Carolina Rodríguez: “Hay que renaturizar las turberas en Chile”

Carolina Rodríguez es socióloga y cientista agraria especializada en conservación y restauración de humedales y turberas. Posee habilidades multidisciplinarias en investigación, planificación, ejecución y evaluación de proyectos socioambientales ligados a la protección de estos ecosistemas. La investigadora centra sus fortalezas principalmente en la comprensión profunda y analítica de la interacción ser humano – paisaje y la capacidad de integrar a comunidades locales en la planificación de sus territorios.

La investigadora Carolina Rodríguez es especialista en humedales y ha realizado postgrados en Alemania sobre humedales y turberas. Su labor se ha enfocado principalmente en el estudio de estos ecosistemas en la Patagonia chilena y es una de las dos únicas doctoras chilenas en el tema.

Cuál es la diferencia entre humedales y turberas?

Un humedal es un ecosistema en el cual se intersecan un ambiente acuático y otro terrestre. Una turbera por tanto, es un tipo de humedal. Este ecosistema tiene la característica diferenciadora de que los restos de las plantas que le habitan se han acumulado en el suelo húmedo, formando un estrato de al menos 30 cm compuesto por al menos 30% de materia orgánica semidescompuesta conocida como turba. La turba por tanto, es un tipo de suelo que a través de cientos de años de acumulación sostenida puede dar origen a un ecosistema llamado turbera. Puesto que la vegetación de las turberas es lo que da origen a la turba, podemos afirmar que las turberas son ecosistemas que producen su propio suelo.

La turba se diferencia entre sí según los vegetales que contiene?

Exactamente! Para entender este principio debemos primero tener en cuenta que la formación de turba depende de la composición química de la vegetación que predomina en un ecosistema, de la resistencia de aquella a la actividad microbacteriana, del valor pH del agua y del nivel de saturación del suelo. Las plantas con mayor cantidad de componentes no labiles serán aquellas que, al momento de decaer sus partes, aporten mayor cantidad de restos orgánicos a la formación de la turba. Las plantas cuya composición es menos rica en azúcares, y cuyos restos se depositan en suelos saturados en agua y con un valor pH ácido, serán menos apetecidas por una buena parte de los microorganismos descomponedores del suelo. Así mismo, el nivel de agua del suelo va a excluir o incluir a los microorganismos aeróbicos en el buffet. Por tanto, las plantas que forman la turba no son todas aquellas que viven en la turbera, sino más bien aquellas cuyos tejidos tienen mayor subsidencia, siendo su descomposición dependiente del pH y el nivel del agua del medio donde los restos son depositados. Estos factores inciden en que los restos de vegetación que se acumulan formando la turba, permanezcan semidescompuestos y sean reconocibles al ojo humano en calidad de “macrofósiles”. Y puesto que la formación de vegetación no depende sólo de factores ecológicos, sino también de factores climáticos, es posible encontrar en la estratigrafía de las turberas restos de plantas que nos permiten conocer las condiciones paleoclimáticas desde el origen del ecosistema (límite inferior del horizonte más profundo de turba verificado con barreno) hasta el presente (vegetación actual formadora de turba). En otras palabras, hay diferentes tipos de turba, dependiendo de la vegetación que ha dado origen a la misma. La turba que se forma en un bosque de palmeras rafia es diferente a la turba de musgo Sphagnum magellanicum que se forma en las altas latitudes del planeta, y gracias a que las turberas son ambientes saturados, es posible que reconozcamos los macrofósiles de ambas en sus turberas respectivas.

Cuántos tipos de turba existen?

Eso depende de la clasificación que se use. A nivel mundial las clasificaciones botánicas son las más usadas. Estas se basan en los tipos de plantas que forman la turba (tipos de musgos, maderas, etc.) y en la especie o familia vegetal que domina en el sustrato turba (musgos marrón, musgos esfagnosos, madera de alisos, madera de ciprés, ericáceas, turba amorfa, etc). Otra clasificación más simple y que anula la diversidad botánica, es la clasificación en base a la textura de la turba, usada por la WRB en la soil taxonomy, la cual sólo discierne entre fibric, sapric y hemic. Las clasificaciones botánicas brindan mayor información sobre el ecosistema y por ende sobre las estrategias de manejo y conservación que deben ser usadas para protegerlos. Tan sólo en Aysén, tras dos años de investigación de maestría y cuatro de investigación doctoral me fue posible identificar 11 tipos diferentes de sustratos. Diez de ellos correspondían a tipos de turba y uno de ellos a gyttja orgánica (un tipo de sustrato que se forma en el fondo de los lagos y lagunas en base a la decantación de detritus).

A qué se refiere cuando habla de renaturización de turberas y humedales?

A devolver a estos ecosistemas las condiciones mínimas para que recuperen su resiliencia y puedan volver a regenerarse por sí mismos.

Deben permanecer bajo la tutela de la Ley Minera?

En Chile, la turba es considerada un recurso minero. El estrato donde ocurre la vida vegetativa (o sea, la capa superior donde crece la vegetación que da origen a la turba), es responsabilidad del propietario del terreno, y en caso de contener especies emblemáticas (por ejemplo: Ciprés de las Guaitecas), también las instituciones encargadas del patrimonio natural (por ejemplo: CONAF). Por otro lado, las turberas son ecosistemas hidrogenéticos, o sea, formados por la presencia sine qua non del agua. Por ende, debieran estar también bajo la regulación de la Dirección General de Aguas, DGA, pero no conozco políticas que regulen al respecto.

De qué manera y quién las debe manejar?

Yo creo que debieran hacerlo entidades de carácter público-privado que aseguren su conservación y protección, y que puedan llevar a cabo monitoreos, estrategias de prevención de daño y evaluaciones de riesgo y vulnerabilidad con conocimiento de causa e integrando a todos los involucrados.

Pueden estar en manos privadas?

Pienso que sí, si estas entidades aseguran lo respondido en la pregunta anterior. De otro modo, debiera el Estado asegurar que tales entidades lo hagan.

Carolina Rodríguez Martínez, PhD en Ciencias Agrarias, con especialización en humedales, Humboldt Universität zu Berlin (2010- 2015), MSc Manejo Integrado de Recursos Naturales, Humbolt Universität zu Berlin (2008 -2010), es especialista en conservación y restauración de humedales y ha cooperado en proyectos para el manejo de riesgos y conservación de ambientes hidrogeomórficos en África, Asia, Europa y Latinoamérica.

Fuente: Blueberries Consulting – Martín Carrillo O.

 

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