La amenaza de la comoditización en el arándano global
La campaña 2025/2026 deja una señal incómoda para la industria del arándano: cuando varios orígenes coinciden en la misma ventana comercial, el exceso de oferta presiona los precios, diluye la diferenciación y pone en riesgo la rentabilidad.
Durante años, el crecimiento del arándano se leyó casi de forma automática desde el volumen. Más hectáreas, más productividad, más fruta y más presencia en mercado parecían una ruta directa hacia la competitividad. Pero el negocio global está mostrando una exigencia mayor: el volumen necesita ritmo, destino y administración. Sin eso, puede terminar empujando el valor hacia abajo.
Esa es una de las conclusiones que deja el análisis de la campaña 2025/2026 realizado por Blueberries Consulting a través de su Reporte analítico-estratégico sobre inteligencia de ventanas comerciales y riesgo de comoditización. Cuando demasiado arándano fresco llega al mismo tiempo y al mismo mercado, el precio deja de reconocer origen, manejo o diferenciación. El arándano empieza a transarse como commodity.
Cuando el volumen presiona el valor del arándano
Pocas imágenes lo muestran con tanta claridad como lo ocurrido en África austral. Sudáfrica descargó un bloque logístico de 29.528 toneladas, generando una presión comercial tan intensa que el valor unitario cayó hasta USD 0,34 por kilo. El dato muestra lo que ocurre cuando el volumen entra de golpe y el mercado pierde capacidad de absorberlo con valor.
Según el análisis de Blueberries Consulting, este caso muestra cómo un bloque logístico mal sincronizado puede empujar rápidamente al arándano hacia una pérdida acelerada de valor comercial.
En la misma región aparece un contraste interesante. Zimbabue, con una escala mucho más contenida, logró capturar un techo comercial de USD 13,76 por kilo en mayo. Pero cuando la presión de oferta del sur de África se intensificó, ese valor cayó hasta USD 3,07 por kilo en noviembre. La ventana cambió y con ella cambió también el resultado comercial.
Namibia entrega otra señal relevante. Con apenas 343 toneladas exportadas, sostuvo un promedio de USD 7,39 por kilo. En determinados escenarios, una escala contenida puede resguardar mejor el valor cuando logra entrar con mayor aire comercial.
Chile y el desgaste del peak del arándano fresco
Sudamérica también muestra esa dinámica. El informe describe con claridad el comportamiento del Cono Sur durante la campaña. Entre julio y octubre, el flujo estuvo dominado por fruta procesada, funcionando como base operativa mientras se preparaba la temporada estival. Pero enero marcó el gran punto de inflexión para el arándano chileno.
Ese mes, Chile registró el mayor peak de la campaña, con 62.798,83 toneladas totales, de las cuales 56.453,10 toneladas correspondieron a arándano fresco, equivalentes al 89,9% del volumen mensual.
Después de ese peak, el ajuste fue rápido. En febrero, el fresco cayó hasta 20.429,40 toneladas y en marzo el cambio operativo fue completo: el fresco descendió a apenas 1.972,73 toneladas, mientras el procesado superó las 9.493,52 toneladas.
Los grandes embudos logísticos presionan puertos, comercialización y valor. En ese contexto, Chile cerró con un valor ponderado de salida de USD 5,05 por kilo para el arándano.
Perú y la administración de la escala en el arándano
El caso peruano introduce un contrapunto importante. La escala también puede capturar valor cuando se administra con disciplina.
Perú movilizó 382.934 toneladas de arándano durante la campaña 2025/2026 y aun así logró sostener un valor estimado de USD 6,56 por kilo. La explicación no está solo en el volumen, sino en la forma de moverlo.
El análisis de Blueberries Consulting sobre la campaña 2025/2026 muestra que la escala sigue siendo competitiva en el arándano cuando opera con envíos constantes, ritmo controlado y una gestión capaz de evitar picos que rompan la resistencia de los mercados. Así, la escala sostiene presencia y protege mejor el valor.
El verdadero riesgo para el negocio del arándano
Uno de los aportes más relevantes del documento es que obliga a revisar una idea muy instalada en la agroexportación: durante décadas, el rendimiento biológico fue la métrica dominante. Más toneladas por hectárea, más eficiencia en campo, más fruta exportable.
Pero la campaña 2025/2026 está mostrando otra exigencia. El liderazgo moderno del arándano también se construye en la lectura del calendario, en la administración de las ventanas y en la capacidad de evitar coincidencias que saturen el mercado.
Cuando múltiples orígenes entran al mismo tiempo, el arándano pierde identidad comercial y el mercado deja de reconocer genética, manejo o calidad. Lo que pasa a dominar es la abundancia, y la abundancia mal sincronizada presiona directamente el valor.
En el negocio global del arándano, la comoditización aparece cuando el volumen entra sin estrategia y el mercado deja de reconocer diferenciación. Ahí es donde la rentabilidad empieza a erosionarse.
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