Cuna de Platero desarrolla genética de arándanos desde las necesidades del productor

La cooperativa combina la evaluación de variedades externas con programas propios de breeding, mientras Cupla ya se evalúa en condiciones productivas fuera de Huelva.

Por: Natalia Rubio Iversen

La oferta de nuevas variedades de arándanos sigue creciendo, pero disponer de más genética no hace necesariamente más simple la decisión del productor. Cada material tiene que demostrar cómo se comporta en las condiciones donde será cultivado y qué aporta realmente al sistema productivo.

En Cuna de Platero, el proceso comienza con las necesidades de sus agricultores. A partir de ahí, la cooperativa evalúa la genética disponible y desarrolla también materiales propios, buscando alternativas que respondan a la realidad productiva de sus socios.

Francisco del Rosal, responsable de I+D+i de Cuna de Platero, explicó a Blueberries Consulting durante Fruit Attraction 2026 cómo la cooperativa organiza ese trabajo entre evaluación, selección y desarrollo varietal.

La selección empieza por una necesidad productiva

Para Cuna de Platero, el punto de partida está en los problemas y necesidades que observan entre sus agricultores. Esa información orienta tanto la búsqueda de variedades disponibles en el mercado como sus propios programas de mejora.

Del Rosal explica que el objetivo del trabajo varietal está directamente vinculado con los productores de la cooperativa. Desarrollar una variedad propia no es necesariamente la primera respuesta: antes también se observa qué materiales ya existen y qué posibilidades ofrecen bajo sus condiciones de producción.

La cooperativa trabaja así con genética de distintos programas, evaluando su comportamiento antes de trasladar esa información a los agricultores. Antes de decidir qué material incorporar, la prioridad es conocer cómo responde en campo.

 

Evaluar antes de elegir

La evaluación varietal permite comparar alternativas y generar información antes de avanzar en una recomendación. En ese proceso, Cuna de Platero combina materiales externos con sus propios desarrollos.

Para ordenar parte de ese trabajo, la cooperativa dispone de una finca experimental destinada al desarrollo varietal de arándano y mora. Allí se concentran ensayos que anteriormente estaban distribuidos entre campos de cooperativistas, manteniendo al mismo tiempo el vínculo con la experiencia productiva de los socios.

Los ensayos permiten comparar el comportamiento de los materiales antes de avanzar en una recomendación varietal.

La evaluación de genética externa convive con el programa propio de mejora, que busca responder a necesidades específicas detectadas por la cooperativa y sus productores.

“Un breeding muy local y muy colaborativo”

Del Rosal resume esa forma de trabajar en una frase: “Hacemos un breeding muy local y muy colaborativo”.

Del Rosal vincula ese carácter local con las necesidades y condiciones de los productores de la cooperativa, mientras que la dimensión colaborativa incorpora la experiencia de los socios al proceso de evaluación y desarrollo.

La finca experimental permite concentrar parte del proceso, mientras la relación con los agricultores mantiene conectado el trabajo de I+D+i con las decisiones que después deberán tomarse en los huertos.

De ese programa han surgido materiales propios como Cupla, variedad de arándano desarrollada por Cuna de Platero. Su recorrido permite observar ahora otra parte del proceso: qué ocurre cuando un material desarrollado a partir de necesidades locales empieza a evaluarse bajo otras condiciones productivas.

Cupla amplía su evaluación fuera de Huelva

Durante 2026, el equipo de I+D+i de Cuna de Platero siguió el comportamiento de Cupla fuera de España, con trabajo técnico en Brasil y México.

En Brasil, el equipo recorrió ensayos, plantaciones comerciales, un vivero y un laboratorio de plantas para observar la evolución de la variedad en distintas etapas del cultivo. Tras la visita, Del Rosal señaló que habían podido comprobar “el buen comportamiento de la variedad y su adaptación al territorio”.

La observación corresponde al seguimiento realizado por la propia cooperativa y aporta información sobre el comportamiento de Cupla bajo esas condiciones específicas.

México también forma parte de ese proceso. Durante el año, Cuna de Platero visitó zonas productoras de Puebla, Michoacán y Guanajuato para observar el desempeño de Cupla bajo condiciones diferentes a las de Huelva y recoger información junto a productores que trabajan con la variedad.

La evaluación fuera de Huelva abre una nueva fase para Cupla: comprobar cómo responde el material cuando cambian las condiciones de producción y ampliar la información disponible para futuras decisiones varietales.

 

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Fuente
Blueberries Consulting

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