Rafael Fernández: “El agricultor de Huelva está acostumbrado a vivir en crisis”

Rafael Fernández Luengo es un ingeniero agrónomo que desde 2003 está al frente de Inversiones Familiares Luyra, una empresa que se dedica al asesoramiento técnico y la gestión integral de fincas de cítricos y frutos rojos de la provincia de Huelva. En declaraciones realizadas a agrodiariohuelva.es, analiza de la situación actual de la agricultura onubense y más en concreto de la zona donde desarrolla su labor profesional, que abarca desde Cartaya hasta Ayamonte.

Rafael Fernández Luengo, en una parcela citrícola de Lepe que asesora a nivel agrícola y de gestión económica.

En primer lugar, ¿cuál sería el primer consejo que le darías a un joven agricultor que quisiera empezar de cero?

  • Que plantara una fruta que pueda escaparse un poco de la superproducción. Que no entre en el mercado cuando esté todo el mundo produciendo. Si quiere apostar por los cítricos, se tiene que ir a una variedad o muy temprana o muy tardía, y si tiene posibilidades económicas tendría que decidirse por las que tienen rollalties; las que tienen un valor añadido.

¿Puedes concretar en la parcela citrícola?

  • En cítricos le aconsejaría para que optara por las mejores variedades posibles de clementinas tempranas si no puede pagar un canon. Si lo puede hacer, entonces tendría que elegir entre las variedades exclusivas, las marcas protegidas como Tango, Orri, Nadorcott y Leandri, por ejemplo. En la actualidad hay propuestas interesantes que están funcionando muy bien porque tanto las producciones como las superficies cultivadas están controladas. Es la única forma de garantizar un precio final.

Y por lo que respecta a los frutos rojos…

  • Aquí, en esta zona lo primero que se cultivó a gran escala fue la fresa y sus plantaciones aún continúan proliferando en la zona; después vino el boom del arándano, que se ha puesto mucho. No obstante, ahora tienes que estar muy fino con la variedad de arándano que pones, ya hay algunas variedades que pueden estar rozando el umbral de la rentabilidad. Lo que era rentable antes por si solo, ya no lo es. Ahora tienes que buscar arándanos con más calibres y tienes que intentar adelantarle un poquito más cuando hay poco. Ya no es tan fácil. Si antes ganabas dinero con facilidad con los arándanos, ahora ya tienes que ser muy profesional para conseguir un producto de mucha calidad. Antes valía todo y ahora los de menor tamaño ya no sirven.

Pero la fresa sigue teniendo salida…

  • No estoy muy metido en el sector fresero. Tengo agricultores que la cultivan pero es muy raro escuchar hablar bien de ella. Al final, la sensación que te queda del fresero es que destina el dinero que gana a otros productos alternativos, que no lo reinvierte en ampliar las hectáreas freseras, y que utiliza las plantaciones freseras para mantener al personal que necesita para otros cultivos que le dan más beneficios. Entonces, lo que me transmiten es que la fresa puede ser como un enganche para mantener las cuadrillas durante más tiempo.

También es el cultivo más sacrificado para un agricultor…

  • Es un cultivo muy trabajoso, porque todos los años tienes que quitar y poner las plantaciones. Le dedicas muchas horas y al final los precios no acaban de acompañar. Cuando hay buenos precios siempre hay pocas frutas y cuando hay mucha fruta hay bajos precios. Esta campaña, después del parón provocado por las semanas de frío y lluvia que hemos tenido, cuando ha vuelto a calentar el Sol, ahora en abril, ha comenzado a recogerse mucha fruta, y entonces han empezado a registrarse precios entre 60 y 80 céntimos el kilo, y ya no empiezan a salir las cuentas. A partir de abril, el fresero tiene poca ganancia que hacer.

Algunos intentan alagar la campaña hasta junio y julio…

  • En esos meses es complicado que haya precios. El fresero siempre está raspando ahí. Es cierto que no se va a dejar de plantar fresas en esta zona de la provincia, pero ya no se va de loco. Lo que se intenta es mantener las parcelitas que se tiene para así defender el jornal que te da este cultivo.

¿Hasta qué punto es conveniente diversificar las producciones?

  • La diversificación siempre lleva una mayor tranquilidad si aciertas con la zona donde vas a poner esas nuevas plantaciones y con las variedades que utilizas. El aguacate, por ejemplo, es interesante. Se están poniendo muchas hectáreas, pero es que la demanda mundial de consumo es brutal. El aguacate está asociado a la salud. Antes no se veía un aguacate en un frutero y ahora es raro no verlo.

¿Cómo ves a la agricultura onubense, general?

  • El agricultor onubense es sano. Está acostumbrado a vivir en crisis. La agricultura es un sector que soporta muy bien las crisis porque vive inmerso en ella desde hace muchos años. Entonces, tiene una mayor capacidad para amortiguar esos difíciles momentos y superarlos. Desde mi punto de vista, si seguimos utilizando las mejores variedades posibles en las plantaciones, lo normal es que la agricultura continúe siendo el principal motor económico de la provincia de Huelva, ya que contamos con unas tierras muy buenas, con un clima excepcional, con un agua excelente y con agricultores profesionales y cualificados.

Tenemos el hándicap de que falta mano de obra en los campos…

  • Si, la mano de obra es fundamental para cultivos tan exigentes como la fresa o el arándano. Muchos freseros y arandaneros quieren diversificar y poner cítricos porque no necesitan tanta cantidad de trabajadores. Además, hay que tener en cuenta que el temporero ya se siente como una pieza fundamental dentro de la agricultura. Me decía un agricultor de Lepe que ya le han preguntado, en alguna que otra ocasión, si la fresa está en lomos altos o bajos, y se lo preguntan con toda la intención porque si están en lomos bajos se van al vecino que las tienen en altura. Ahora pueden elegir y se sienten piezas clave.

¿Hasta qué punto es positivo estar asociado dentro del sector agrícola?

  • Todo lo que sea asociarse para conseguir una mejora es importante. Así se puede defender unos precios más dignos y puedes acudir a ciertas subvenciones de fondos europeos. No es mala cosa asociarse, pero sigue habiendo agricultores que quieren seguir teniendo su independencia. No obstante, al final te comen porque cada día son más las exigencias y los certificados de calidad que te piden para poder comercializar la fruta. Una cooperativa o una SAT bien gestionadas son soluciones muy viables. Si te quedas solo estás un poco olvidado, depende de conseguir una calidad extra todos los años. Lo que está claro es que si el agricultor logra una fruta de calidad siempre la tendrá vendida. Si obtiene una mediocre, dependerá de la demanda y si la saca mala, se quedará atrás en la cola. En el último de los casos, si hace falta fruta en el mercado vendrán a buscarla pero si no viene nadie tendrá que eliminarla como sea.

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