Amanda Davis: “No creo que haya una menor calidad o vida útil inherente de la fruta debido a que es orgánica”

La investigadora experta en arándanos orgánicos entrega su apreciación del mercado de arándanos orgánicos en el mundo. Davis será parte del próximo XVIII Seminario Internacional de Blueberries Chile 2022 con una charla sobre la gestión de nutrientes para maximizar rendimiento y calidad en arándanos orgánicos.

Aunque comenzó buscando mejorar los rendimientos de uva vitivinícola, Amanda Davis de la Universidad Estatal de Oregón, decantó en el estudio de berries orgánicos. Se unió a la investigación de la eminencia en arándanos orgánicos Bernadine Strik, recientemente retirada tras más de 34 años dedicada a los berries. Davis comenzó en 2013 a trabajar con la Dr. Strik, convirtiéndose en Asistente Senior de Investigación de la Facultad y ahora Líder Interina del Programa de investigación de Berries del Centro de Investigación y Extensión Norte de Willamette de la Universidad Estatal de Oregón.

En este programa se comenzó a estudiar el cultivo orgánico en 2006, tras entender que los productores del estado de Oregón tenían la necesidad de obtener conocimiento práctico sobre este tipo de cultivo en arándanos, el que ha aumentado mucho desde el comienzo de la primera década del 2000 según Davis. “Entonces simplemente no había buena información científica sobre cómo cultivar estas plantas. Las personas estaban probando todo tipo de cosas diferentes, con diferentes niveles de éxito, y realmente querían saber ¿Cómo podemos hacerlo mejor?”, explica la agrónoma.

Su investigación de más de 16 años les ha entregado herramientas a productores orgánicos, y a convencionales cuando es aplicable, para reducir costos de producción y aumentar la calidad de los frutos. “Investigamos con ambos y nuestra industria es ambas. Así que no quiero decir que uno sea mejor que el otro, pero hay diferentes impactos en cosas como la salud del suelo, la biología y los microbios que viven en el suelo”, afirma Amanda sobre los beneficios del cultivo orgánico.

Ya sea por creencias sobre la inocuidad del fruto para la salud o simplemente la preocupación por el medio ambiente y fenómenos como el cambio climático, lo cierto es que el consumo de orgánicos en el mundo ha tenido una fuerte alza. Durante la pandemia, la demanda por este tipo de cultivos aumentó exponencialmente. En 5 años, se espera que el mercado de orgánicos genere 150 mil millones de dólares a nivel mundial. Los arándanos ya son el fruto orgánico más exportado de países productores como Chile.

Davis relata: “La demanda de los consumidores es una de las razones más importantes por la que las personas cultivan orgánicamente. Pueden obtener un precio más alto por kilo de fruta si venden productos orgánicos, especialmente en el mercado de productos frescos. Algunos agricultores se han cambiado a la producción orgánica en los últimos años solo por el aumento de precios. Pero es más caro producirlos”.

Primeras plantas de arándanos del Programa de Investigación de Berries del Centro de Investigación y Extensión Norte de Willamette de la Universidad Estatal de Oregón (2006).

¿Un cambio que da miedo?

“Creo que si eres alguien que ya está cultivando de manera convencional, eres totalmente capaz de hacer la transición a lo orgánico. Pero teniendo en cuenta que no va a ser exactamente lo mismo”, explica la experta en nutrición orgánica de la Universidad Estatal de Oregón.

Los fertilizantes orgánicos y la menor efectividad de herbicidas orgánicos son algunas de las diferencias a las que los agricultores que deciden cambiar sus cultivos deben estar atentos. Un ejemplo es la aplicación de fertilizantes nitrogenados. Según explica Davis, algunos tardan más en descomponerse que los convencionales o vienen junto a otros nutrientes, por lo que es clave aplicarlos con mayor anticipación que en un cultivo inorgánico y utilizando solo lo necesario para que los nutrientes que puedan acompañar al nitrógeno no desequilibren a la planta.

“La dificultad es encontrar una fuente de nutrientes que proporcione sólo lo que necesitamos y luego distribuirla en el momento adecuado. Los productores orgánicos a menudo usan productos como el abono, que tiene un alto contenido de nutrientes y un alto ph, lo cual es un problema importante para el mantenimiento del suelo de los arándanos. Eso puede ser particularmente desafiante en lo orgánico”, expresa Amanda.

