Juan María Rodríguez Borrero:

Cultivar en ecológico es un reto diario y una forma de vida

Rodríguez Borrero ha recibido el premio Núñez del Prado de Ecovalia por su trayectoria. “Desde hace 8 años calculamos la huella de carbono y la huella hídrica; no malgastar ni una gota de agua es una de nuestras bases”. Los berris se enfrentan al reto de los envases

Fundador de la explotación de frutos rojos Flor de Doñana, enclavada en el Parque Natural como reza en su nombre, Juan María Rodríguez Borrero lleva con orgullo y convencimiento el sello ecológico, en sus frutos y en lo más profundo de su ser. Es quizás eso lo que vio el jurado de los premios Núñez del Prado que concede la asociación profesional española de la producción ecológica Ecovalia cuando decidió conceder el preciado galardón a Juan María en la modalidad de Trayectoria.

La satisfacción y el orgullo se mezclaban a partes iguales en las palabras de agradecimiento que el fundador de Flor de Doñana dedicó en el acto de entrega de los galardones, que tuvo lugar en la localidad de Baena. Flor de Doñana ofrece productos provenientes de la agricultura sostenible, con una producción 100% ecológica y se afana en innovar, buscando tanto nuevos productos, como entrar en mercados emergentes. En esta entrevista descubriremos los detalles.

–Acaba de recibir el premio internacional Núñez del Prado de Ecovalia, ¿qué significa para usted y para Flor de Doñana esta distinción?

–Es un premio muy especial, para mí son como los Óscars del mundo ecológico, además siempre he estado muy unido a Ecovalia y a la familia Nuñez de Prado.

–¿Por qué optan por la agricultura ecológica?

–Siempre he estado vinculado al parque nacional de Doñana y a la actividad agrícola, aspiraba a dedicarme a algo relacionado con ello. Finalmente estudié ingeniería agrícola, y tenía claro que debía hacerlo de la manera más respetuosa.

–Ustedes se precian de ser 100% ecológicos ¿siempre ha sido así o empezaron poco a poco?

–Sí, desde los comienzos de la empresa, hace 22 años. Aprovechamos un proyecto de la Junta de Andalucía para el fomento de la agricultura ecológica que nos sirvió de inicio. Cultivar en ecológico es un reto diario, tienes que creer en ello, más allá de un tema meramente empresarial o comercial, es una forma de vida. Sabiendo que con tu actividad estás ayudando a frenar el cambio climático, a conservar el ecosistema de tu entorno y a frenar la despoblación rural.

–Su apuesta por la producción ecológica conlleva también una filosofía de responsabilidad social con una apuesta por la conciliación de la vida laboral y familiar, la igualdad y las relaciones justas entre los trabajadores. Todo esto ¿es posible llevarlo a la realidad o a veces se queda en una intención? ¿Cómo se consigue?

–Es a base de trabajo diario, de muchos años. Promover el buen ambiente laboral es algo que se inicia desde arriba, para ello hace falta mucha comunicación con los empleados, escuchar sus necesidades, dejar claras las normas de convivencia, además de contar con protocolos concretos y un equipo de abogadas para evitar abusos o conflictos de cualquier tipo.

–¿Qué variedades utilizan para sus cultivos ecológicos?

–Principalmente Rociera en fresas, Versailles y Majestic en frambuesa y Snowshaser en arándano.

–¿Hacen ensayos con nuevas variedades?

–Sí, de hecho, somos finca oficial de la Junta de Andalucía para ensayos de nuevas variedades de plantas ecológicas de frutos rojos. Llevamos muchos años colaborando con el Ifapa. Así como con distintas universidades y organizaciones en proyectos sobre nuevas variedades.

–El sector se encuentra ante el reto de buscar una alternativa a los envases de plástico ¿cómo se preparan para este desafío?

–Es complicado, porque los materiales biodegradables no están tan disponibles como el plástico. Nosotros llevamos ya 4 años con tarrinas biodegradables y compostables, provenientes de bosques sostenibles certificados. El precio de este tipo de materiales en algunos casos es de hasta 11 veces más que el R-PET.

–Y sobre la cuestión del agua hay algunos conflictos en el entorno del Parque Nacional de Doñana con temor por la sobreexplotación de los acuíferos ¿cómo resuelven el abastecimiento para sus cultivos?

–Nosotros tenemos pozos legales y comunidad de regantes. Para nosotros no malgastar ni una gota de agua es una de nuestras bases principales. Para ello, desde hace 8 años calculamos además de la Huella de Carbono, nuestra Huella Hídrica, así sabemos cómo poder ir mejorando campaña tras campaña.

–Ampliaron su cartera de productos con el primer vino tinto ecológico de la provincia de Huelva. En ese terreno tienen más proyectos, adelántenos un poco, por favor.

–Debido a la pandemia hemos paralizado todo un poco, estamos preparando también un vinagre, pero no sabemos fecha exacta de lanzamiento.

Mercados para el ecológico

–¿Cómo está funcionando la venta online? ¿Qué porcentaje de la venta total supone?

–Llevamos desde 2017 con la tienda online, y ha crecido un 25% este último año. Para nosotros es un servicio, una manera de acercar los frutos rojos ecológicos a quien quiera compararlos.

–¿Dónde venden sus berries, en qué países? ¿Tienen proyectos de abrir nuevos mercados?

–En toda la Unión Europea: UK, Suiza, Alemania, Países Bajos… Estamos mirando exportar algo al sureste asiático, pero aún es un proyecto.

–¿Cuántas cooperativas forman Flor de Doñana y qué extensión ocupan?

–Es una S.L, y tenemos unas 100 hectáreas.

–¿Qué producción y qué ventas tuvieron el año pasado?

–La producción estuvo sobre los 4 millones de kilos y eso supuso unas ventas valoradas en unos 17 millones de euros.

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