Miguel Bentín sitúa al arándano peruano en una etapa de mayor exigencia
Durante la inauguración de Blueberry Convention Paracas 2026, Miguel Bentín, presidente de Proarándanos, propuso una lectura histórica sobre el desarrollo del arándano en el Perú y situó a Ica en un lugar especialmente significativo dentro de ese proceso. Su intervención no se concentró solo en el presente del cultivo, sino también en los años en que comenzó a abrirse paso en la costa peruana en medio de incertidumbres técnicas y comerciales.
Bentín planteó una idea que le dio un sello regional a su intervención: “Es posible, no está corroborado al cien por ciento, pero es muy posible que las primeras hectáreas comerciales en la costa del Perú hayan salido de aquí”. Con esa afirmación, Ica apareció no solo como una zona en crecimiento dentro del negocio actual, sino también como un territorio que habría estado ligado a los primeros pasos del arándano peruano en la costa.
Los primeros años de una industria sin certezas
Bentín recordó que el desarrollo inicial del arándano en Perú estuvo marcado por un alto nivel de incertidumbre. En sus palabras, el panorama era “absolutamente incierto”, y aunque algunos mantenían una mirada más optimista, nadie proyectaba que la industria alcanzaría la dimensión que hoy tiene.
Ese recuerdo no apareció como una anécdota aislada, sino como una forma de releer el presente. La expansión actual del arándano sugirió, no fue el resultado de un camino evidente, sino de un proceso en el que hubo que avanzar sin certezas, ajustar decisiones en terreno y construir respuestas frente a una realidad productiva nueva.
El antecedente del espárrago y la uva
Durante su intervención, Bentín vinculó la historia del arándano con la experiencia previa de otros cultivos emblemáticos de la agricultura peruana. Recordó que el espárrago enfrentó en su momento el mismo escepticismo, al igual que la uva de mesa, que alguna vez fue vista como inviable en un entorno marcado por restricciones hídricas y climáticas.
La comparación buscó mostrar una lógica de desarrollo que se ha repetido en la agroexportación peruana: cultivos que comenzaron bajo duda, pero que terminaron consolidándose a partir de adaptación, aprendizaje y capacidad de respuesta frente a condiciones complejas.
“A mí me da mucho orgullo formar parte de este sector que muestra evidencia de cómo somos: de cómo superamos desafíos que parecen ir cuesta arriba y cómo hemos tenido la capacidad de construir nuestro propio conocimiento”, señaló. Con ello, Bentín reforzó una de las ideas centrales de su exposición: el crecimiento del arándano peruano no se explica solo por condiciones favorables, sino también por conocimiento acumulado y experiencia técnica construida localmente.

Miguel Bentin, presidente de Proarándanos, en Blueberry Convention Paracas 2026
Construir conocimiento en el desierto
Uno de los puntos más interesantes de su intervención fue la forma en que describió el proceso de adaptación del arándano a la costa peruana. Bentín recordó que, en los primeros años, la industria no contaba con una guía clara y que buena parte del conocimiento disponible desde otros países resultaba insuficiente frente a la diversidad de realidades productivas del litoral peruano.
“No tenemos información. Tenemos que escribir nuestros propios manuales”, dijo, aludiendo a un periodo en que los productores debieron avanzar sin referencias estables y con diferencias muy marcadas entre zonas incluso cercanas entre sí. Según explicó, fundos ubicados a apenas 50 kilómetros de distancia podían enfrentar problemas completamente distintos, lo que dificultaba establecer reglas generales.
Ese tramo de la intervención puso el acento en una dimensión menos visible del crecimiento del cultivo: la necesidad de generar conocimiento desde la propia experiencia productiva. Más que aplicar recetas importadas, el desarrollo del arándano en la costa peruana obligó a ajustar manejo, observación e innovación sobre la marcha.
Una industria que entra a una etapa más exigente
Si la primera parte de su discurso miró hacia los orígenes, la segunda se detuvo en el presente. Bentín señaló que el escenario de 2026 es muy distinto al de hace quince años, cuando la disponibilidad limitada de fruta en ciertos momentos del año facilitaba el éxito comercial sin una gran diferenciación.
Hoy, explicó, el contexto cambió. “La fruta se está segmentando. Tiene que ser competitiva a nivel productivo y comercial. Los mercados tienen más conocimiento y saben qué cosa quieren”. Con esa idea, llevó la conversación hacia uno de los puntos más relevantes para la industria actual: ya no basta con producir, sino que es necesario responder con mayor precisión a mercados más informados y exigentes.
Esa mirada conversa directamente con el sentido del encuentro en Paracas. Más que una discusión sobre expansión, lo que apareció fue una preocupación por cómo seguir creciendo bajo reglas distintas, donde la ciencia, la gestión y la especialización pesan mucho más que en los años iniciales del cultivo.

Miguel Bentin, presidente de Proarándanos, en Blueberry Convention Paracas 2026
Ica y su lugar en esta nueva etapa
Hacia el cierre de su intervención, Bentín volvió sobre Ica y destacó las 3.600 hectáreas de arándanos que hoy tiene la región. Aunque no es la zona de mayor tamaño dentro del país, superada por regiones del norte como La Libertad y Lambayeque, su papel dentro del desarrollo del cultivo sigue siendo relevante tanto por su trayectoria como por su proyección.
“No somos los más grandes, pero esperamos que sigamos creciendo de forma competitiva y sólida”, señaló. La frase condensó bien el tono final de su presentación: orgullo por el camino recorrido, pero también conciencia de que esta etapa exige más conocimiento, más precisión y una capacidad de adaptación mayor que en los años de arranque.
La intervención de Bentín dejó así una doble lectura sobre Ica: como parte de la historia temprana del arándano comercial en la costa peruana y como una región que todavía tiene espacio para seguir creciendo, aunque bajo condiciones bastante más exigentes que las de sus inicios.

Miguel Bentin, presidente de Proarándanos, en Blueberry Convention Paracas 2026
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