Sobre los herbicidas orgánicos, la investigadora explica que suelen tener menor efectividad que los convencionales. Sin embargo, a través de la investigación que conducen en la Universidad Estatal de Oregón pudieron descubrir que “usar una tela de paisaje negra, de la que hablaremos en mi presentación (en el seminario), es una muy buena manera de controlar la maleza”, expresa Amanda: “También hicimos un estudio económico que mostró que se ahorra mucho: aunque es más costoso al principio, cuando lo deja en el campo, es mucho menos costoso de mantener durante un largo plazo”.

Un miedo común sobre este tipo de cultivo es el mayor costo de producción. La coyuntura actual, con la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, ha incrementado el precio de suministros de gran importancia para el arándano, como fertilizantes nitrogenados.  Amanda Davis es contundente: “Creo que los productores a gran escala que están produciendo, no lo harían orgánicamente a menos que hubiera dinero para ganar”.

“Los aumentos de costos están afectando a todos. Pero los orgánicos tienen ese margen en el que obtienen un precio mucho más alto por su fruta. Si estás produciendo suficiente fruta, definitivamente puedes pagar por ti mismo”, expresa Davis.

Genética para lo orgánico

En Latinoamérica y el mundo, la tendencia es hacia el desarrollo genético de plantas más resistentes a amenazas ambientales y con mejoradas cualidades, deseadas por los consumidores. Y aunque en los arándanos, no se han desarrollado nuevas variedades de arándanos específicamente para el cultivo orgánico, muchas de las cualidades alcanzadas aportan a disminuir riesgos durante su producción.

“Creo que hay cosas que puedes buscar de varias maneras. Por ejemplo, un arbusto que sea más vertical y de estructura más abierta, porque permite un buen flujo de aire lo que puede ayudar a reducir la presión de la enfermedad”, afirma Amanda Davis, al mismo tiempo que advierte: “por ejemplo, la variedad Duke, es mucho más particular sobre el PH del suelo y los nutrientes que está recibiendo. Por lo tanto, es más difícil cultivar en la producción orgánica que en la convencional porque es más exigente con respecto a dónde crece y con qué tipo de fertilizante lo hace”.

Finalmente, para la investigadora se trata de ocupar la misma estrategia que con los convencionales al elegir una variedad: evaluar las condiciones y riesgos, y escoger acorde a aquella variedad que entrega frutos más resistentes y de mejor calidad.

Arándanos de variedad Liberty listos para ser cosechados (Programa de investigación de Berries del Centro de Investigación y Extensión Norte de Willamette de la Universidad Estatal de Oregón)

La larga postcosecha chilena

Tras la pandemia, los tiempos de viaje de la fruta han aumentado, demorando hasta 50 días en llegar desde Chile a sus mercados destino. La importancia del cuidado precosecha y poscosecha para mantener la condición y calidad de la fruta durante este tiempo es de vital importancia en la producción chilena de arándanos.

Durante la precosecha de orgánicos, para la investigadora es clave el correcto uso de los fertilizantes para cuidar el equilibrio nutricional de la planta: “Hay ciertas cosas, cómo fertilizar con la cantidad correcta de nitrógeno, que conducirá a niveles óptimos de firmeza de la fruta. Pero si fertiliza con demasiado nitrógeno, en realidad puede ablandar la fruta”, advierte.

También considera clave el momento de la cosecha: “no quieres hacerlo cuando los azúcares son demasiado bajos y la fruta no sabe muy bien. Quieres hacerlo en ese pico de madurez donde todavía está firme y es dulce, pero no demasiado madura, porque eso conducirá al ablandamiento y la pudrición prematura de la fruta”.

“Tan pronto como se recolectan, se almacenan en frío o en una atmósfera fría, para que les quiten el calor que debería ayudarlos a durar más. Hay que mantenerlos en ese ambiente frío tanto como sea posible entre la cosecha y el destino”, afirma Davis; estrategia homóloga a la de arándanos convencionales.

La investigadora de la Universidad Estatal de Oregón y líder de uno de los programas más antiguos de investigación de berries concluye: “Si está administrando muy bien su campo de arándanos orgánicos y está haciendo todo lo correcto, no creo que haya una menor calidad o vida útil inherente de la fruta debido a que es orgánica”.

Amanda Davis estará participando en el próximo XVIII Seminario Internacional de Blueberries Chile 2022, el 7 de abril en el Centro de Conferencias Monticello, en donde realizará una charla sobre la gestión de nutrientes en arándanos orgánicos. 

Poda para mejorar la cantidad y calidad de arándanos orgánicos del Programa de Investigación de Berries del Centro de Investigación y Extensión Norte de Willamette de la Universidad Estatal de Oregón.

Fuente
Catalina Pérez R.- Blueberries Consulting

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