El arándano en Chile entra en una nueva fase definida por la genética

Jamie Petchell, cofundador de Global Plant Genetics (GPG), afirma que la industria chilena del arándano no está en declive, sino en una transición deliberada

Según Petchell (Global Plant Genetics) el sector se está alejando de las variedades tradicionales para entrar en una nueva fase definida por la genética, la intensidad productiva y la competitividad internacional.

«Las conversaciones que mantuve no giraban en torno a si el cambio llegará, sino sobre la rapidez con la que puede aplicarse y qué productores estarán mejor posicionados cuando se asiente el nuevo escenario», afirma.

De la madurez a la modernización

Chile fue uno de los pioneros de la industria mundial del arándano, contribuyendo a configurar los mercados internacionales y la demanda de los consumidores. Sin embargo, Petchell considera que esa misma madurez implica ahora que la industria debe renovarse continuamente para seguir siendo relevante.

En varias regiones observó una replantación generalizada, sistemas de producción modernizados y una creciente reevaluación de lo que constituye una variedad comercialmente viable. «No se trata solo de una renovación varietal; es un cambio estructural», explica.

La genética como decisión estratégica

Uno de los temas más recurrentes que Petchell encontró fue el papel central que ha adquirido la elección varietal para la supervivencia comercial a largo plazo.

Los productores, señala, son muy conscientes de que ya no compiten únicamente con explotaciones vecinas, sino con producciones de alta calidad procedentes de toda América Latina, África, Europa y Asia.

«La calidad ya no es un elemento diferenciador; es el punto de partida», señala Petchell. «La verdadera competencia ahora se encuentra en la consistencia, la vida útil, el sabor, la firmeza, el tamaño del fruto y la resistencia postcosecha».

Esto resulta especialmente relevante para los mercados de exportación en fresco de Chile, donde los retailers están endureciendo sus especificaciones y los consumidores se vuelven cada vez más exigentes.

«Sin la genética adecuada, incluso los productores más experimentados tendrán dificultades para mantener sus márgenes», añade.

Las realidades climáticas influyen en las decisiones

El cambio climático ya no es una discusión abstracta en Chile, según Petchell: está influyendo en decisiones prácticas sobre el terreno.

Zonas que antes requerían un alto número de horas de frío están siendo reclasificadas como áreas de frío medio o incluso bajo, mientras que la tolerancia al calor y la estabilidad estacional se han convertido en características esenciales.

«Este cambio climático está redefiniendo lo que obtentores, viveros y productores consideran opciones viables a largo plazo», explica.

Observaciones desde el terreno

Petchell señala que visitar campos de ensayo, viveros y laboratorios de cultivo de tejidos junto con los socios licenciados de GPG —SynergiaBio, Viveros Hijuelas y Viveros Sunnyridge— permitió observar de cerca la rapidez con la que la industria puede avanzar cuando existe alineación.

Uno de los desarrollos más llamativos que observó fue la rápida entrada en producción de nuevas variedades de bajo requerimiento de frío, lo que mejora significativamente la rentabilidad durante los primeros años de establecimiento.

«Hace cinco o diez años, el cambio varietal solía ser incremental», afirma. «Hoy parece intencionado. Este cambio ya no es teórico: está ocurriendo».

La próxima fase de Chile

De cara al futuro, Petchell cree que la industria chilena del arándano será notablemente diferente dentro de cinco a diez años.

Prevé áreas de producción más grandes y consolidadas, con mayores superficies medias por explotación, respaldadas por variedades líderes capaces de rendir a lo largo de ventanas de producción más amplias.

«El éxito no se definirá únicamente por el volumen, sino por la consistencia, la calidad del fruto, la eficiencia de costes y el rendimiento postcosecha, características que están siendo desarrolladas por nuestros socios de mejora genética en Oregon Blueberry y The University of Georgia», afirma.

Dado que es poco probable que los costes de recolección y las presiones laborales disminuyan, las variedades que tendrán éxito serán aquellas que reduzcan los insumos, simplifiquen la gestión y sigan ofreciendo fruta de alta calidad.

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