Caso frambuesas: La industria exige a las autoridades cuidar mejor el prestigio de la fruticultura chilena

“Lamentamos esta situación que, si bien, obedece a un hecho puntual, requiere que se adopten medidas más exhaustivas al respecto”

El reportaje de la Agencia de noticias Reuters, titulado: “Cómo una estafa chilena con frambuesas esquivó controles desde China a Canadá”, prendió las alarmas en la industria agrofrutícola y en la opinión pública chilena en general.

La investigación periodística asegura que, en enero de 2017, los inspectores de la Aduana chilena, debido a una denuncia, registraron las oficinas de la empresa Frutti di Bosco, ubicadas en el centro de Santiago. La investigación arrojó la incautación de registros revelaron un fraude centrado en las frambuesas.

La triangulación

De manera resumida, se trata del envío a Canadá de frambuesas congeladas producidas en China y re etiquetadas como frambuesas cultivadas en Chile, y certificadas como orgánicas, aprovechándose del pacto comercial entre Canadá y Chile, vigente desde 1997, que permite a los exportadores chilenos auto certificar la procedencia de sus productos.

Además, este acuerdo permitió que las frambuesas re etiquetadas ingresaran al mercado canadiense libres de aranceles, evadiendo el impuesto del 6% que se aplica a la misma fruta si es importada desde China.

La maniobra permitió enviar los productos a los mercados canadienses y consumidores de ciudades como Vancouver y Montreal, según la investigación, y se calcula que al menos USD 12 millones en frambuesas etiquetadas de manera fraudulenta se enviaron a Canadá entre 2014 y 2016.

La industria denunció a tiempo

En su momento, Ronald Bown, titular de la Asociación de Exportadores de Frutas de Chile (Asoex), en una carta a la Aduana chilena el 15 de noviembre de 2016, pidió que se investigara la denuncia, advirtiendo lo delicado que para la industria frutícola chilena significaba el delito.

Sin embargo, al parecer Chile no notificó a Canadá de la irregularidad, según funcionarios canadienses que aseguran que la alerta no se materializó, incluso después de que el propietario de Frutti di Bosco reconociera que se había coludido con Alasko Foods Inc para enviar los productos ilícitos a Canadá.

La alerta en Chile

La Aduana chilena fue alertada de algo sospechoso a fines de 2016, cuando recibieron una carta de la Fruticola Olmué, una de las principales plantas empacadoras ubicada en Chillán, a unos 400 kilómetros al sur de la capital.

La operación fraudulenta se descubrió cuando el empresario y actual director de la Confederación de la Producción y del Comercio de Chile (CPC) Juan Sutil, compró la Frutícola Olmué, y a raíz de la auditoría interna se captó la señal de alerta respecto a los servicios que la planta había realizado para Frutti di Bosco, por lo que Frutícola Olmué cortó lazos comerciales con Frutti di Bosco el 24 de octubre de 2016, el mismo día en que alertó al Servicio Nacional de Aduanas de Chile.

Reclamo de la industria

La empresa de Juan Sutil, en un comunicado público, indicó que «los responsables de las relaciones económicas internacionales, al parecer no tomaron cartas en el asunto y a nuestro entender ni siquiera informaron a su contraparte canadiense”, y agrega:

“Es altamente frustrante para Frutícola Olmué que en la práctica este gravísimo delito que motivó nuestra denuncia haya quedado impune y que la justicia haya condenado a un solo responsable, con una multa absolutamente absurda, que no dice relación con la gravedad ni magnitud del ilícito cometido, y menos con los beneficios que los defraudadores obtuvieron de él”.

En tanto, el presidente de la Asociación de Exportadores de Frutas, Asoex, Ronald Bown, señaló a los medios que “procedimos a denunciar en forma inmediata el hecho a las autoridades competentes (…) considerando que esta situación estaba afectando la imagen de Chile como país exportador serio» y agrega:

“Exigimos que ello sea castigado de forma ejemplar con sanciones muy contundentes, ya que, al existir un sistema de auto certificación, como es el caso de Canadá, son las autoridades chilenas las que deben resguardar que se cumpla con los compromisos internacionales, para efectos de evitar perjudicar la imagen de la inmensa mayoría de los exportadores, así como del país (…) lamentamos esta situación que, si bien, obedece a un hecho puntual, requiere que se adopten medidas más exhaustivas al respecto”.