Un nuevo diseño de colmenas podría ayudar a detener la extinción de las abejas

Los investigadores aconsejan repensar el diseño de las colmenas artificiales, de tal manera de recrear las condiciones de los nidos naturales de las abejas melíferas dentro de las cavidades de los árboles.

Las abejas polinizan directamente al 90% de las plantas, por lo que son uno de los seres vivos más importantes en el ámbito de la producción alimenticia en el mundo, contribuyendo con aproximadamente una tercera parte de los alimentos producidos en el planeta. 

En el caso de Estados Unidos, como en casi todo el mundo, el número de colonias de abejas melíferas ha disminuido a una tasa promedio de casi el 40% desde 2010. El mayor contribuyente a esta disminución, en el caso norteamericano, es el virus propagado por el parásito, Varroa Destructor, lo que, según los especialistas, no es una situación natural, debido a que este parásito se transmite por las prácticas de la propia apicultura, al mantener a las abejas en condiciones muy diferentes a su morada natural, la que originalmente era en huecos de árboles.

Repensar el diseño

Los investigadores explican que las pérdidas de calor en las colmenas de abejas artificiales son muchas veces mayores que las de los nidos naturales y que también se ha demostrado, usando técnicas de ingeniería de sondeo, que el diseño actual de las colmenas artificiales también crea niveles de humedad más bajos que favorecen al parásito Varroa.

Los investigadores aconsejan repensar el diseño de las colmenas artificiales, de tal manera de recrear las condiciones de los nidos naturales de las abejas melíferas dentro de las cavidades de los árboles, los que creaban altos niveles de humedad en los que no solo prospera la vida de estos insectos, sino que evitan que el parásito Varroa se reproduzca. 

Fenotipo extendido

La vida de la colonia de abejas melíferas está íntimamente entrelazada con las características de su hogar y de una forma sofisticada eligen sus nidos de los tamaños y propiedades correctos. De hecho, el nido puede verse como parte de la abeja melífera, en un concepto que en biología se conoce como “fenotipo extendido”, que se refiere a todas las formas en que los genes de una criatura afectan el mundo. 

Los nidos permiten a las abejas melíferas ajustar su entorno de tal manera que les permita controlar el flujo de aire, el vapor de agua y el calor, por lo que seleccionan un árbol hueco con una entrada pequeña en la parte inferior, lo que hace que sea menos probable que escape el aire caliente. Luego lo modifican aplicando un sellador antibacteriano de resina de árbol para retardar el vapor sobre las paredes interiores y cualquier agujero o grieta. Esto evita las fugas de aire caliente y ayuda a mantener el nivel correcto de vapor de agua. Luego, dentro del nido, las abejas construyen su panal de miles de células, en el que cada una proporciona un microclima aislado para la producción de miel o el cultivo y reproducción de larvas.

Diseños antinaturales

Las colmenas actuales tienen poco parecido y muy pocas de las propiedades de los nidos naturales en los que evolucionaron las abejas melíferas. En pleno siglo XXI usamos colmenas diseñadas hace más de 100 años y basadas en ideas de 1800.

Las colmenas artificiales hechas por el hombre son cuadradas, de 45 cm de altura, construidas de madera delgada, con amplias entradas y grandes aberturas de malla de alambre por debajo. Son diseños utilitarios que fueron pensados para ser baratos y para que los apicultores puedan acceder fácilmente a las abejas y extraer la miel. 

La mayoría de estas colmenas artificiales tienen una pérdida de calor siete veces mayor y un tamaño de entrada ocho veces mayor que los nidos de los árboles. Esto crea los niveles de humedad más bajos que favorecen al parásito.

Los cambios simples en el diseño de la colmena para reducir la pérdida de calor y aumentar la humedad, por ejemplo, utilizando entradas más pequeñas y paredes más gruesas, podrían reducir el estrés en las colonias de abejas melíferas. 

Los investigadores aconsejan que la simple construcción de colmenas en material de poliestireno en lugar de madera, puede aumentar significativamente la tasa de supervivencia y el rendimiento de las abejas. 

Fuente
Martín Carrillo O.- Blueberries Consulting

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