaciones más interesantes y en un futuro podrían cambiar de forma significativa los sistemas actuales de cultivo.

Una de estas es realizar plantaciones con plantas injertadas desde vivero y sobre distintos patrones, buscando la posibilidad de cultivar en una mayor amplitud de suelos, buscando una influencia positiva en la fenología o en la calidad del fruto. 

Incluso está la posibilidad de realizar el cultivo a tronco único, lo que facilitaría la posibilidad de una cosecha mecánica, “práctica que estamos seguros se convertirá en habitual para reducir los costes de la recogida, que es la operación más importante en términos económicos”, asegura el experto internacional. 

OTRA MIRADA

Para la ingeniera agrónoma, Pilar Bañados, el injerto es una muy buena opción para el recambio varietal y asegura que con la implementación de esta técnica de recambio se pierde  un año de producción, pero al año siguiente, si se hace bien el trabajo, se puede volver a producir, no a los mismos niveles anteriores, advierte, pero ya “al segundo año se pueden recuperan en gran parte los niveles anteriores y con una nueva variedad, mejorando la calidad de la fruta”, asegura.

La especialista en berries asegura que los productores chilenos deben reinventarse para recuperar competitividad en el mercado internacional del arándano.

“No podemos seguir mirando este cultivo y el negocio con los mismos ojos que mirábamos antes (…) tenemos que preocuparnos y ocuparnos para producir mejor calidad de fruta”, insiste Pilar Bañados. 

Bañados explica que, si se ocupan buenos pies, en plantaciones que estén en buenas condiciones de raíces, en lugar de verse obligados a arrancarlas, los injertos son una muy buena alternativa, pero advierte que un aspecto importante es que cuando se habla de injerto se debe saber con qué variedades recambiar. Cuando se hace con variedades libres, tales como Duke por ejemplo, no hay problema. “En cambio, cuando se piensa en la posibilidad de injertar con variedades protegidas, afectas al pago de royalty o incluso con variedades Club, este tema se complejiza ya que se debe contar primero con la autorización del respectivo licenciatario y, de ser autorizados, se debe considerar el pago de los royalties correspondientes y la entrega de fruta a los dueños de la licencia, de ser el caso”, aclara. 

En el Seminario Internacional de Blueberries del 16 de abril en Monticello se abordará en profundidad este tema, complementado con el análisis de las últimas investigaciones en Portainjertos y la experiencia en Estados Unidos, por parte de Jeffrey G. Williamson, profesor y especialista del Departamento de Ciencias de la Universidad de Florida, EEUU.

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Fuente
Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting

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