Variedades de arándano en México: elegir bien será clave para competir mejor
En el arándano mexicano, elegir una variedad se ha convertido en una decisión cada vez más estratégica. La productividad sigue siendo central, pero hoy también pesan la adaptación por zona, el acceso a genética, la protección legal, la vida de anaquel, el sabor y la respuesta del consumidor.
Ese fue el punto de partida del panel “Variedades de arándanos en México: marco legal, oportunidades, desempeño y proyecciones”, realizado durante el XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026, en Guadalajara.
La instancia reunió a Alejandro Branca Gutiérrez, director legal y de asuntos corporativos de Hortifrut; Ricardo Márquez, gerente comercial de Fall Creek México; Juan Luis Becerril Reynoso, director de marketing y planeación de Planasa México; Lenin Ovando, de Blueberries Plant Sciences Genetics; y Patricio Cortés, gerente general de Fruits Giddings
El panel reunió miradas legales, genéticas, productivas y comerciales, justo en un momento en que México acelera decisiones sobre qué variedades incorporar, cómo acceder a nuevos materiales y cómo sostener valor frente a mercados más exigentes.
Propiedad intelectual y acceso: el marco que acompaña la innovación
Alejandro Branca abrió la conversación desde el marco legal y la propiedad intelectual. Su intervención puso atención en un punto sensible para el negocio varietal: la innovación genética avanza rápido y requiere un entorno regulatorio capaz de acompañar ese ritmo.
Desde su mirada, México opera todavía con una legislación de variedades vegetales protegidas de 1996, vinculada al esquema UPOV 78, mientras la industria trabaja con un desarrollo genético mucho más dinámico. En ese contexto, mencionó la importancia de avanzar hacia mayores niveles de protección, trazabilidad, coordinación institucional y seguridad jurídica.
El foco no estuvo únicamente en proteger la inversión de las casas genéticas. Branca también planteó la necesidad de generar mecanismos que faciliten el acceso de los productores a materiales capaces de mejorar rendimientos, calidad y retorno. En esa tarea, las comercializadoras aparecen como un puente relevante entre la genética protegida y quienes deben expresarla en campo.
Para el arándano mexicano, la propiedad intelectual entra de lleno en la discusión competitiva: ordena el acceso, protege innovación y obliga a diseñar mejores caminos para que la genética llegue al productor.

Alejandro Branca Gutiérrez, director legal y de asuntos corporativos de Hortifrut © Blueberries Consulting
México como plataforma varietal
Ricardo Márquez aportó una mirada desde el desarrollo comercial de variedades. Desde Fall Creek México, sostuvo que el país participa activamente en la transición genética del arándano y que algunos materiales incluso se prueban primero en México antes de avanzar hacia otras regiones.
Esa posición abre una oportunidad importante para la industria. México cuenta con zonas productivas diversas, climas distintos y sistemas de manejo que obligan a evaluar cada variedad con precisión. Una genética puede tener buenos atributos, pero su desempeño final depende de la región, el clima, la sanidad, la productividad esperada y el plan de negocio del productor.
Márquez destacó atributos que hoy pesan en la captura de valor, como sabor balanceado, buen tamaño, firmeza, crocancia, bloom, vida de anaquel y rendimiento. También recordó que el productor busca materiales resilientes, adaptables y capaces de sostener rentabilidad.
Para el productor, la elección exige probar, comparar y ajustar. La genética entrega herramientas, pero su impacto depende de cómo se valida en condiciones reales y de qué objetivo comercial busca cumplir.

Ricardo Márquez, gerente comercial de Fall Creek México © Blueberries Consulting
Consumidor, productividad y diferenciación
Juan Luis Becerril llevó la discusión hacia la cadena completa. Desde Planasa México, comparó el funcionamiento del negocio varietal con una maquinaria donde genética, productores, comercializadores, retailers y consumidores necesitan trabajar de manera coordinada.
En su mirada, la genética inicia el proceso, pero su valor se confirma cuando responde a la cadena completa. Por eso destacó la importancia de mirar con mayor atención el perfil del consumidor final, porque es quien finalmente decide repetir la compra.

Juan Luis Becerril Reynoso, director de marketing y planeación de Planasa México © Blueberries Consulting
Lenin Ovando reforzó esa idea desde el equilibrio entre mercado y productividad. Señaló que existen variedades capaces de responder al consumidor, con bloom, crocancia, buen tamaño, sabor y una experiencia agradable. También subrayó que esos atributos deben combinarse con productividad suficiente para que el productor tenga un negocio rentable.
Patricio Cortés aportó una mirada directa desde la exportación. Recordó que el productor busca rendimiento, sanidad y adaptación al campo, mientras el mercado exige sabor, tamaño y características organolépticas que impulsen la recompra. Desde esa posición, la tarea comercial está en acercar ambas miradas.
La imagen que dejó Cortés resume bien el desafío: una caja de arándanos de buena calidad debe ayudar a vender la siguiente. En esa frase se une buena parte de la discusión del panel: variedad, consumidor, retorno y continuidad del negocio.

Lenin Ovando, de Blueberries Plant Sciences Genetics; y Patricio Cortés, gerente general de Fruits Giddings © Blueberries Consulting
Elegir con tiempo y evaluar con rigor
La evaluación de una variedad también fue parte central de la discusión. Patricio Cortés señaló que, en arándanos, la industria puede tardar al menos tres años en reconocer si una variedad cumplió o no las expectativas productivas y comerciales.
Esa temporalidad obliga a evaluar con más información. A diferencia de otros berries, el arándano requiere tiempo para expresar su potencial, ajustar el manejo y ser validado por el mercado. Por eso, la selección de materiales necesita seguimiento, ensayos, lectura comercial y evaluación continua.
Ricardo Márquez también apuntó en esa dirección al plantear que cada productor debe revisar cómo una genética se ajusta a su región, clima, manejo y plan de negocio. La disponibilidad de variedades abre oportunidades, pero la elección debe responder a una estrategia productiva y comercial concreta.
Becerril fue enfático en otro punto: la investigación no puede detenerse. Para él, uno de los mayores riesgos sería asumir que la industria ya conoce todas las necesidades de la cadena. Seguir investigando, escuchar al mercado y fortalecer los espacios de diálogo aparecen como condiciones para tomar mejores decisiones.
En una industria global donde Perú, China, Marruecos y otros orígenes siguen ajustando su oferta de arándano, la decisión varietal en México exige una mirada de largo plazo.

XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026 © Blueberries Consulting
Una decisión de cadena para el arándano mexicano
El recambio varietal en México avanza con fuerza, y el panel permitió mirar qué decisiones deben acompañar ese proceso.
La genética puede aportar productividad, sabor, firmeza, sanidad, vida de anaquel y mejores ventanas comerciales. La regulación puede entregar protección y orden. Las comercializadoras pueden facilitar acceso y conexión con el mercado. Los productores pueden validar en campo qué materiales funcionan realmente. Y el consumidor confirma, con su recompra, si la variedad cumplió su promesa.
Para el arándano mexicano, la mejor decisión varietal será la que logre unir productividad, adaptación al campo, protección legal, acceso comercial y preferencia del consumidor. Ese fue el valor del panel: mirar la genética como una decisión de cadena, conectada con el presente competitivo y con la próxima etapa de la industria.

XLI Seminario Internacional Blueberries México 2026 © Blueberries Consulting
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