La controvertida política Cero COVID de China: ¿Juega a favor o en contra de la cadena de suministro?

Muchos temen que los cierres a causa de la variante Ómicron causen un desastre, pero hay miradas que disienten.

El 13 de enero, la ciudad de Dalian en China notificó su primer caso de Ómicron, convirtiéndose en el segundo gran puerto del país afectado por la altamente contagiosa variante después que Tianjin, registrara la semana pasada el primer caso local en el país asiático. La propagación de Ómicron a Dalian ha suscitado el temor en la cadena de suministro frente a un posible nuevo brote masivo de COVID-19 y, quizá más aún, ante la política china «Cero COVID», que no ha llevado a las autoridades a no tener miramientos para ejecutar el drástico cierre de los puertos.

El mundo podría enfrentarse este año a la «madre de todos los tropiezos de la cadena de suministro», advirtió a principios de esta semana Frederic Neumann, codirector de investigación económica en Asia de HSBC, citando la creciente epidemia en China, reporta Fortune.

Al gobierno de EE.UU. le preocupa que los brotes puedan provocar también un mayor caos en las cadenas de suministro mundiales. El 11 de enero, el presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Jerome Powell, dijo a los legisladores estadounidenses que «si China se aferra a una política de Cero- COVID, Ómicron puede realmente perturbar las cadenas de suministro de nuevo».

Vuelven los cierres en China

En estos momentos, las fábricas y los proveedores en China ya se preparan para una ralentización estacional a medida se acercan las vacaciones del Año Nuevo Lunar. Mientras tanto, los brotes de COVID se han extendido por todo el país.

En el norte de Xi’an, donde los residentes han soportado un cierre de tres semanas que comenzó en diciembre, Samsung ha suspendido las operaciones en su fábrica de semiconductores, ya que el personal no puede ir a trabajar.  En el sur de Zhengzhou, sede del principal ensamblador de iPhone, Foxconn, el gobierno descubrió esta semana decenas de casos locales después de poner en marcha un esfuerzo para analizar a los 12,6 millones de residentes de la ciudad. En Anyang, a principios de esta semana se dieron órdenes a 5 millones de residentes de permanecer en casa.

En Tianjin, funcionarios de salud realizan pruebas de COVID a 14 millones de residentes. En la misma ciudad, la japonesa Toyota y la alemana Volkswagen han suspendido la producción de sus fábricas. Cabe destacar que Tianjin alberga el noveno puerto más activo del mundo, y un cierre de la ciudad, si se aplica, podría paralizar las operaciones de muchas fábricas y empresas.

Cierre de puertos

Hasta el cierre de esta edición, el brote de Tianjin aún no había provocado ningún cierre portuario. El 12 de enero, la Autoridad Portuaria de Tianjin anunció que había realizado pruebas a 4.920 de sus empleados hasta el domingo (9 de enero) y que «todas las empresas del muelle están operando con normalidad».

Con los brotes registrados ahora en otros puertos -incluido el centro tecnológico meridional de Shenzhen y el centro manufacturero septentrional de Dalian- aumenta el riesgo de que China deniegue el atraque a los buques. Además, con ciudades como Tianjin bloqueadas, los camioneros no pueden transportar la carga de las fábricas a los barcos y viceversa, lo que aumenta la fricción en la cadena de suministro.

Cero COVID

Muchos de los dolorosos efectos macro de los cierres de China se sentirán probablemente dentro de la propia China, pero ésta no ha dado señales de que vaya a desviarse de su política Cero-COVID, aun cuando plantea riesgos para su propia economía.

La postura china de Cero COVID podría endurecerse en vísperas de varios acontecimientos importantes del calendario nacional, como los Juegos Olímpicos de Invierno del 4 de febrero y la reunión política anual de las Dos Sesiones, que comenzará el 4 de marzo.

Bruce Pang, jefe de investigación macro y estratégica de China, aporta otro punto de vista sobre esta política, al señalar que ésta ha significado que el país asiático evitara los incrementos de COVID del año pasado que obligaron a cerrar fábricas en todo el sudeste asiático. «Si China suavizara su política de Cero-COVID, podría tener problemas para dotar a sus fábricas de trabajadores sanos».

«No creo que este cierre sea tan contraproducente. Al contrario, creo que, si no hicieran bloqueos preliminares, habría millones de casos en China, y entonces se produciría una crisis peor en la cadena de suministro», apunta Chen Long, fundador y economista de Plenum analysts.

El Año Nuevo Lunar, suele marcar el mayor movimiento anual de personas en el mundo, pero el Ministerio de Transporte de China espera que el número de ciudadanos que viajen para las vacaciones sea aproximadamente la mitad respecto a los años anteriores a la pandemia, debido al brote. Incluso se ha motivado a los empleadores pueden aprovechar esas restricciones a los viajes entre China para mantener abiertas las fábricas, en lugar de cerrarlas durante las vacaciones, como suele ocurrir.

Es más, las empresas chinas están animando a los trabajadores inmigrantes o a los trabajadores a quedarse en su lugar de trabajo, lo que significa que, incluso con cierres limitados, las fábricas pueden seguir funcionando durante el Año Nuevo Lunar.

Pero con la pandemia entrando ahora en su tercer año y exacerbada por la variante Ómicron, más transmisible, los analistas no están seguros de que China pueda, o deba, mantener su enfoque de tolerancia cero durante mucho más tiempo.

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