“Necesitamos una cultura de la inocuidad…”

“Debe haber una proyección estratégica de hacia dónde vamos a dirigir nuestra fruta, porque de eso depende el tipo de aplicaciones fitosanitarias que vamos a hacer, el tipo de instalaciones que requerimos en el campo, y si vamos a cosechar la fruta de forma directa, o si lo vamos a hacer a través de una línea de empaque”

Ana Miranda, directora de calidad de Hortifrut México, y Johanna Trombert, especialista en seguridad alimentaria, en sus respectivas charlas, dictadas en el contexto del Mes Internacional del Arándano, han hecho enérgicos llamados a cuidar las buenas prácticas ambientales y de salubridad para enfrentar los escenarios comerciales pospandemia y sus nuevos estándares.

Las expertas han puesto el énfasis en la digitalización de los procesos, la trazabilidad completa del recorrido de la fruta desde el campo al consumidor, en las certificaciones nacionales e internacionales, en la sustentabilidad de la actividad, en la seguridad, y en la salubridad de las personas y el producto, como algunos de los elementos indispensables para obtener competitividad en los mercados.

Primero: ¿Qué es el cliente?

Para algunos no es un tema fácil hablar de estándares de inocuidad o de sustentabilidad en el proceso productivo, sobre todo en estos tiempos, principalmente por los costos y altas exigencias que ello implica, pero la gran mayoría está entendiendo que para ser competitivos en los mercados hay que mantener estándares acordes a la demanda de los clientes.

Ana Miranda plantea que, para optimizar estos costos primeramente tenemos que identificar qué es el cliente. “Es muy importante hacer la distinción si el cliente es la persona que va a consumir el producto, o el distribuidor, o el retail, etc. Esta definición del cliente es importante porque necesitamos entregar, tanto el producto como el servicio, de acuerdo con la demanda que el cliente tenga”, puntualiza.

“Asimismo, debemos identificar cuál es el mercado en el que vamos a distribuir y vender los arándanos. Si vamos a distribuir los arándanos a una larga distancia y necesitamos algún tipo de tecnología de poscosecha, entonces la definición del cliente desde un inicio de la comercialización es clave para poder hacer una estructura general de todo el proceso”, reitera.

Digitalización y trazabilidad completa

Johanna Trombert pone el énfasis en los sistemas de blockchain y la urgente digitalización de la totalidad de la cadena. “Debemos contar con una trazabilidad completa del proceso, desde la salida de nuestra fruta del campo, hasta la llegada a la mesa del consumidor en cualquier lugar del mundo en donde se encuentre” y agrega:

“Es más, ya los consumidores están exigiendo la información completa del producto, no sólo respecto a las certificaciones con que cuenta, sino que dónde se produjo, quién lo hizo, las diferentes huellas ambientales, el respeto a los derechos de comunidades afectadas y al derecho laboral, entre otras informaciones”.

Ana Miranda, apunta en la misma dirección: “Primero son las certificaciones de inocuidad para asegurar que el producto no representa un peligro para el consumidor. Lo segundo es el cumplimiento con los estándares de responsabilidad social. Actualmente, con toda la apertura y globalización que existe hay un interés muy grande en conocer no solamente el producto como tal, sino que también si cumple con las condiciones éticas, con las condiciones de derechos humanos, con los temas laborales…”

Planificación inicial

Ambas expertas reconocen que los requisitos no son fáciles de implementar, por lo que aconsejan que la planificación inicial es fundamental. “Debe haber una proyección estratégica de hacia dónde vamos a dirigir nuestra fruta, porque de eso depende el tipo de aplicaciones fitosanitarias que vamos a hacer, el tipo de instalaciones que requerimos en el campo, y si vamos a cosechar la fruta de forma directa, o si lo vamos a hacer a través de una línea de empaque. Lo clave y fundamental es iniciar estos trabajos a tiempo, porque una vez que tenemos la cosecha todos sabemos que la fruta no espera, porque estamos hablando de un producto de corta vida de anaquel en el momento que alcanza su madurez óptima”.

“Lo importante es que debemos tener una cultura de la inocuidad. Tenemos que estar conscientes que, si bien este esfuerzo aumenta los costos, también nos dota de grandes beneficios, tanto en el funcionamiento de nuestros huertos al digitalizar el proceso, como en la comercialización y acceso a mejores mercados por el estándar superior de nuestra fruta”, finaliza Trombert.

Fuente
Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting

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