Jorge Retamales: “Podría ser un buen comienzo…”

En Chile se ha aprobado recientemente la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Conocimiento. En principio, esto debiera ser una buena noticia que alegrase a todo el país, particularmente a los científicos; sin embargo, de no venir acompañado de otras decisiones podría ser sólo un buen comienzo.

Digo que pareciera ser un buen comienzo pues señalaría el propósito de nuestro país en dar a la ciencia y el conocimiento un lugar importante en el quehacer nacional. Pero, si esta nueva estructura administrativa no va acompañada de financiamiento para que se pueda hacer más y mejor investigación, tal propósito solo quedará en letra muerta e incluso, la creación del Ministerio podría significar una merma en el dinero disponible para investigar y generar nuevo conocimiento en nuestro país, ya que aún cuando hay una estructura básica de entidades y organismos dedicados a estas materias (Conicyt, Corfo, etc.), la puesta en marcha e implementación del Ministerio implicará la contratación de nuevos directivos y funcionarios que gastarían parte del dinero en aspectos burocráticos.

Esta aprensión respecto al financiamiento no es antojadiza, toda vez que los datos del Banco Mundial señalan que al 2015 en promedio en el mundo se gastaba (tal vez debiera decirse se invertía) el 2,2% del PIB en Ciencia y Tecnología. En Chile esta cifra alcanzaba al 0,38% del PIB, bastante alejados del 0,6% prometido por Ricardo Lagos al inicio de su mandato y mucho más distante del 2,07% de China o del 4,23% de Corea del Sur.

Estas cifras nos indican que Chile está al debe en materia de financiamiento de Ciencia y Tecnología. Pero para poner en un contexto más amplio, es conveniente comparar esto con otros ítems financiados por el Estado chileno; así, nuestro país gastó en Defensa el 2017 un 1,9% del PIB, lo que es idéntico a lo gastado por China, y muy cerca al 2,17% del promedio mundial y del 2,6% de Corea del Sur. Así, en términos relativos, Chile asigna a la defensa una importancia similar a la de China y el resto del mundo. Podemos concluir que en materia de defensa Chile tiene Ministerio y financiamiento; en cambio en Ciencia y Tecnología, hasta ahora solo se contaría con el Ministerio.

A pesar de este bajo financiamiento, los científicos chilenos tienen un prestigio ganado entre sus pares en diversas disciplinas (Astronomía, Matemática, Medicina, etc.). Por otra parte, la calidad y tasa de publicaciones científicas de los investigadores chilenos es relativamente alta en base al financiamiento disponible. Hace algunos años me tocó participar en comités de Conicyt que dirimían el financiamiento de proyectos Fondecyt (que son la base de la investigación pura en Chile); allí pude constatar con un poco de tristeza que muchos proyectos de alta calidad quedaban sin financiamiento por falta de recursos. Por ello, si queremos que los científicos chilenos puedan tener recursos para responderse preguntas, resolver problemas y desarrollar innovaciones que permitan algún día generar actividades que reemplacen los ingresos que actualmente genera el cobre, no basta con tener un Ministerio de Ciencia y Tecnología, sino que debe proveérseles los recursos para investigar, desarrollar e innovar. No basta con el contenedor, también se necesita el contenido.

Finalmente como chilenos, los ciudadanos debemos dar al investigador un rol de importancia en nuestro país, pues los científicos son los que encuentran la respuesta a muchas de las preguntas que nos formulamos. Son los formadores de nuestros futuros científicos y profesores, así como las personas que podrán aportar ideas y contexto para hacer de nuestro país, en un ojalá cercano futuro, una nación plenamente desarrollada. Por ello, un Ministerio es un buen comienzo, pero hasta ahora ha faltado del Estado y la sociedad chilena un compromiso mayor con la Ciencia y la Tecnología.

Jorge Retamales Aranda

es Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Chile, mención Frutales y Viñas, Máster en Ciencias y Doctorado de la Michigan State University. Durante 35 años se ha dedicado a la investigación científica y a la labor académica universitaria. Ha publicado numerosos artículos y actualmente está por lanzar su segundo libro “Blueberries”. El profesor Retamales es uno de los principales participantes de los Seminarios Internacionales organizados por Blueberries Consulting en Latinoamérica y Europa.

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