Sudáfrica intensifica las gestiones para abrir Japón a sus arándanos
Por: Natalia Rubio Iversen
Sudáfrica volvió a Japón para intentar abrir un mercado al que sus arándanos frescos todavía no pueden ingresar. La nueva misión reunió a autoridades agrícolas, Berries ZA, importadores y representantes de la industria japonesa, mientras continúa un proceso de acceso iniciado formalmente en 2022.
Brent Walsh, CEO de Berries ZA, participó en la delegación liderada por Kelibogile Brand, del Departamento de Agricultura de Sudáfrica. La agenda incluyó reuniones con actores vinculados a seguridad alimentaria y protección vegetal, importadores y la Japan Blueberry Association, además de un seminario realizado en la Embajada de Sudáfrica.
La gestión no parte de cero. En 2024, Berries ZA ya había participado en una misión a Tokio que incluyó reuniones con autoridades agrícolas y fitosanitarias y una presentación ante 25 importadores y retailers. Dos años después, Sudáfrica vuelve a poner el mercado japonés sobre la mesa.
Un acceso pendiente desde 2022
Antes de competir por compradores, Sudáfrica necesita resolver el acceso fitosanitario.
El Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) registra que la solicitud para autorizar el ingreso de arándanos frescos sudafricanos fue recibida el 13 de junio de 2022. Entre las plagas cuarentenarias relevantes para el proceso aparece la mosca mediterránea de la fruta (Ceratitis capitata).
El expediente público de MAFF no muestra todavía completadas las etapas posteriores de evaluación y gestión del riesgo fitosanitario. Ese proceso debe determinar qué medidas permitirían reducir el riesgo cuarentenario a un nivel aceptable para Japón antes de autorizar el ingreso de la fruta.
La nueva misión confirma que las gestiones continúan, pero no que Japón haya aprobado el acceso ni que el expediente haya avanzado formalmente a una nueva etapa. Mientras eso no ocurra, el mercado japonés seguirá siendo una posibilidad comercial y no un destino habilitado para el arándano sudafricano.
Japón: poco volumen, alto valor y pocos proveedores
La insistencia se entiende mejor cuando se mira el mercado. En 2025, Japón registró alrededor de 2.047 toneladas de importaciones por US$26,1 millones bajo la partida HS 081040, que comprende arándanos y otros frutos frescos del género Vaccinium. Un año antes habían sido unas 1.895 toneladas por US$25 millones.
Japón es pequeño en volumen frente a los grandes mercados mundiales, pero registra valores unitarios de importación elevados y una oferta externa fuertemente concentrada.
México aportó cerca de 1.321 toneladas en 2025; Estados Unidos, unas 518 toneladas; y Chile, alrededor de 137 toneladas. Entre los tres concentraron aproximadamente el 96% del volumen registrado bajo esa partida.
Una eventual apertura no entregaría, por tanto, un mercado vacío a Sudáfrica. Sus exportadores tendrían que competir en un espacio donde los principales proveedores ya están instalados y cuentan con programas comerciales consolidados.
La concentración también pone el tamaño de la oportunidad en perspectiva. Japón puede aportar valor dentro de una estrategia de diversificación, pero no tiene el volumen para transformar por sí solo la estructura exportadora sudafricana.
Más destinos, pero también más exigencias
En 2025, Sudáfrica registró cerca de 29.400 toneladas exportadas bajo la misma partida comercial. Países Bajos recibió alrededor de 11.000 toneladas y Reino Unido cerca de 10.000, manteniendo una parte importante de los envíos concentrada en Europa.
Aunque esos mercados siguen siendo centrales, la industria sudafricana ya vende fruta en destinos asiáticos como Hong Kong y Singapur y mantiene gestiones para ampliar su presencia en la región.
Japón encaja en esa búsqueda de alternativas. Para un exportador, disponer de más mercados habilitados amplía las opciones para colocar fruta según semana, calidad, condición y demanda.
Pero conseguir el protocolo sería solo el primer paso.
La competitividad dependerá después de la logística, los costos y, sobre todo, de la capacidad de mantener condición durante el tránsito. En arándanos, eso significa llegar con firmeza, bloom, vida útil suficiente y uniformidad de calidad, además de cumplir las especificaciones del comprador.
La genética también entra en la ecuación. No todas las variedades responden de la misma forma a mercados lejanos ni sostienen igual la condición poscosecha. La viabilidad comercial dependerá de qué variedades coincidan con las semanas de oferta y de su capacidad para mantener calidad durante el transporte.
Por eso todavía es prematuro hablar de una ventaja clara de ventana para Sudáfrica. Para determinarla habría que cruzar su calendario de cosecha y embarque con los flujos mensuales de México, Estados Unidos, Chile y otros proveedores que abastecen Japón.
Solo entonces sería posible saber en qué semanas podría existir espacio comercial real.
Sudáfrica volvió a mover una negociación iniciada hace más de cuatro años. Ahora necesita convertir esas gestiones en un protocolo que permita a su fruta entrar. Recién después vendrá el segundo desafío: llegar con la condición, la genética y la competitividad necesarias para disputar un mercado pequeño, exigente y ya ocupado por proveedores consolidados.
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