SAG aplica nueva técnica de control para la Lobesia botrana

El Programa Nacional de Lobesia botrana, en conjunto con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) dieron inicio, el pasado 22 de octubre, a los primeros ensayos de aplicación de Hongos Entomopatógenos (HEP) en la Región Metropolitana. Se trata de una nueva técnica de control que viene a complementar a la ya conocida feromona de confusión sexual y que se aplicó en un sector urbano de la comuna de Paine, la cual se caracteriza por presentar altos niveles de infestación de esta polilla.

Los Hongos Entomopatógenos desarrollan su función de control causando la muerte de las pupas de Lobesia botrana que se albergan bajo la corteza de las vides, desarrollándose sobre el cuerpo del insecto el cual es colonizado gracias a una serie de enzimas que degradan la cutícula del hospedero. Una vez en el interior de las pupas, el HEP comienza a colonizar distintos órganos, liberando toxinas e inhibiendo finalmente el desarrollo fisiológico y provocando la muerte.

Este método de control –que es completamente inocuo– permitirá en el futuro realizar un control urbano sin riesgo para la salud de la población.

Al respecto, el encargado del Programa de Lobesia botrana de la Región Metropolitana, Felipe Leal, explicó que “la implementación de esta nueva técnica nos permitirá trabajar posteriormente en zonas urbanas más amplias donde existe una gran cantidad de parrones caseros donde el control de esta plaga ha sido prácticamente inexistente, salvo por aquellas áreas aledañas a predios donde se instalan emisores de feromona. En resumen, es una más de las herramientas que se comenzaran a utilizar a partir de esta temporada en los sectores urbanos, haciendo referencia además a liberación de enemigos naturales y a la TIE de Lobesia”.

Cabe señalar que la Lobesia botrana o polilla del racimo de la vid (Lepidoptera Tortricidae) fue detectada por primera vez en nuestro país en la zona de Linderos, Región Metropolitana. Es una plaga originaria de Europa que ataca a los viñedos y su larva provoca un daño directo al alimentarse de los racimos, produciéndose una pudrición y deshidratación de las bayas, situación que hace disminuir los rendimientos de las viñas.

Fuente
Servicio Agrícola y Ganadero

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