«El Niño no se combate cuando llega, la resiliencia del arándano se construye durante toda la temporada»

El panel de cierre del Seminario Internacional de Blueberries Consulting en Trujillo reunió a cinco especialistas de distintas disciplinas, quienes coincidieron en que el nuevo escenario climático obliga a replantear el manejo del cultivo desde la fisiología de la planta hasta la postcosecha. La prevención, el monitoreo y la integración de conocimientos fueron las principales conclusiones de una conversación que sintetizó los aprendizajes de dos jornadas técnicas en el encuentro de Trujillo, en Perú.

Durante años, la industria del arándano ha enfrentado el fenómeno de El Niño como un episodio extraordinario, respondiendo con medidas de emergencia cuando las altas temperaturas ya están instaladas en el campo. Sin embargo, el panel «Herramientas y estrategias para la mitigación de los efectos del fenómeno de El Niño», que cerró el Seminario Internacional organizado por Blueberries Consulting en Trujillo, dejó la conclusión que el mayor desafío para la industria no consiste en reaccionar frente al evento climático, sino en preparar plantas capaces de soportarlo.

La conversación reunió a Jorge Retamales, Juan Hirzel, Walter Apaza Tapia, Jorge Castillo y Jessica Rodríguez, quienes, desde la fisiología vegetal, la nutrición, la fitopatología, la entomología y la postcosecha, fueron construyendo una mirada integrada sobre los desafíos que enfrentará la industria peruana en un escenario donde los eventos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes.

Jorge Retamales, Juan Hirzel, Walter Apaza Tapia, Jorge Castillo y Jessica Rodríguez. Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

 

La resiliencia comienza en las raíces

Uno de los primeros consensos del panel fue que la capacidad de una planta para enfrentar un evento de estrés no depende únicamente de la genética o del clima, sino del estado fisiológico con el que llega a ese momento.

Walter Apaza resumió esta idea en una frase que marcó el inicio del debate. «En la medida que entremos al fenómeno de El Niño con una buena masa radicular, vamos a tener una planta con una mejor capacidad para enfrentar esas condiciones de estrés», aseguró.

Para el especialista peruano, esa condición no es fruto del azar. Depende del manejo del suelo o del sustrato, de la fertirrigación, del desarrollo radicular y de todas aquellas decisiones agronómicas que se toman mucho antes de que aparezcan las primeras olas de calor. «Una cosa es el suelo, otra es el sustrato y otra muy distinta son las prácticas de fertirrigación y manejo», explicó, insistiendo en que el sistema radical constituye la primera línea de defensa frente al estrés climático.

Medir antes que reaccionar

Si el nuevo escenario climático exige mayor anticipación, el monitoreo aparece como una herramienta indispensable. En este marco, Juan Hirzel sostuvo que hoy existen tecnologías capaces de detectar precozmente alteraciones fisiológicas, permitiendo actuar antes de que la planta manifieste síntomas visibles.

«Primero hay que tener los instrumentos; segundo, saber utilizarlos; y tercero, conocer cuáles son los rangos normales para cada variedad», sostuvo el investigador y destacó la utilidad de equipos para medir intercambio gaseoso, temperatura foliar, radiación, conductividad eléctrica y estado hídrico, señalando que todas esas variables permiten comprender cómo responde realmente la planta frente al aumento de temperatura.

Pero fue más allá y lanzó también un llamado directo a las empresas obtentoras de genética.

«Es responsabilidad de las casas genéticas caracterizar sus variedades y entregar esa información a los productores», advirtió, porque a su juicio, el conocimiento fisiológico de cada variedad será tan importante como la propia genética en los próximos años.

Walter Apaza Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

La fotosíntesis como eje de toda la estrategia

Más que hablar de fertilización, Hirzel centró la discusión en proteger el funcionamiento fisiológico de la planta. «El principal proceso fisiológico que hay que proteger es la constante actividad fotosintética.»

El reconocido especialista explicó que una planta que continúa realizando fotosíntesis mantiene la producción de carbohidratos, sostiene el crecimiento del fruto, sintetiza polifenoles y conserva la calidad comercial y por el contrario, cuando el estrés térmico reduce la fotosíntesis, disminuye la producción de azúcares, se altera la síntesis de ceras protectoras y comienzan a deteriorarse atributos tan relevantes como el calibre y la firmeza. En ese contexto llamó a replantear los programas nutricionales tradicionales.

«No todas las variedades necesitan la misma receta», afirmó, utilizando una comparación que despertó sonrisas entre los asistentes.

«¿Cuántos de ustedes van a un restaurante y todos piden el mismo plato?… bueno, nosotros hacemos eso con las plantas.»

Para Hirzel, el manejo nutricional debe dejar de ser uniforme y adaptarse a la fisiología de cada variedad y de cada sistema productivo.

Juan Hirzel Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

 

El equilibrio entre fotosíntesis y respiración

Las explicaciones fisiológicas fueron complementadas por Jorge Retamales, quien profundizó en uno de los conceptos desarrollados durante su conferencia magistral. Recordó que la fotosíntesis alcanza su máximo rendimiento alrededor de los 20 a 25 °C, dependiendo del material genético. A partir de ese punto, la situación cambia.

«Puede llegar un momento en que la cantidad de sustrato que es respirado empieza a superar lo que es formado a través de la fotosíntesis.» Explicó en el panel de conversación.

