Con una alta probabilidad de persistir hasta comienzos de 2027, El Niño podría intensificar sus efectos sobre la producción agrícola y los precios de los alimentos. En un escenario marcado además por tensiones geopolíticas, el fenómeno deja de ser solo una amenaza climática y pasa a convertirse en un factor de riesgo para mercados, inflación y seguridad alimentaria.
El panel de cierre del Seminario Internacional de Blueberries Consulting en Trujillo reunió a cinco especialistas de distintas disciplinas, quienes coincidieron en que el nuevo escenario climático obliga a replantear el manejo del cultivo desde la fisiología de la planta hasta la postcosecha. La prevención, el monitoreo y la integración de conocimientos fueron las principales conclusiones de una conversación que sintetizó los aprendizajes de dos jornadas técnicas en el encuentro de Trujillo, en Perú.
Con un El Niño costero fuerte proyectado hasta octubre, productores y exportadores deberán ajustar manejos en campo, sanidad, cosecha y postcosecha para proteger condición de fruta y cumplimiento de programas comerciales.
En un escenario de mayor variabilidad climática, el XLII Seminario Internacional Blueberries Trujillo 2026 pondrá foco en cómo ajustar el manejo sanitario frente a El Niño para proteger productividad, calidad de fruta y condición de llegada.
La campaña 2026-2027 se perfila con mayor base productiva, pero bajo un escenario climático incierto que vuelve a poner a prueba la capacidad de adaptación del sector peruano.
Las primeras proyecciones apuntan a una campaña con mayor superficie, más volumen y mejor arranque, pero el avance de El Niño vuelve a instalar al clima como una variable decisiva para la industria peruana del arándano.
El desarrollo de un nuevo evento de El Niño empieza a encender alertas sobre producción, calidad, logística y precios en distintos mercados, con impactos que podrían sentirse con fuerza en Sudamérica hacia fines de 2026 y comienzos de 2027.
Las proyecciones climáticas apuntan a un episodio de El Niño capaz de alterar invierno y primavera en zonas clave de Chile, abriendo riesgos para cerezas y arándanos en un escenario marcado por lluvias, mayor presión sanitaria e inestabilidad térmica.
El posible impacto climático sobre la producción peruana al inicio de la próxima temporada mantiene en alerta al mercado global del arándano, en un escenario donde precios, oferta y competencia entre orígenes podrían volver a tensionarse.
La posible evolución de El Niño en 2026 vuelve a abrir un frente de incertidumbre para el arándano sudamericano, en un momento en que calidad, logística y cumplimiento pesan tanto como el volumen.
No hay más posts asociados a esta búsqueda
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.