Desarrollo varietal

David Yarborough: el southern highbush amplió la geografía mundial del arándano

El profesor emérito de la Universidad de Maine analiza el aporte del mejoramiento genético a la expansión del cultivo y los criterios que deberían orientar la permanencia o renovación de variedades en los campos.

El desarrollo de variedades southern highbush permitió extender la producción de arándanos hacia regiones con inviernos más suaves, sumar nuevos países productores y ampliar los calendarios de abastecimiento internacional. Para David Yarborough, profesor emérito de Horticultura de la Universidad de Maine, este ha sido uno de los cambios más relevantes en la evolución reciente de la industria.

Especialista emérito en arándano silvestre, Yarborough ha dedicado gran parte de su trayectoria al estudio de esta producción en Maine. En conversación con Blueberries Consulting, abordó el aporte de la genética a la expansión del arándano cultivado, las particularidades del sistema silvestre y las decisiones que acompañan la renovación varietal.

La genética abrió nuevas zonas de producción

“La transformación ya está en marcha gracias al mejoramiento genético”, sostiene Yarborough.

En su análisis, las nuevas variedades han extendido las ventanas de cosecha, facilitado la producción en una mayor diversidad de ambientes y mejorado atributos como el sabor y la vida postcosecha. Dentro de ese proceso, destaca especialmente el desarrollo del arándano alto del sur.

“El desarrollo de las variedades southern highbush permitió expandir el cultivo a muchos más países”, afirma.

Estas variedades fueron desarrolladas, entre otros objetivos, para responder a condiciones de menor acumulación de frío que muchos cultivares northern highbush. Esa adaptación favoreció la incorporación de nuevas regiones productivas y contribuyó a extender la disponibilidad de arándanos en los mercados.

El desempeño de cada material sigue dependiendo del clima, el manejo y las condiciones de la zona donde se establece. Por ello, la evaluación local resulta necesaria antes de avanzar hacia una escala comercial.

La particularidad del arándano silvestre

La producción de arándano cultivado se desarrolla en campos establecidos con variedades seleccionadas. El arándano silvestre de Maine responde a una lógica diferente: se maneja sobre poblaciones presentes naturalmente en el terreno.

En este sistema, Yarborough identifica oportunidades para ampliar la producción mediante la incorporación de nuevas superficies bajo manejo. También destaca el interés científico que mantienen la composición y los compuestos bioactivos del arándano silvestre, características que contribuyen a su diferenciación dentro de la categoría.

La renovación varietal corresponde principalmente al arándano cultivado, mientras la producción silvestre concentra sus esfuerzos en mejorar el manejo y la eficiencia de las poblaciones existentes.

Arándanos silvestres de Maine © Wildblueberries.com

Renovar según el desempeño del campo

En el arándano cultivado, la evolución genética lleva directamente a otra decisión: cuándo mantener una variedad y cuándo reemplazarla.

Yarborough plantea que la industria debería revisar la permanencia de materiales que ya no responden adecuadamente a los objetivos productivos y de calidad de cada campo. La observación comprende tanto el establecimiento de nuevas plantaciones como la renovación de superficies existentes.

La decisión no debería depender solo de la antigüedad de una variedad. Adaptación, rendimiento, calidad de fruta, condición postcosecha y respuesta comercial deben evaluarse según la zona productiva y el destino.

La nueva genética tampoco garantiza por sí misma mejores resultados. Un material puede mostrar ventajas en una región y presentar limitaciones bajo otro clima, suelo o sistema de manejo. Por eso, la validación local sigue siendo decisiva antes de reemplazar variedades que todavía entregan resultados productivos y comerciales adecuados.

Genética, oferta y crecimiento del consumo

Para Yarborough, a los pioneros de la industria les sorprendería “el crecimiento alcanzado a escala mundial, impulsado por el mejoramiento genético y por el posicionamiento del arándano como una fruta asociada a la salud”.

El crecimiento de la demanda y la ampliación de la oferta avanzaron en paralelo. Mientras el consumo ganaba espacio en distintos mercados, la genética permitió extender las temporadas y desarrollar fruta con atributos más ajustados a las exigencias comerciales.

El southern highbush muestra hasta dónde el desarrollo varietal puede ampliar las fronteras productivas del arándano, pero también confirma que el comportamiento de un material depende de la zona, el manejo y el mercado al que debe responder.

El desafío para la industria será combinar el acceso a nueva genética con evaluaciones locales que permitan identificar mejoras reales en productividad, calidad y postcosecha. La renovación varietal tendrá sentido cuando responda a resultados concretos en el campo y a objetivos comerciales definidos.

 

Fuente
Blueberries Consulting

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