Andrés France:

“Están identificadas las enfermedades más importantes y la mayoría de los productores sabe reconocerlas, el problema es que cuesta prevenir”

En sus numerosas investigaciones, el fitopatólogo e investigador del INIA, Andrés France, quien será uno de los relatores del Seminario Internacional de Blueberries de Trujillo en julio próximo, ha hecho un detallado estudio y análisis de las principales afecciones que afectan al arándano en Perú.

El fitopatólogo chileno Andrés France Iglesias se caracteriza por divulgar la necesidad de un cambio cultural en los productores, advirtiendo que hay enfermedades que pueden terminar con un huerto si no se toman medidas anticipadas. “En la prevención está el secreto”, asegura el investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).

“Hoy están claramente identificadas las enfermedades más importantes y la mayoría de los productores sabe reconocerlas, el problema al parecer es que cuesta prevenir”, comenta. Subraya que al permanecer el huerto varios años en el mismo suelo, las enfermedades se establecen y aumentan su incidencia a través del tiempo, por esto es indispensable prevenir y no esperar a que el huerto esté enfermo para actuar.

La parte verde…

Andrés France insiste en que hay que tomar medidas anticipadas, sobre todo en una especie de berries como el arándano, que sufre más enfermedades que el promedio de los berries. En el caso de los patógenos que afectan la parte aérea de la planta del arándano, especialmente en su follaje, es muy difícil que maten un huerto, pero pueden causar desastres al dejar en condiciones muy debilitadas al cultivo, ya que afectan toda la parte verde, como las hojas, peciolos, pedúnculos, brotes y tallos nuevos. Sus principales síntomas se presentan como pústulas, o pequeños abultamientos de características necróticas que disminuyen el área foliar y con ello disminuyen también las posibilidades de fotosíntesis de la planta.

En Trujillo

En sus numerosas investigaciones, el fitopatólogo e investigador del INIA, Andrés France, quien será uno de los relatores del Seminario Internacional de Blueberries de Trujillo en julio próximo, ha hecho un detallado estudio y análisis de las principales afecciones que afectan al arándano en Perú y que compartirá en su presentación, “Enfermedades foliares del arándano: un creciente desafío”.

“En general, son enfermedades que debilitan la planta y afectan la producción y calidad de la fruta. Son relativamente fáciles de identificar porque son visibles a través de la hoja. Su control se logra con productos de contacto y sistémicos. Son fáciles de confundir también con algún estrés abiótico: heladas, daños por fertilizantes o agroquímicos”, explica Andrés France.

Roya y Oídio

Respecto a la Roya (Naohidemyces vaccinii), que es una enfermedad que se disemina con mucha facilidad en Perú, se puede decir que las pústulas aparecen en el envés de la hoja y son de tono amarillo, producto de la acumulación de esporas. Es muy agresiva y se disemina fácilmente a través del viento y de residuos contaminados. Se produce la necrosis de la hoja y esta se autodesfolia, como mecanismo de defensa, para que no siga avanzando la plaga. Esta pérdida de hojas causa una merma en el vigor en la planta, la que envejece más rápido, afectando su producción y rendimiento, y con ello también la calidad de la fruta.

Parecido a la Roya se encuentra el Oídio (Microsphaera vaccinii), que tiene una mayor incidencia en Perú.  “En teoría, es muy fácil de controlar porque toda la estructura del hongo está sobre la superficie de la hoja. Solo un 5% de la parte viva está inserta en las células epidermales, que es de donde se alimenta. Pero si es muy intenso el problema, ese conjunto de conidias repele el agua, por tanto, también el producto que estamos aplicando”, asegura.

“No hay que llegar a esos extremos para hacer el control, de lo contrario será muy difícil”, advierte el experto e insiste en que es importante realizar un control temprano, porque el Oídio tiene una aparición explosiva y se demora 2 o 3 días desde los primeros síntomas hasta que la planta luce muy dañada, no 20 días, como es el caso de la Roya. “Además, es muy fácil de diseminar a través del viento. Produce grandes cantidades de esporas y russet de hojas, afectando el área foliar, la fotosíntesis y la acumulación de carbohidratos. La fruta disminuye en cantidad y calidad. Es un patógeno de ciclos cortos que obliga a hacer aplicaciones de manera recurrente”, explica en detalle.

Tanto la Roya como el Oídio se manejan en conjunto, previniendo el ingreso de la enfermedad al huerto a través de cuarentenas de plantas nuevas. El fitopatólogo recomienda incluso restringir el movimiento de personal desde los lugares enfermos a los lugares sanos.

Botrytis y Alternaria

En el caso de las pústulas necróticas, ocasionada por Alternaria sp., de especial incidencia en Perú, se pueden confundir fácilmente con las producidas por productos químicos aplicados en zonas con altas temperaturas. La característica principal es que las manchas provocadas por Alternaria tienen bordes bien definidos y delimitados por un color púrpura. En el centro de la lesión se producen las estructuras reproductivas. “Dependiendo de las variedades, las manchas pueden ser bastante grandes y, a ese nivel de daño, la planta autoelimina hojas como un mecanismo de defensa”, sostiene France.

Por otro lado, además de la Alternaria, el cultivo es atacado por Botrytis, moho gris o Botrytis cinerea, también conocida como podredumbre gris, tanto en su versión endógena como exógena. La Botrytis es un hongo endoparásito cuyas esporas aprovechan cualquier herida o pequeña fisura en la planta para penetrar en su interior. Si se dan las condiciones adecuadas, como temperaturas suaves entre 15º C y 25º C y humedad elevada, dichas esporas pueden llegar a germinar en su interior, provocando la pudrición o necrosis de los tejidos infectados.

Se trata de una enfermedad muy frecuente, que puede provocar, en primera instancia, la aparición de manchas en flores y frutos y, si la infección sigue su curso, que estos acaben deformándose y pudriéndose. En esos casos, las pérdidas para los agricultores son cuantiosas.

Cambio cultural

El mensaje del científico es prevenir y generar un cambio cultural importante en este campo. No seguir reaccionando cuando la enfermedad se presentó. “La fruticultura no es un cultivo anual. Hay una inversión importante y eso hay que resguardarlo”, advierte.

La charla, programada para la primera jornada del Seminario Internacional de Blueberries del próximo 6 y 7 de julio, “Enfermedades foliares del arándano: un creciente desafío”, tratará en detalle estos y otros patógenos que afectan al cultivo del arándano, abordando su comportamiento, su sintomatología, su nivel de impacto y su tratamiento, porque es un tema vital para el desarrollo eficiente de los cultivos y determinante para los resultados de productividad y calidad de la fruta.

Extenso Programa

El encuentro se realizará en el Hotel Costa del Sol Windham Trujillo Golf, y junto al ingeniero agrónomo y consultor internacional Andrés France, participarán importantes relatores, como Bruno Defillipi, Juan Hirzel, Juan Francisco Palma, María del Carmen Salas, Martín Cotos, David León, Emilio Merino, Eduardo Donoso, Antonio Gaete, Paula del Valle, Claudio Yáñez, Edgar de la Cruz Huertas y Claudio Moreno, abordando temas de nutrición en sus distintos aspectos, fertirriego, postcosecha, control biológico de enfermedades, producción orgánica, nuevas aplicaciones, calidad y arribo, entre muchos otros temas. Comenzando con la exposición “Pasado, presente y futuro del negocio de arándano en Perú”, a cargo de Federico Beltrán, gerente de Terra Business SAC.

Fuente
Martín Carrillo O.- Blueberries Consulting

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