Calidad y postcosecha

Jessica Rodríguez: reducir tiempos entre cosecha y enfriamiento será clave para proteger firmeza en arándanos

En el XLII Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026, la especialista en postcosecha explicó que el aumento de temperaturas puede acelerar la deshidratación y pérdida de firmeza del arándano. Frente a ese escenario, planteó que productores y exportadores deben acortar tiempos entre cosecha, proceso y enfriamiento, además de medir cómo responde cada variedad al calor.

La condición del arándano puede empezar a perderse antes de llegar al packing. En escenarios de mayor temperatura, la exposición del fruto al sol, los tiempos entre cosecha y enfriamiento, la gasificación, el prefrìo y la humedad en cámara pueden marcar diferencias en firmeza y vida postcosecha.

Esa fue la mirada que presentó Jessica Rodríguez, ingeniera agrónoma, máster en Ciencias y asesora en postcosecha, comercialización y marketing de productos frescos, durante su charla “Cambio climático y calidad de fruta: Implicancias para la condición y vida postcosecha”, en el XLII Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026.

Rodríguez distinguió El Niño del cambio climático: el primero es un evento conocido por la industria; el segundo está haciendo más complejos sus ciclos e impactos. Desde ahí llevó la discusión a una pregunta práctica: cómo reducir el deterioro cuando el calor ya empieza a afectar al fruto.

El fruto puede estar más caliente que el ambiente

Uno de los ejemplos más claros de su presentación fue una medición en campo: con cerca de 24°C en el aire, un arándano expuesto al sol alcanzó 30,6°C.

Para Rodríguez, esa diferencia importa porque el arándano, al ser un fruto oscuro, puede absorber más temperatura que otras frutas expuestas a la misma condición. Por eso, el termómetro ambiental no siempre refleja el nivel real de estrés térmico que enfrenta la fruta.

La consecuencia es directa: horario de cosecha, tiempo de exposición, traslado y enfriamiento dejan de ser detalles operativos cuando el fruto ya viene más caliente desde el campo.

La pérdida de agua también es pérdida de firmeza

La deshidratación fue uno de los puntos centrales de la charla. Rodríguez fue enfática en que, en arándanos, perder agua no afecta solo la apariencia.

“Mantener, evitar la deshidratación del arándano es sumamente importante. Porque no sólo es que el arándano se nos arrugue, el arándano pierde firmeza”, señaló.

Una fruta que pierde agua en campo, durante la espera o en procesos mal controlados llega con menos capacidad de resistir tránsito, comercialización y destino.

La especialista también mostró que, cuando sube la temperatura y no existe una adecuada baja nocturna, la firmeza puede resentirse en poco tiempo. En una de sus mediciones, fruta del mismo huerto mostró menor firmeza apenas dos días después de un alza fuerte de temperatura.

El riesgo aumenta cuando una fruta ya expuesta al calor entra a una operación lenta, con esperas prolongadas o manejos que favorecen la pérdida de agua.

Jessica Rodriguez Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

Acortar tiempos antes del enfriamiento

Rodríguez resumió el aporte de la postcosecha en una idea simple: eficiencia.

“¿Qué es el gran aporte que puedo hacer en la postcosecha? Ser eficiente”, afirmó.

Si el clima no se puede cambiar, sí se pueden reducir tiempos, evitar esperas innecesarias, llegar antes al enfriamiento, enfriar bien, procesar lo antes posible y embalar con una operación más disciplinada.

En sus evaluaciones, una operación como la gasificación podía concentrar pérdida de agua en pocos minutos, especialmente por la ventilación necesaria para mover el gas. El problema no es la gasificación en sí, sino la pérdida de margen cuando la fruta ya viene expuesta a calor.

También llamó a mirar con atención el prefrío, las cámaras y la humedad relativa. Mientras más largo sea el tiempo antes de estabilizar la fruta, mayor será la posibilidad de perder agua. Y si esa pérdida se transforma en menor firmeza, el impacto deja de ser solo operativo y pasa a ser comercial.

Jessica Rodriguez Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

Medir variedades para decidir mejor

El cierre de la presentación llevó el tema a la adaptación varietal. Rodríguez mostró que distintas variedades pueden responder de manera diferente frente a aumentos de temperatura.

En algunas, el calor puede afectar tamaño, sólidos o compuestos asociados a calidad; en otras, el efecto puede ser menor. Su conclusión fue clara: no basta con asumir que una variedad funcionará igual en todas las zonas ni bajo todos los escenarios climáticos.

“Una forma de combatir este efecto del cambio climático es estudiar las variedades, ver cómo se comportan, medir y seleccionar”, planteó.

Jessica Rodriguez Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 © Blueberries Consulting

 

En Perú, con más de 29 mil hectáreas cultivadas y una matriz varietal amplia, medir la respuesta de cada variedad al calor entra directamente en la planificación de campaña.

Rodríguez también mencionó herramientas de mitigación, como mallas, techos, coberturas o cosechas en horarios de menor temperatura. Pero su mensaje no apuntó a una única solución, sino a entender qué problema se quiere corregir y qué efecto puede tener cada manejo sobre temperatura, humedad y firmeza.

Para productores y exportadores, la señal es concreta: no esperar que el frío corrija al final lo que la fruta perdió antes. En campañas más expuestas al calor, proteger firmeza dependerá de tiempo, medición y disciplina operativa desde cosecha hasta enfriamiento.

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Fuente
Blueberries Consulting

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