Cuando eso ocurre, indicaron, la planta deja de acumular reservas y comienza a consumirlas. El efecto no solo compromete la producción de la temporada en curso, sino también el desarrollo radicular y la siguiente campaña.

Retamales recordó además que la planta posee prioridades fisiológicas muy claras.

«La primera prioridad es la fruta; después vienen los brotes y la última prioridad son las raíces», explicó, por ello, cargas excesivas o periodos prolongados de fructificación pueden limitar el crecimiento radical precisamente cuando la planta más necesita fortalecer su capacidad de adaptación.

Jorge Retamales Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

La sanidad comienza antes del patógeno

Otro de los conceptos que atravesó toda la conversación fue que el problema sanitario no puede reducirse únicamente al control químico y Walter Apaza insistió en que muchas enfermedades aparecen porque la planta llega debilitada al periodo de mayor estrés. También advirtió sobre la necesidad de adaptar las estrategias comerciales a la condición real de la fruta.

«A veces es mejor tomar la decisión de ir a un mercado más cercano que enviar fruta a China y recibir un reclamo.»

Para el investigador, el acelerado envejecimiento que provoca el calor puede hacer inviable el envío de determinadas variedades hacia destinos de larga distancia.

En esa misma línea, Jorge Castillo defendió una visión mucho más colaborativa de la sanidad vegetal. «Los problemas fitosanitarios no corresponden a una pequeña área; la agricultura se hace en condiciones abiertas», comentó.

El profesor de la Universidad Nacional Agraria La Molina sostuvo que compartir información entre productores resulta tan importante como cualquier tratamiento químico. También advirtió sobre el riesgo de depender exclusivamente de los pesticidas.

«Los productos químicos hay que usarlos, pero hay que saberlos usar, porque la historia está llena de experiencias donde el abuso de pesticidas termina arrojando un saldo negativo.»

Para Castillo, el manejo integrado y la comunicación entre productores serán fundamentales frente a un escenario climático que favorecerá la aparición de nuevas plagas y enfermedades.

Jorge Castillo Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

 

La calidad también se construye después de la cosecha

Desde la postcosecha, Jessica Rodríguez recordó que la fruta llega mucho más vulnerable cuando ha sido sometida a altas temperaturas, por ello insistió en que el tiempo entre cosecha y enfriamiento será cada vez más determinante.

«La gran herramienta que tenemos para mantener la calidad de la fruta es enfriarla lo más rápido posible.»

La especialista recomendó adaptar los horarios de cosecha, incluso comenzando durante la madrugada cuando sea necesario, para reducir la temperatura de pulpa antes del transporte. También llamó a revisar tecnologías que hoy se aplican de manera rutinaria.

En ese punto, Walter Apaza cuestionó el uso indiscriminado del anhídrido sulfuroso en zonas donde Botrytis no representa un riesgo importante.

«La fruta nos está pidiendo frío», afirmó, recordando una antigua enseñanza compartida por Retamales: «Por cada hora que te demores en enfriar, es un día menos de postcosecha.»

Jessica Rodríguez complementó esa idea señalando que hoy existen herramientas diagnósticas, como análisis moleculares mediante qPCR (técnica que amplifica y mide simultáneamente moléculas de ADN o ARN), que permiten determinar objetivamente el riesgo sanitario antes de aplicar determinadas tecnologías.

Jessica Rodriguez Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

Preparar la planta antes del estrés

El panel concluyó con una pregunta que sintetizó toda la conversación: ¿La nutrición debe corregir deficiencias o preparar fisiológicamente a la planta antes del estrés?

Las respuestas fueron unánimes y para Hirzel, la nutrición debe orientarse a construir una planta funcional, capaz de sostener la fotosíntesis, mantener el equilibrio osmótico y favorecer el trabajo del sistema radical.

Apaza coincidió desde la fisiología. Castillo recordó que una planta mal nutrida siempre será más susceptible a enfermedades y Saucedo añadió que una planta estresada también resulta más atractiva para numerosas plagas debido a la emisión de compuestos volátiles que actúan como señales para los insectos.

Jessica Rodriguez y Jorge Castillo Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

 

Una nueva manera de entender la resiliencia

Más que entregar recetas, el panel dejó una idea que atravesó las dos jornadas del Seminario de Trujillo, y es que la resiliencia del cultivo no depende de una tecnología aislada ni de una aplicación puntual. Se construye mediante la integración de fisiología, nutrición, genética, monitoreo, fitosanidad, cosecha y postcosecha. En otras palabras, el fenómeno de El Niño dejó de ser un evento excepcional para transformarse en una nueva condición permanente de manejo.

La competitividad futura de la industria peruana del arándano dependerá, cada vez más, de la capacidad para comprender esa realidad y transformar el conocimiento científico en decisiones oportunas dentro del campo. Porque, como quedó claro en este panel de cierre, la mejor estrategia frente al próximo El Niño comienza mucho antes de que aparezcan las primeras altas temperaturas.

Lee también:

Fuente
Blueberries Consulting

Articulo anterior

Artículo siguiente

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Networking e innovación consolidan a Trujillo como punto de encuentro de...
“Comprender la planta para enfrentar el cambio climático”, la propuesta ...
Genética, sanidad y adaptación climática marcaron el cierre del Seminari...