¿La agricultura ecológica puede comprometer el libre acceso a los alimentos?

Hay que prevenir y conjugar a tiempo la construcción de un “modelo ideal” y medioambiental, con el “modelo real” de agroalimentación, no eludiendo la necesidad de cambios paradigmáticos, pero considerando las condiciones existentes de competitividad, productividad y estabilidad del mercado.

Desde siempre se ha esperado de la agricultura un funcionamiento permanente como proveedora de alimentos, sin sobresaltos, exceptuando los eventos climáticos u otros imprevistos. La sociedad da por hecho que el sector agrícola tiene una capacidad instalada de producción, transformación y comercialización de productos agroalimentarios a precios o valores alcanzables. Nadie duda de la capacidad de la actividad agrícola de producir alimentos en todo momento, de manera suficiente y asequible para los consumidores.

Crisis sanitaria

Sin embargo, la larga pandemia que azota al mundo a raíz del Covid-19, que ha provocado una fuerte crisis sanitaria y económica, nos ha hecho reflexionar respecto a las capacidades estratégicas agroalimentarias, en un contexto de importantes restricciones y nuevas exigencias en el comercio mundial.

La crisis ha llamado la atención de los países, sobre todo de los más desarrollados, y tanto Europa como Estados Unidos han aumentado la preocupación en su agricultura y en la de los países proveedores de sus alimentos, no porque se hayan producido restricciones o carencias, sino por las que pudieran surgir a futuro.

Restricción en los mercados

Se intenta prevenir y poder conjugar a tiempo la construcción de un “modelo ideal” agrícola y medioambiental, con el “modelo real” de agroalimentación, no abandonando ni eludiendo la necesidad de cambios paradigmáticos, pero considerando las condiciones existentes de competitividad, productividad y estabilidad del mercado. Porque cuando se habla de “producción agroalimentaria” no se está hablando solo del producto final, sino que hay que considerar todos y cada uno de los eslabones de la cadena de valor, incluyendo la tecnología, los insumos, las aplicaciones, infraestructura, gestión, etc.

Agricultura ecológica

En este marco se levantan voces avaladas por distintos estudios, que llaman la atención de las autoridades, respecto a la conveniencia de una mayor gradualidad en la implementación de políticas que apuntan a implementar una agricultura totalmente ecológica a corto plazo.

Según estos estudios, tanto de Europa como de Norteamérica, pasar de un sistema de producción industrializado, súper-intensivo, a un sistema totalmente basado en agricultura ecológica, provoca como resultado la reducción de entre un 25% y un 40% de los rendimientos de los cultivos. En cambio, efectivamente se producen mejoras en los rendimientos de cultivos poco intensivos y sin acceso a fertilizantes u otros insumos.

Respecto a los costos se proyecta que, si en los próximos años la mitad de la superficie agrícola se cultiva bajo cánones regulatorios ecológicos, el impacto en los precios de las materias primas agrícolas fluctuaría entre un 6% y un 10%, lo que supone un efecto importante sobre la inflación global.

Avance gradual

Los productores agrícolas industrializados claman para que los cambios no sean bruscos o inmediatos, debido a que serán los consumidores los que serán afectados, tanto por la carencia o escasez de productos – producida por la baja en los rendimientos – como por el alza en los valores que puedan tener los productos.

Nadie objeta la necesidad de convertir la agricultura a un sistema agrario ecológico, cuyo objeto es la obtención de alimentos de máxima calidad, respetando el medio ambiente y conservando la fertilidad de la tierra mediante la utilización óptima de los recursos naturales.

De hecho, ya en la actualidad una buena parte de la agricultura intensiva emplea métodos de cultivo biológicos y mecánicos, y la podríamos llamar prácticamente ecológica, dado que no se usan fertilizantes, pesticidas u otros productos químicos, pero se pide comenzar por la reconversión de las zonas de producción tradicionales, poniendo un mayor énfasis en los cultivos agrícolas no intensivos, que adolecen de tecnología y vigilancia. Se trata de asegurar el libre acceso a los alimentos por parte de los consumidores.

Fuente
Martín Carrillo O. – Blueberries Consulting

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