Zimbabwe acelera su crecimiento en arándanos y marca una nueva frontera exportadora en África

La expansión de frutas tropicales y berries de alto valor refleja una transformación de la agricultura africana hacia una horticultura más orientada a la exportación, con Zimbabwe como uno de los casos más visibles en arándanos.

HARARE. La industria de fruta fresca en África atraviesa una rápida transformación. Las exportaciones de frutas tropicales y productos de alto valor crecen con fuerza, impulsadas por una mayor demanda mundial de alimentos saludables, fruta fresca durante todo el año y berries de calidad premium.

Las exportaciones de frutas tropicales del continente se han más que triplicado en la última década, reflejando un cambio más amplio en la agricultura africana: desde la producción tradicional de commodities hacia una horticultura de mayor valor, orientada a los mercados internacionales.

Zimbabwe ofrece uno de los ejemplos más claros de esta transformación. Su industria de arándanos, que inició la producción comercial de exportación en 2017, pasó de ser un experimento agrícola de nicho a convertirse en una de las fuentes de ingresos hortícolas de más rápido crecimiento del país.

La escala de la expansión ha sido significativa. Los ingresos por exportaciones de berries de Zimbabwe aumentaron de aproximadamente USD 11 millones en 2020 a USD 50,1 millones en 2024, lo que representa un incremento de 351% en cuatro años. En el mismo período, los volúmenes exportados pasaron de cerca de 2.503 toneladas a 6.240 toneladas. Los arándanos representan la gran mayoría de las exportaciones de berries del país.

El crecimiento ha continuado. Según la Organización Internacional del Arándano, Zimbabwe exportó alrededor de 9.500 toneladas de arándanos en 2025, producidas en unas 650 hectáreas. Para 2026, se espera que la superficie plantada aumente a cerca de 850 hectáreas, con volúmenes de exportación estimados en aproximadamente 12.000 toneladas.

De cultivo incipiente a industria exportadora

El surgimiento de esta industria resulta especialmente llamativo si se considera que los arándanos estaban prácticamente ausentes del panorama agrícola comercial de Zimbabwe hace poco más de una década. Las plantaciones de prueba comenzaron en 2008 y las exportaciones comerciales se iniciaron en 2017.

Desde entonces, los productores se han beneficiado de las condiciones de cultivo en zonas de mayor altitud, temperaturas favorables, una ventana productiva relativamente larga y cercanía a mercados relevantes de Europa y Medio Oriente.

El resultado ha sido la formación de una industria agrícola exportadora de alto valor, capaz de generar más divisas por hectárea que muchos cultivos tradicionales.

La horticultura zimbabuense, en general, también muestra señales de recuperación. Según antecedentes citados en el reporte, las exportaciones hortícolas aumentaron de USD 59,8 millones en 2024 a USD 181,7 millones en 2025, con los arándanos identificados como el principal contribuyente a ese crecimiento.

Una tendencia que avanza en África

El auge de los arándanos no se limita a Zimbabwe. En distintos países africanos, los productores están incorporando cultivos como paltas, berries, mangos, nueces de macadamia, cítricos, uvas y otros productos hortícolas premium, en respuesta a mercados internacionales cada vez más sofisticados.

Para los inversionistas, el atractivo es claro. La horticultura de alto valor activa una extensa cadena económica que incluye viveros, sistemas de riego, fertilizantes, protección de cultivos, almacenamiento en frío, empaque, transporte, carga aérea y logística portuaria.

A diferencia de muchos productos agrícolas a granel, la fruta fresca también abre oportunidades para agregar valor mediante selección, embalaje, procesamiento y desarrollo de marcas.

Ventana comercial y nuevos mercados

La ubicación geográfica de Zimbabwe entrega una ventaja adicional. Su temporada de arándanos complementa los ciclos productivos de los principales mercados del hemisferio norte, lo que permite abastecer a consumidores europeos en períodos en que la producción local es limitada.

Alemania, Países Bajos y España se han convertido en destinos importantes para la fruta zimbabuense, mientras Reino Unido, Lejano Oriente y Emiratos Árabes Unidos también figuran entre los mercados relevantes.

La apertura de China a los arándanos de Zimbabwe podría modificar aún más la economía del sector. El país obtuvo en 2025 un acuerdo fitosanitario que permite el ingreso de sus arándanos al mercado chino, entregando a los productores acceso potencial a uno de los mercados de fruta premium más grandes y de mayor crecimiento del mundo.

Capital, tecnología y cadena de frío

La oportunidad, sin embargo, exige altos niveles de inversión. La producción de arándanos requiere riego, material vegetal especializado, sistemas de fertirriego, infraestructura de protección, plantas de empaque y una logística confiable de cadena de frío.

Estimaciones de la industria han situado anteriormente los costos de establecimiento en decenas de miles de dólares por hectárea, lo que convierte el acceso a financiamiento agrícola de largo plazo en un factor crítico.

Esta es una de las principales limitaciones que enfrenta la reactivación hortícola de Zimbabwe. Los productores han advertido que el financiamiento caro y de corto plazo no resulta adecuado para cultivos perennes de exportación. A ello se suman regulaciones cambiarias y altos costos operativos, que pueden reducir los retornos disponibles para los agricultores.

El Consejo de Desarrollo Hortícola ha solicitado incentivos y mejor acceso a capital paciente para permitir la expansión de la industria.

De exportar fruta fresca a construir una agroindustria

La pregunta económica más importante es si África podrá convertir esta expansión hortícola en un verdadero complejo agroindustrial.

La exportación de fruta fresca representa solo una primera etapa. La mayor oportunidad está en desarrollar la infraestructura que la rodea: logística refrigerada, capacidad de carga aérea, embalaje especializado, procesamiento de alimentos, concentrados de fruta, jugos, fruta deshidratada, nutracéuticos, tecnología agrícola y marcas africanas con reconocimiento internacional.

Para Zimbabwe, la historia del arándano demuestra que el país no necesariamente debe competir en el mercado internacional solo a través de cultivos tradicionales a granel. Una superficie relativamente pequeña, pero altamente productiva, respaldada por riego, tecnología, capital y mercados de exportación confiables, puede generar ingresos relevantes en divisas.

El desafío será lograr que esta nueva economía hortícola tenga una base amplia y no permanezca concentrada en un número reducido de productores comerciales intensivos en capital.

Para ello, será necesario incorporar a más agricultores locales y pequeños productores a las cadenas de exportación mediante agricultura por contrato, financiamiento de largo plazo, apoyo técnico, agregación de oferta e infraestructura compartida de cadena de frío y plantas de empaque.

El auge frutícola de África representa, por tanto, algo más que un cambio en los cultivos del continente. Apunta a una posible reestructuración de sus exportaciones agrícolas: desde productos básicos de menor valor hacia empresas alimentarias de alto valor, impulsadas por el mercado e integradas internacionalmente.

Los arándanos de Zimbabwe son, quizás, uno de los ejemplos más claros de lo que puede ocurrir cuando las ventajas agrícolas de África se combinan con capital, tecnología y acceso a consumidores globales.

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