Embotellamientos portuarios podrían afectar la condición de las exportaciones de fruta fresca

La demora en las operaciones portuarias ha provocado que importadores y exportadores de productos frescos prefieran el transporte aéreo.

La pandemia desordenó la rítmica coreografía de movimientos portuarios, aumentando el tiempo que demora una carga llegar a su destino. Son esos días extras los que ponen en peligro la calidad de exportaciones como la fruta fresca. En las largas filas para descargar los productos, la fruta puede madurar demasiado o descomponerse.

Fue la falta de trabajadores portuarios por restricciones sanitarias combinadas con el efecto de las cuarentenas y las ayudas sociales, que aumentaron la demanda de productos en el mercado, lo que provocó que puertos de EE. UU tuvieran docenas de buques esperando descargar contenedores. Y la globalización provocó un efecto en cadena, afectando las operaciones portuarias mundiales.

Según publicó Financial Times en agosto, unos 350 barcos esperan turno para carga o descarga de containers en puertos de todo el mundo.

“Dado que el envío y la entrega demoran más de un mes, ha habido casos en que la fruta se descompuso o se volvió menos fresca antes de llegar a Corea”, dijo un portavoz de Emart, cadena de supermercado coreana, al medio Korea Joongang Daily. «En lugar de realizar envíos por mar, estamos trabajando rápido para aumentar la proporción de envíos aéreos».

Si antes las cerezas y arándanos chilenos tardaban 40 días en llegar a Corea, ahora solo toma 4 a 5 días por cargo aéreo. Desde California, las uvas demoran 3 a 4 días por avión, diez veces menos que por barco.

«Se tarda menos de una semana para que las frutas lleguen a cada una de nuestras sucursales desde el país de origen, y es más fresco que obtenerlas por transporte marítimo», informa el portavoz de Emart a Korea Joongag Daily.

Este año la proporción de productos recibidos por avión en Emart aumentó en un 26% respecto del año pasado.

El embotellamiento portuario ha creado la tendencia en aumento de preferir transporte aéreo antes que marítimo. Aunque la primera opción es más cara, muchas empresas están eligiendo asumir ese costo que arriesgarse a perder más inversión esperando que sus productos frescos ingresen al puerto de destino.

Fuente
Catalina Pérez R. - Blueberries Consulting

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